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El pacto de izquierdas divide a la sociedad civil portuguesa

La coalición electoral del centroderecha y ahora el acuerdo de PS con PC coloca al país en dos posiciones enfrentadas

Una calle de Lisboa.
Una calle de Lisboa.

Personalidades de la vida cultural, empresarial y universitaria de Portugal se muestran expectantes con un posible Gobierno socialista, apoyado por los comunistas y el Bloco de Esquerda. Sería el primero en 40 años. El pacto de izquierdas recién suscrito, unido al anterior acuerdo electoral del centrista PSD, del primer ministro Passos Coelho, con el derechista CDS, han partido la sociedad en dos bandos chocantes y, cada día, más crispados.

A la espera de que el presidente Aníbal Cavaco Silva decida si encarga la formación de Gobierno a la mayoría de izquierdas o mantiene en funciones al Ejecutivo conservador, la polarización social se agrava.

El sociólogo Boaventura Santos cree que se abre una nueva esperanza para Europa. “Al votar mayoritariamente contra la austeridad ciega impuesta por la facción más radical de la derecha, los portugueses han solicitado a los partidos de izquierda que olviden sus divergencias y se pongan de acuerdo para ofrecer una alternativa”.

El Gobierno en funciones privatiza TAP

El Gobierno conservador de Pedro Passos Coelho, que desde el martes está en funciones tras caer en una moción de censura, cerró este jueves la privatización de la línea aérea TAP, a la que se opone el Partido Socialista llamado, muy probablemente, a formar el próximo Ejecutivo portugués.

La firma soliviantó a los tres partidos de la izquierda. El PS había enviado una carta al Gobierno advirtiéndole de las consecuencias de la firma, pero no ha parado el acuerdo, que conlleva la inyección inmediata en la compañía de 150 millones, dada la situación de urgencia financiera que sufre, según anunció la secretaria del Tesoro, Isabel Castelo.

Tanto el PC como el Bloco pidieron al presidente de la República que impida la venta y amenazaron con denunciar al Gobierno en funciones ante el Constitucional. La venta evidenció las primeras desavenencias en la izquierda, que quizás es lo que buscaban los conservadores.

Para el sociólogo, referente del partido Podemos, la demanda de los portugueses a los partidos de izquierda nunca había sido tan clara en 40 años: “La novedad es la respuesta positiva de los partidos de izquierda. No se trata de rupturas dramáticas sino de encontrar soluciones graduales, buscando nuevos consensos alrededor del proyecto europeo”. Santos no ve razón para la inestabilidad: “En el pasado, la inestabilidad de gobiernos de coalición liderados por el Partido Socialista vino de sus socios de derecha. No hay ninguna razón para pensar que va a pasar lo mismo en una coalición de izquierda”.

El aún viceprimer ministro, Pablo Portas, del derechista CDS, ya ha advertido: “Jamás votaremos ningún proyecto de ley socialista; que no cuenten con nosotros; que no nos pidan socorro”. No ha dejado a las izquierdas ni llegar al Ejecutivo para hacerles oposición este mismo jueves en Oporto: “La mirada internacional estará sobre un Gobierno que dependerá de lo que diga el Comité Central del Partido Comunista”.

El sociólogo Santos ve más riesgo fuera: “Si las instituciones europeas y Alemania no entienden que los europeos se están divorciando del proyecto europeo, puede haber consecuencias fatales. Los griegos buscaron un nuevo consenso europeo y fracasaron. Los portugueses lo buscan por una vía totalmente distinta; en diciembre lo buscarán los españoles. Si todos los intentos fracasan, no hay futuro para la UE”.

“Para el PC es difícil convivir con el Bloco, que le ha superado electoralmente; su cultura es más de oposición que de poder“, señala el catedrático Carlos Reis

“Aguardamos con mucho interés a que el nuevo ministro de Finanzas nos explique cómo va a financiar el aumento de gasto que se anuncia", declara Peter Villax, presidente de la Asociación de Empresas de Familia. “Si es con impuestos, estamos en contra porque retrasará la recuperación económica; si es con las reservas del Gobierno de [Pedro] Passos Coelho, sería una imprudencia, pues quedaríamos desprotegidos. Es posible que en 2016 haya un aumento de la actividad económica gracias al consumo y en 2017 haya una retracción brutal, cuando nos pille la realidad”.

“Ha llegado el momento de la política en su acepción más noble, frente a una gestión tecnocrática, financiera y economicista de la vida pública”, opina Pilar Del Río, viuda del premio Nobel José Saramago y directora de su fundación lisboeta. Del Río, como la escultora Joana Vasconceloso o los fadistas Carlos do Carmo o Camané han venido apoyando explícitamente al socialista António Costa. “El PS no lo tendrá fácil, pero gobernar bien nunca ha sido fácil. Será más complejo, pero también la sociedad es compleja”. “El PS va a tener que negociar muy bien la relación con el Bloco y el PC”, señala el empresario Villax.

“Lo importante es conseguir no aumentar la tensión dentro de la sociedad portuguesa”, dice el empresario Bobone

Del Río recuerda que el pacto no es nuevo: “En los noventa hubo gobiernos de coalición entre socialistas y comunistas en Lisboa: Jorge Sampaio encabezó la lista para el gobierno de la ciudad por el PS y José Saramago la de la Asamblea de la ciudad por el PC. Gobernaron juntos y ese tiempo de coalición fue esplendoroso para Lisboa. Años después, los dos cabezas de lista se encontraron en Estocolmo, uno como presidente de la República, otro recibiendo el Nobel”.

