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Qué lugares visita el Papa en Bangui y por qué los ha elegido

Francisco recorre la capital centroafricana, una ciudad marcada por la guerra

El Papa, con un grupo de niños en Bangui.
El Papa, con un grupo de niños en Bangui.

El Papa Francisco ha recorrido este domingo Bangui, la capital de República Centroafricana, una ciudad marcada por la guerra. Estos son los lugares que ha visitado:

El aeropuerto: la puerta de la impunidad

Es difícil llegar a Centroáfrica. Solo el vuelo de los martes de Air France y la Línea Angoleña se mantiene hasta en los peores momentos. El Papa también quiere llegar a pesar de todo. Desde el aire, antes de tocar suelo centroafricano, ya se pueden radiografiar los efectos de la guerra en la capital. Como una escolta a la pista de aterrizaje, se levanta a ambos lados un pueblo de chabolas. Es el campo de desplazados de Mpoko, que actualmente sirve de casa para 20.000 personas (el número de inquilinos se ha doblado debido a las última oleada de violencia, el pasado mes de septiembre).

El campo de Mpoko es el refugio recurrente para muchos ciudadanos de Bangui, que allí acuden cada vez que reprenden los ataques descontrolados. “Es nuestro Ledger” dice, con humor, Amessan. El Ledger es el mejor hotel de Bangui y el lugar donde el Papa pasará la noche.

Pero el campo de Mpoko es también el escenario del escándalo de abusos a menores protagonizados por las tropas francesas. Catorce soldados están acusados de abusar sexualmente de niños y adolescentes refugiados.

Palacio presidencial: la fragilidad del poder

El Papa debe reunirse con las autoridades de Transición. Un Gobierno que surgió ya empezado el conflicto pero que no tiene control sobre el país. Las elecciones se han tenido que aplazar hasta el mes de marzo porque el caos y la violencia hacían que su organización fuera inviable.

Campo de refugiados: un país dislocado

El país está manchado por cercos y campos de refugiados. También dentro de Bangui. El éxodo masivo y arriesgado de musulmanes de la capital durante el año pasado fue la imagen de la división del país. El 20% de la población centroafricana ha tenido que huir de su casa.

Catedral de Bangui: Dios a los pies de la colina

Rojiza como la misma tierra de Bangui, la catedral de Nuestra Señora fue construida en los años treinta, entre el verdor tropical de las colinas que salpican la capital de aire rural. Aunque el conflicto actual ha sido calificado de “religioso”, la catedral nunca ha sido objetivo de ataques. Pero sí ha sido escenario del funeral de víctimas como el Padre Nzale, abatido durante el asalto de Fatima, en junio 2014.

La mezquita de PK5: los prisioneros

Antes de la guerra, en 2013, el barrio de PK5 era el pulmón comercial de la ciudad. Piezas, ropa, comida, recambios. Era el gran mercado de Bangui. Pero ahora PK5 es el único enclave musulmán de Bangui, la única zona donde se han quedado atrapados. Cercados y amenazados por las milicias antibalaka, sus vecinos no pueden salir sin arriesgar su vida. Es La cárcel al aire libre.

El imam de la Gran Mezquita, Tidjiani, y su comunidad, esperan al Papa. Aunque es la zona más inestable de la ciudad y los expertos en seguridad lo desaconsejan.

El estadio: bares con sello de China

El Estadio “20.000 plazas” – así le llaman en Bangui-, es habitualmente un hormiguero de bares. Algunas sillas de plástico y mucha cerveza construyen en el círculo de los accesos el ambiente ebrio de los fines de semana, cuando no hay barricadas que impidan llegar. Aquí es donde el Papa dará su último discurso y baño de masas, antes de abandonar el país.

El estadio fue inaugurado en 2006, gracias a la financiación de China. Se erige al lado del viejo estadio, allí donde el expresidente Bokassa cumplió su sueño napoleónico coronándose emperador.

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