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Marruecos boicoteará a Ikea por el Sáhara Occidental

Rabat asegura que la medida es una respuesta "a la postura hostil de Suecia"

Vista general de la nueva tienda Ikea en Casablanca (Marruecos), el 1 de octubre de 2014.
Vista general de la nueva tienda Ikea en Casablanca (Marruecos), el 1 de octubre de 2014. EFE

Ahora no hay excusas burocráticas. El martes pasado, el Gobierno civil de Casablanca frenó la inauguración de la tienda de Ikea en las afueras de Casablanca bajo el pretexto de que a la empresa sueca le faltaba un "certificado de conformidad". Sin embargo, la razón extraoficial, aportada en primicia por el medio digital Le 360, con excelentes fuentes en el Palacio Real, era que el Gobierno marroquí actuó "en represalia por el proyecto de Suecia para reconocer a la quimérica República Árabe Saharaui Democrática (RASD)". Este jueves, el Gobierno dio un paso más en su defensa de la integridad del territorio y anunció el boicot hacia todas las compañías suecas.

El portavoz del Gobierno marroquí, Mustafa Jalfi, declaró en conferencia de prensa que el boicot obedece tanto a razones políticas como económicas. Jalfi aseguró que Suecia lleva tiempo perjudicando de forma sistemática los intereses de las compañías marroquíes en la Unión Europea.

El ministro portavoz fue muy explícito en cuanto al tema de fondo, el supuesto proyecto que según el Gobierno marroquí, pretende aprobar el Parlamento sueco para reconocer la existencia de la República Árabe Saharaui Democrática. Jalfi expresó su deseo de que Suecia "revise" su posición y recordó que Marruecos no va a tolerar amenazas contra "su estabilidad, su unidad territorial y sus intereses comerciales".

Por su parte, la consejera de la embajada de Suecia en Marruecos, Wiktoria Dageras, envió el miércoles un escrito a varios medios marroquíes en el que explicaba que su Gobierno respeta los términos de la misión de la ONU en el Sáhara Occidental, "que consiste en buscar una solución política, justa, duradera y mutuamente aceptada". Eso de "mutuamente aceptada", [por el Gobierno marroquí y por el Frente Polisario] no ha sentado nada bien al Gobierno marroquí ni a la prensa más oficialista.

La embajada sueca en Rabat aclaró mediante ese escrito que su Gobierno no ha reconocido al Sáhara Occidental como Estado, si bien asume que está "procediendo a un análisis" de la política sueca respecto al Sáhara Occidental, dado "el interés que despierta esta cuestión en la sociedad sueca".

La postura tan firme del gobierno marroquí obedece, según diversos analistas, al temor de que otros países escandinavos pudieran sumarse a la idea de reconocer como Estado independiente al Sáhara Occidental, cosa que hasta el momento ningún país europeo se ha planteado.

La inauguración de la tienda de Ikea en las afueras de Casablanca llevaba varios meses anunciándose en los medios marroquíes. El pasado lunes la compañía invitó a los periodistas locales a recorrer las instalaciones. Estaba prevista su apertura para el martes. Y fue el mismo martes cuando se anunció la clausura de la inauguración por la supuesta falta de un trámite burocrático.

El Gobierno marroquí declaró que no tenía nada que ver con el freno de la inauguración, aunque expresó su "indignación" ante la postura del Gobierno sueco respecto al Sáhara Occidental. El presidente del Gobierno, el islamista moderado Abdelilá Benkirán del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), convocó a todos los partidos políticos ese martes para explicarles la postura oficial respecto a la relación con Suecia. Finalmente, este domingo viajarán a Sueca representantes de tres partidos de izquierda con el fin de convencer a los responsables del partido socialdemócrata sueco, que preside el Gobierno, para que modifique su postura en relación al Sáhara Occidental.

El ministro marroquí Mustafa Jalfi señaló que su Gobierno está dispuesto a llegar hasta el final en la batalla comercial contra Suecia. Y señaló que Suecia tiene mucho más que perder, ya que mientras Marruecos importa de Suecia por valor de 1.500 millones de euros, solo exporta el equivalente a 229 millones de euros.

En Marruecos, el efecto económico de la guerra comercial contra Suecia no ha planteado ningún debate. Los partidos se muestran unánimes en la defensa de los intereses territoriales. El hecho de que se puedan quedar sin trabajo los 400 empleados directos de Ikea y los 1000 indirectos apenas ha suscitado algún comentario en Twitter.