Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Pegida reúne a más de 10.000 alemanes

El movimiento islamófobo responsabiliza de los ataques a la política de inmigración

Simpatizantes del movimiento Pegida, en la marcha convocada el 16 de noviembre tras los ataques islamistas de París.
Simpatizantes del movimiento Pegida, en la marcha convocada el 16 de noviembre tras los ataques islamistas de París.

Como ya ocurrió a principios de año tras los ataques a Charlie Hebdo y a un establecimiento judío, el brutal atentado del pasado viernes en París ha dado nuevas fuerzas al movimiento antiislam alemán de Pegida. Más de 10.000 personas, según los cálculos de la cadena regional MDR, se manifestaron en la tarde del lunes en la ciudad oriental de Dresde para reclamar al Gobierno un cambio radical en su política de asilo.

“Estos ataques no vienen de la nada. Son el resultado de una política de inmigración hacia una gente que no comparte nuestros valores en absoluto”, aseguró Siegfried Däbritz, uno de los convocantes que alertó del “suicidio étnico” que, según dijo, tiene lugar en Europa, informa France Presse. Los gritos de “Merkel tiene que irse”, volvieron a oírse un lunes más en Dresde. Como muestra de su mensaje contra políticos, medios de comunicación y todos aquellos que abogan por la integración de los refugiados, el líder del movimiento, Lutz Bachmann, colgó en su perfil de Facebook un mensaje irónico en el que arremetía contra los que insisten en diferenciar entre islam y el terrorismo.

Un año después de su nacimiento y tras pasar una crisis por las disputas internas de sus líderes, los autodenominados Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente ya habían recobrado fuerza a la vuelta del verano, cuando se hizo evidente que el volumen de refugiados se había disparado y que el Gobierno no podía controlar el número de personas que llegan a Alemania. Las autoridades admitieron la semana pasada que desconocen el número de personas que tienen en los refugios destinados a los recién llegados.

Los ataques que en la noche del viernes dejaron más de 120 víctimas —entre las que por ahora se han identificado dos alemanes— complican aún más la delicada posición de la canciller Angela Merkel, que se enfrenta a una creciente crítica interna y a una pérdida de popularidad por su gestión de la crisis migratoria. Uno de los más rápidos en hablar tras los ataques fue el jefe de Gobierno de Sajonia (Estado del que cuya capital es Dresde) y miembro de la CDU de Merkel. “Ya no nos podemos permitir un flujo de entradas incontrolado”, dijo Stanislaw Tillich.

Más allá fue el ministro de Finanzas bávaro y dirigente de la CSU, el partido que en esta crisis ha enarbolado la crítica contra Merkel. Mark Söder estableció un vínculo directo entre la violencia yihadista y los miles de refugiados que llegan cada día a Alemania. “París lo cambia todo”, dijo. “Los días de la inmigración incontrolada tienen que acabar por fin”, añadió. Estas palabras fueron demasiado incluso para su jefe, Horst Seehofer, que en las últimas semanas no se ha cansado de atacar a Merkel por su política de puertas abiertas.

Pese a las críticas por el tono y el momento empleado por Söder, muchos democristianos comparten el fondo del mensaje y creen que los ataques de París añadirán presión sobre la canciller. Mientras, distintos miembros del Gobierno, tanto democristianos como socialdemócratas, insistieron durante el fin de semana en la necesidad de no culpabilizar a los refugiados de lo ocurrido en París.

Más información