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Refugiados con “parásitos” y otras seis ideas de los conservadores polacos

El programa del partido de Kaczynski está lleno de puntos problemáticos para la UE

Beata Szydlo, la vencedora de las elecciones en Polonia
Beata Szydlo, la vencedora de las elecciones en Polonia, este domingo. Bloomberg

El programa de los ultraconservadores de Ley y Justicia (PiS) para ganar las elecciones legislativas de Polonia se ha centrado en las desigualdades sociales acumuladas en estos últimos años de gran crecimiento (del 25% desde 2008). A pesar de que el enfoque es tradicionalista y euroescéptico (es necesario defender a la Polonia católica ante el liberalismo europeo), el discurso del partido se ha centrado más en las clases urbanas desencantadas que al electorado rural y conservador que ya tenía ganado. Especialmente ha convencido a los jóvenes con trabajos precarios y a los empresarios que creen que la derecha liberal de Plataforma Cívica (PO) no ha desarrollado reformas y se ha limitado a amenazar con la llegada del PiS.

Las propuestas estrella son un salario mínimo de 12 zlotys por hora (cuatro euros), el adelanto dos años de la jubilación, programas de empleo joven en zonas deprimidas, recortes fiscales para las familias y ayudas de 150 euros por hijo a partir del segundo. Sin embargo, incluso con una importante moderación de su discurso, el partido no ha dejado de emitir mensajes que en Europa son interpretados como alarmantes.

Refugiados. Los refugiados están provocando brotes de “cólera en Grecia” y “disentería en Viena”. Traen “parásitos que portan enfermedades contra las que están inmunizados en sus países pero no en Europa”. Las declaraciones son de Jaroslaw Kaczynski, líder del PiS y protagonista de los discursos más agresivos contra la decisión de los liberales polacos de aceptar 7.000 migrantes sirios. La prioridad del PiS, asegura, es “proteger a los polacos” antes que agradar a Bruselas. El elemento religioso es fundamental: la llegada de musulmanes no es bien vista en uno de los países más homogéneos de la UE. Durante la campaña ha circulado por Internet un mensaje de los simpatizantes del PiS: “Estas elecciones no son sobre la política y la economía, sino sobre si en 10 o 20 años celebraremos la Navidad”.

Proteccionismo.Zbigniew Kuzmiuk, el responsable económico del PiS, se ha apresurado a anunciar hoy que a partir de 2016 su Gobierno tasará a los bancos con el 0,39% (aunque no está claro sobre qué concepto se aplicará el impuesto: si sobre los movimientos, los activos...). Este es un punto muy controvertido al que el PiS ambiguamente le ha asociado otro más que no está confirmado: un impuesto especial sobre las grandes cadenas comerciales extranjeras para compensar al pequeño comerciante polaco. Kuzmiuk también ha asegurado que se respetará la independencia del Banco Central del país, pero que la prioridad de la institución debe ser contribuir al crecimiento. En cualquier caso, el proyecto económico del partido es un misterio y se mezclan llamadas a la estatalización y la creación de “campeones nacionales” con proclamas ultraliberales y promesas de bajar impuestos y eliminar trabas al crecimiento para reinvertir las ganancias en la política social tradicionalista. Como apuntan fuentes diplomáticas europeas, la designación de ministros en diciembre será decisiva para saber si se impone la cara estatalizadora del partido o la liberal.

Medioambiente. "Nuestro proyecto económico rechaza el dogma de la descarbonización", declaró recientemente Piotr Naimski, responsable de la política energética del partido. El PiS no quiere disminuir las emisiones de CO2 a la atmósfera, como le reclama Bruselas. Considera que el carbón es un sector estratégico por la cantidad de gente que emplea y porque alivia la gran dependencia energética de Rusia. Los conservadores aún no han revelado si pedirán una moratoria a Europa de sus compromisos en materias de emisión, pero todo apunta a ello.

Relaciones exteriores. “Queremos que Varsovia sea la nueva Budapest”. De nuevo son declaraciones de Kaczynski, pero de hace un par de años. El líder del partido ha comprendido que los paralelismos con la Hungría de Viktor Orbán son un lastre, pero sus simpatías por un proyecto nacional fuerte y heterodoxo frente a las concepciones europeas siguen ahí. El primer viaje internacional del recientemente elegido presidente polaco por el PiS [Andrzej Duda, ganador de las elecciones en mayo] fue a Estonia, marcando que los países del Este y la integración regional serán una prioridad para Varsovia en esta nueva etapa. El partido insiste en que las relaciones con Bruselas y Berlín seguirán siendo buenas, pero en la campaña no han parado de lloverle críticas a la primera ministra liberal, Ewa Kopacz, por ser la “lacaya” de Angela Merkel.

Con Rusia la oposición sí que está clara. También se prevé un estrechamiento de los lazos con Estados Unidos, por ejemplo a través de la compra de armamento (que puede ser a costa de cancelar algunos pedidos a fabricantes europeos), ejercicios de la OTAN y compromisos políticos.

Entrada en el euro. “No entraremos en el euro”, ha declarado sin más circunloquios la que será primera ministra, Beata Szydlo. Los liberales tampoco parecían por la labor de hacerlo en el corto plazo, pero su discurso no era de oposición frontal. El PiS asegura que antes de sumarse a la eurozona necesitan crecimiento económico. La crisis griega ha sido una inspiración en este sentido.

Aborto y derechos de la mujer. Los supuestos de aborto en Polonia son de los más restrictivos en Europa. Aun así, en el programa del PiS siempre entra una promesa de ilegalización. Los expertos aseguran que ese es un melón muy difícil de abrir por la oposición que encontraría; aun así, el programa del partido está centrado en una idea muy tradicional de la familia. “Hay que proteger la salud de la madre para tener niños sanos”, afirma. El término “género” es un anatema para el PiS, que lo asocia a la disolución de fronteras entre el hombre y la mujer. Entre otras cosas, eso levanta dudas sobre cómo se aplicará la nueva legislación contra la violencia machista o “de género” que aprobaron los liberales.

Proyecto nacional. “No habrá venganzas”. Esta promesa de Jaroslaw Kaczynski ayer tras conocer los sondeos a pie de urna que lo hacen ganador tranquilizó a unos e inquietó a otros. Los sectores menos conservadores del país le atribuyen un espíritu revanchista al líder del partido y temen la vuelta de medidas como el intento de depuración de viejos comunistas que intentó en su anterior etapa como primer ministro (2005-2007). Otros piensan que el país ya ha virado demasiado hacia Europa como para eso. De lo que no cabe duda es de que el corazón del proyecto del PiS es devolverle la grandeza a Polonia, recuperar sus valores tradicionales y el patriotismo. “Soy joven y soy patriota” ha sido uno de los lemas de la cartelería de los candidatos del PiS, y el partido asegura que aplicará esta máxima principalmente a la educación. En una entrevista con el semanario conservador wSieci antes de las elecciones, Kaczynski aseguró que aspira a cambiar el país: “Es mi obligación hacia mi madre y mi hermano, también con Polonia, arreglar lo que funciona mal en este país”.

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