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La oposición siria reunida en Riad acuerda negociar con Damasco

Las conferencia, que insiste en la salida de El Asad, ha quedado ensombrecida por la retirada de Ahrar al Sham, uno de los grupos armados más potentes

Miembros de la oposición siria, este jueves en una rueda de prensa en Riad.
Miembros de la oposición siria, este jueves en una rueda de prensa en Riad.

Los grupos opositores sirios reunidos en Riad se han declarado este jueves dispuestos a iniciar conversaciones con representantes del Gobierno de Damasco y a aceptar un alto el fuego supervisado por la ONU. El éxito de ese compromiso, recogido en la declaración consensuada al término de dos días de conversaciones, ha quedado eclipsado por la retirada del mismo de Ahrar el Sham, uno de los grupos militares más importantes sobre el terreno.

La conferencia, que ha sentado a la misma mesa a un centenar de representantes de la oposición política y armada a Bachar el Asad, ha reclamado que “el dictador y su banda se retiren del poder al inicio del período de transición”, una concesión ya que hasta ahora la mayoría de los grupos ponían como precondición su salida previa. Pero también han pedido que el régimen adopte “medidas de confianza” antes de cualquier negociación. Entre estas citan la liberación de detenidos, la suspensión de las condenas a muerte, el levantamiento del sitio a las zonas rodeadas, el paso de la ayuda humanitaria, el regreso de los refugiados y el cese de los bombardeos de zonas civiles con barriles explosivos.

Con ese objetivo, los participantes han acordado la formación de un comité de una treintena de miembros para preparar las conversaciones de paz con el Gobierno de El Asad, tal como las potencias mundiales propusieron en Viena el mes pasado. Ese esfuerzo internacional, en el que además de EE UU y Rusia participan también Irán, Arabia Saudí y varios países europeos, trata de frenar la guerra civil que ha causado 250.000 muertos y millones de desplazados desde marzo de 2011.

Se trata sin duda un avance simbólico, ya que constituye el primer paso en casi cinco años hacia un eventual alto el fuego. Pero aún quedan “asuntos difíciles”, tal como ha recordado el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que mañana viernes vuelve a reunirse en Ginebra con su homólogo ruso para tratar del conflicto. Mientras que Moscú apoya a El Asad, Washington respalda a varios grupos que luchan por derribarlo y solo ante el enquistamiento del llamado Estado Islámico (ISIS en sus siglas en inglés) ha suavizado su postura respecto a la necesidad de deje el poder de forma inmediata.

Ejemplo de las dificultades, la retirada de la conferencia de Ahrar al Sham, considerado el tercer grupo armado más importante después del propio ISIS y de Jabhat al Nusra, considerado la rama siria de Al Qaeda (que no fueron invitados por estar considerados terroristas). Ahrar se ha quejado de que se ha dado poco peso a las “fuerzas revolucionarias” y demasiado a “personas vinculadas al régimen”, en referencia al Comité de Coordinación Nacional, con sede en Damasco y tolerado por El Asad.

Muestra de la fragmentación de la oposición, los grupos kurdos (que no fueron invitados a Riad como gesto hacia Turquía) han mantenido una reunión paralela en la ciudad kurdo-siria de Hasakeh. Además, una veintena de grupos que no cuestionan a El Asad se han dado cita en Damasco.

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