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Una incursión aérea rusa en Turquía provoca una advertencia de la OTAN

Turquía desplegó su fuerza aérea al detectar un avión ruso durante las operaciones en Siria

Estambul / Bruselas / Madrid

La intervención rusa en Siria ha pasado de despertar recelos en Occidente a provocar chispas, en una escalada de la tensión que implica ya a la OTAN. La violación del espacio aéreo turco por cazas rusos llevó a la OTAN a convocar de urgencia al Consejo Atlántico. El secretario general de la Alianza calificó de “inaceptable” la violación del espacio aéreo turco, mientras los aliados exigieron a Rusia que termine los “ataques contra la oposición siria”. El jefe del Pentágono, Ashton Carter, acusó en Madrid a Putin de “echar gasolina al fuego” del conflicto sirio.

El sábado, un caza ruso Su-30 que participaba en la campaña de bombardeos sobre Siria se internó durante dos minutos en el espacio aéreo turco. Dos cazas F-16 turcos salieron a interceptarlo, pero el intruso se dio la vuelta. El domingo, un Mig-29 —un modelo operado por la fuerza aérea rusa, pero también por la siria— “hostigó” a dos F-16 turcos que patrullaban en la frontera de dicho país con Siria, según el Estado Mayor turco.

El Ministerio de Exteriores convocó al embajador de Rusia en Ankara, Karlov Andrey, para pedirle explicaciones y “protestar enérgicamente” por el incidente, mientras el jefe de la diplomacia turca, Feridun Sinirliouglu, telefoneó a su homólogo en Moscú, Sergei Lavrov. “Se le pidió que no se repitan estas violaciones. En otro caso, responsabilizaremos a Rusia de cualquier incidente indeseado que pueda ocurrir”, aseguró el Ministerio de Exteriores turco.

Fuentes de la Embajada rusa en Ankara atribuyeron el incidente del sábado a “un error de navegación” y el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, intentó quitar hierro a lo sucedido. “Rusia es nuestro amigo y hasta ahora no habíamos tenido ningún problema”, aseguró. No obstante, envió un aviso muy claro a Moscú: “Las reglas de enfrentamiento se aplican a todos los aviones, sean rusos, sirios o de cualquier otro país. Las Fuerzas Armadas turcas tienen instrucciones claras de actuar contra cualquiera que viole la frontera, incluso si es un pájaro”.

Una incursión aérea rusa en Turquía provoca una advertencia de la OTAN

A petición turca, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, convocó en Bruselas una reunión urgente del Consejo Atlántico para evaluar la situación. Antes, Stoltenberg se reunió con el ministro Sinirlioglu, y calificó de “inaceptable” la violación del espacio aéreo turco, “Hago un llamamiento a Rusia para que respete plenamente el espacio aéreo de la OTAN”, dijo el secretario general aliado, quien añadió que “las acciones de Rusia no están contribuyendo a la seguridad y la estabilidad de la región”.

Más contundente se mostró el secretario de Defensa estadounidense, Asthon Carter, de visita en Madrid, quien acusó a Moscú de estar “echando gasolina al fuego” de la guerra civil siria al lanzar ataques militares contra “grupos moderados” de la oposición al Gobierno de Damasco.

Carter aseguró que la estrategia de Moscú, que asegura combatir al Estado Islámico mientras en realidad intenta apuntalar al régimen de Bachar El Asad, está “condena al fracaso”. Con todo, el jefe del Pentágono no quiso cerrar la puerta a un acuerdo con Rusia y aseguró que ésta “tiene la oportunidad de estar en el lado correcto de la historia” y unirse a la coalición internacional que combate a los yihadistas pero no acepta que el dictador sirio siga en el poder.

Por si hubiera alguna duda al respecto, el ministro de Exteriores sirio, Walid al Mualem, aseguró que los ataques rusos llevan meses preparándose y han sido coordinados con Damasco.

Reunión del Consejo

Fuentes de la delegación que acompaña a Carter en Madrid descartaron que la violación del espacio aéreo turco por los cazas rusos sea “accidental”. También un portavoz del Ministerio de Exteriores alemán subrayó que “las acciones [de Moscú] deben corresponderse con sus palabras”, mientras el jefe de la diplomacia francesa, Laurent Fabius, advirtió del riesgo de que la guerra civil siria “se convierta en un conflicto regional, con implicación de potencias extranjeras”.

En Bruselas, los embajadores aliados expresaron su “profunda preocupación” por la escala militar rusa en Siria y trasladaron su “enérgica protesta” a Moscú, a la que reclamaron que “cese inmediatamente” sus ataques contra la oposición y civiles en Siria y se centre en combatir al Estado Islámico.

No hubo, sin embargo, ninguna referencia al futuro de los misiles Patriot que la OTAN desplegó en la frontera turca en 2013 ante el riesgo de un ataque con misiles Scud del régimen de Bachar el Asad. EE UU y Alemania han anunciado que retirarán sus baterías antes de enero próximo, mientras que España ha dicho que “mantendrá su compromiso”, que en principio acaba en diciembre. En todo caso, los Patriot están configurados para interceptar misiles, no aviones, pero la defensa aérea de Turquía, como toda la de la OTAN, está integrada. La dirige un general español, Carlos García Srevet, desde Torrejón de Ardoz (Madrid).

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