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Los líderes acogen con cautela la policía europea para las fronteras

Grecia, el país más afectado por la medida, ha dado la bienvenida aunque con dudas

Alexis Tsipras, en la reunión del Consejo Europeo.
Alexis Tsipras, en la reunión del Consejo Europeo. Getty

El proyecto de crear una policía europea para proteger las fronteras exteriores de la UE cuando se produzca una situación de crisis irrumpió como principal novedad en la cumbre europea que culminará hoy. Aunque los diplomáticos de los 28 países no tuvieron tiempo de discutir esta iniciativa y forjar una posición —la Comisión Europea presentó su plan el pasado martes—, la acogida fue mejor de lo esperado. Las conclusiones del encuentro recogieron un compromiso para adoptar una posición formal sobre los guardias de fronteras en el primer semestre del año. La canciller alemana, Angela Merkel, quiso ir más allá y forzar la aprobación del proyecto en ese plazo, pero la mayoría de Estados lo encontró excesivo, según fuentes comunitarias.

La idea de crear un cuerpo de guardias de fronteras que pueda intervenir para salvaguardar los límites exteriores de la UE ante crisis como la actual ha sido auspiciada por Alemania y Francia y presentada formalmente por el Ejecutivo comunitario. Muchas capitales lo ven con buenos ojos, salvo en el aspecto más delicado: la posibilidad de que esta fuerza se despliegue aun sin el consentimiento del Estado miembro cuyas fronteras exteriores haya que proteger.

Aunque todos los diplomáticos admiten que será difícil aprobar una medida tan tajante como esa, la intervención en un Estado que rehúsa solicitar ayuda, la opinión inicial expresada por el presidente del Consejo Europeo —representa a los Estados miembros— es sintomática de que tiene recorrido “Es verdad que [la obligatoriedad del despliegue] es un elemento controvertido. Si los Estados miembros lo rechazan habrá que buscar alternativas, pero serán igualmente dolorosas”, advirtió Donald Tusk a su entrada a la cumbre europea.

La reacción griega

También resulta llamativa la acogida griega, el país que todos los gobernantes tienen en mente cuando se habla de una intervención europea en las fronteras exteriores para suavizar una crisis. “Damos la bienvenida a esta fuerza, aunque tenemos dudas sobre cómo se decidirán esas operaciones de emergencia”, aseguró el pasado miércoles el viceministro griego de Asuntos Europeos, Nikos Xydakis, en conversación con varios periodistas.

Este alto cargo asegura que España, Polonia, Hungría, Dinamarca y Chipre son los otros países que han expresado inquietud en esta línea. El Gobierno español se muestra escéptico sobre el proyecto, aunque no tiene voluntad de bloquearlo, según explican fuentes diplomáticas de un país del Este.