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China revisa su política económica en su nuevo Plan Quinquenal

El Comité Central del PC comienza cuatro días de plenario a puerta cerrada en Pekín

El presidente chino, Xi Jinping, durante una reunión del partido
El presidente chino, Xi Jinping (izquierda), durante una reunión del partido, en una imagen de archivo. EFE

Los 205 miembros del Comité Central del Partido Comunista de China y sus 170 suplentes se encuentran reunidos desde este lunes y hasta el jueves a puerta cerrada en un hotel del oeste de Pekín. A lo largo de cuatro días el V Plenario del Comité, el gabinete del jefe de Estado para los asuntos internos del partido, debatirá y aprobará el borrador del XIII Plan Quinquenal, el documento en el que se trazan las líneas maestras de la política económica y social del país de los próximos cinco años (de 2016 a 2020).

El Plan Quinquenal, un residuo de los tiempos maoístas, no se aprobará formalmente hasta marzo, en la próxima sesión anual de la Asamblea Nacional Popular, el legislativo chino. Pero en un país donde aún amplios sectores permanecen bajo el firme control del Estado, sigue marcando la agenda. El documento adquiere aún más relevancia dada la ralentización de la economía china, que en sus últimos indicadores sigue dando señales de debilidad.

El viernes pasado, el Banco Central anunció un nuevo recorte de los tipos de interés, el sexto en un año, y rebajó el coeficiente de caja. Este fin de semana el primer ministro, Li Keqiang, apuntó a la posibilidad de que el país no cumpla su objetivo de crecimiento para este año, del 7%. “Nunca dijimos que debíamos defender un objetivo hasta la muerte”, señaló Li en declaraciones recogidas por los medios estatales chinos. En el tercer trimestre del año, China creció un 6,9%, según los cálculos oficiales y por debajo del objetivo estatal. Entidades como el banco japonés Nomura consideran que el Plan Quinquenal podría establecer el objetivo de crecimiento en el 6,5%.

Las informaciones que han filtrado hasta ahora los medios chinos sobre el contenido del plan confirman que el régimen continuará adelante con sus planes de reforma económica para permitir un cambio de modelo que abandone paulatinamente su dependencia de las exportaciones para pasar a basarse más en el consumo interno y la innovación tecnológica.

Un influyente asesor económico del Gobierno chino, Wu Jinglian, instaba públicamente este domingo al plenario a acelerar el ritmo de las reformas en lugar de continuar introduciendo medidas de estímulo financiero, que considera que cada vez rinden menos resultado. En su opinión, es necesario concentrarse en la reforma del sistema financiero y de precios, la apertura a los inversores internacionales y una reestructuración de las gigantescas empresas estatales, plagadas de ineficiencias. El Plan Quinquenal podría incluir medidas para la liberalización del yuan o para la protección del medioambiente.

Como en años anteriores, se ha conjeturado también con la posibilidad de que se adopten reformas del sistema de permisos de residencia interna, o hukou, sin los cuales los inmigrantes internos y sus familias tienen muy difícil acceder a servicios básicos como la sanidad o la educación. Los medios chinos también han abierto la posibilidad de que se anuncie el repudio definitivo de la política del hijo único, ya suavizada parcialmente hace dos años, en el III Plenario. El periódico China Daily calcula este lunes que cerca de 100 millones de parejas podrían beneficiarse si desapareciera por completo esa medida adoptada en los años ochenta para controlar el crecimiento de la población pero que ha quedado obsoleta ante el rápido envejecimiento de la población activa.

 “El nuevo Plan Quinquenal supondrá un nuevo comienzo por completo para China”, aseguraba este lunes un comentario del Diario del Pueblo, el periódico del Partido Comunista.

El Plenario, que cada año sienta las prioridades políticas y económicas para el curso político chino, no se limitará a abordar el Plan Quinquenal. En esta reunión anual es donde se deciden buena parte de los relevos entre los cargos del partido. Y en el plenario de este año, más de la mitad de los miembros del Comité Central nombrados en 2012, en el cambio de ciclo de gobierno que llevó al poder a Xi Jinping, ya no ocupan su puesto. Según el periódico Beijing Daily, controlado por el Partido Comunista de Pekín, 104 de los 205 integrantes del Comité han cambiado de cargo. De ellos, 16 fueron degradados y 7 cesados, dentro de la amplia campaña contra la corrupción que ordenó Xi tras su llegada al mando.

Precisamente, uno de los cambios que podría aprobar el plenario, según han apuntado algunos medios, es la ampliación de la edad de jubilación para los altos cargos del partido. Eso permitiría que Wang Qishan, de 67 años, el hombre de confianza de Xi y responsable de la campaña anticorrupción, pueda permanecer en su puesto hasta 2017, cuando se celebrará el próximo Congreso del partido. De ese Congreso saldrá el próximo Politburó, el organismo de 25 miembros a la cabeza del Partido y, por ende, del régimen.

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