“Lo que une a los partidos que han acordado apoyar un Gobierno del PS es la urgencia de cambio, por eso la sociedad que ha votado está tan confiada y tranquila, pese al miedo que tratan de inocular los medios y la derecha radical, encabezada por el presidente Cavaco”, opina la directora de la Fundación Saramago.

El director general del banco BPI, Fernando Ullrich, no tiene nada en contra del pacto de izquierdas: “Es parte de la democracia. Siempre me pareció un poco extraño eso del arco de gobernabilidad, por el cual quedaban relegados de cualquier formación de Gobierno los partidos a la izquierda del PS”.

"Nos hicieron creer que nos merecíamos ser rehenes de esa situación, que teníamos que sacrificarnos, que teníamos que sufrir con abnegación”, señala el escritor José Luis Peixoto

La banca está a la espera de ver cómo se desenvuelven los partidos tras los acuerdos firmados, cuál es el presupuesto y sus objetivos para el país; pero la banca, en general, hubiera preferido que el PC y el Bloco hubieran formado parte del Gobierno, lo que habría sido una forma de cementar su compromiso. “Costa es un hombre de la democracia portuguesa que ha luchado por la estabilidad, por Europa, por el sistema institucional. Siempre ha tenido una apertura a la izquierda en lo que no coincide con la mayoría de su partido, pero siempre lo ha hecho con total respecto por los principios y valores de la democracia y de sus compromisos”, explica el presidente de la Cámara de Comercio.

“Ni Portugal está en la situación financiera de Grecia ni el PS es visto en el extranjero como el Syriza portugués”, puntualiza desde la Universidad irlandesa de Maynooth el historiador Filipe Ribeiro de Meneses. “El PS es un partido europeísta; dispuesto a hacer sacrificios para mantener a Portugal en la UE y en la zona euro, y que ve con buenos ojos la OTAN. Queda la duda de hasta dónde está dispuesto a llegar con los partidos que le apoyan a cambio de mantenerse en el poder”.

“La vía portuguesa es y tiene que ser diferente de la griega, porque ya hemos aprendido la lección”, señala Carlos Reis, catedrático de la universidad de Coimbra. “Hay poderes en Europa a los que les fastidia que unas elecciones democráticas muden sus previsiones”.

Reis tampoco se olvida de otros fantasmas: “Las reacciones personales, por ejemplo del presidente de la República, que no estaba preparado para esto. No sé si es buena idea que la izquierda dé por hecho un Gobierno de António Costa”.

Aun así, Reis confía en la capacidad de negociación del líder socialista. “Hace años que ya hablaba, en pequeños círculos, de esta posibilidad de Gobierno; para él esto no es nuevo”.

Optimista, “dentro de la precaución”, el catedrático de la universidad de Coimbra Carlos Reis no esconde que ve riesgos entre los firmantes del pacto de izquierdas: “Para el PC es difícil convivir con el Bloco, que le ha superado electoralmente; su cultura es más de oposición que de poder. ¿Qué va a pasar cuando se discuta una ley que esté fuera de los acuerdos? ¿Tendremos reuniones de comisiones bilaterales? ¿Votarán lo mismo PC y Bloco?”.

“Creo que, más que nunca, los partidos van a estar pendientes de los sondeos, no descartando una posible ruptura en los próximos años”, apunta el historiador De Meneses

El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Portugal, Bruno Bobone, asegura: “Lo importante es conseguir no aumentar la tensión dentro de la sociedad portuguesa” y añade que espera “una continuidad del desarrollo, una unificación de la sociedad”. Bobone apunta a la división y a la inestabilidad social como los riesgos de un futuro Ejecutivo socialista con apoyo comunista.

El novelista José Luis Peixoto rememora los cuatro años de recortes. “Hemos tenido un liberalismo sin precedentes, con desinversiones en salud, la educación o la justicia; de proteccionismo a los bancos y de una salida radical del Estado de la economía, privatizándolo todo. Nos hicieron creer que nos merecíamos ser rehenes de esa situación, que teníamos que sacrificarnos, sufrir con abnegación”.

El autor de Cementerio de pianos y de Nadie nos mira confía en la duración del Gobierno de Costa. “Si falla en la estabilidad que promete, regresará la derecha y se quedará en el poder por mucho tiempo”. Peixoto también ve sombras dentro del pacto de izquierdas: “La mayor amenaza a la estabilidad reside en el interior de la propia izquierda, en su historia de intransigencia, en el modo en que colocaron sus propios principios políticos por delante de todo”.

El historiador De Meneses califica la nueva situación de “inesperada e imprevisible, en primer lugar, porque se abandonó el precedente de dejar gobernar al vencedor de las elecciones; en segundo, porque nunca los partidos de extrema izquierda estuvieron tan cerca del poder; en tercer lugar, porque estamos en un momento constitucionalmente excepcional porque el presidente de la República no puede convocar elecciones anticipadas; y también hay una crispación mayor en los discursos de cada una de las partes”.

La situación financiera es el mayor riesgo al que se enfrentará Costa, según De Meneses: “Hace ya muchos años que ningún Gobierno portugués gobierna como quiere, sino que es forzado a cumplir lo compromisos financieros internacionales. Ocurrió con el último Gobierno de Sócrates y con Passos Coelho. Nadie escoge la austeridad”.

La gran cuestión para De Meneses es si PC y Bloco estarán dispuestos a respaldar una política de austeridad, defenderla delante de sus electorados. “Creo que, más que nunca, los partidos van a estar pendientes de los sondeos, no descartando una posible ruptura en los próximos años”.

“Espero”, dice el escritor Peixoto, “que un Gobierno de izquierdas nos haga recuperar alguna autoestima, algún orgullo propio”. El mismo deseo de Santos: “Un Gobierno que nos devuelva la esperanza a los portugueses”.