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Venezuela y Colombia exploran cómo resolver la crisis fronteriza

Los equipos de diálogo de los dos países desarrollan en Caracas la vía de "normalización" abierta en la cita entre Maduro y Santos

Delegados de Colombia y Venezuela en Caracas.
Delegados de Colombia y Venezuela en Caracas. EFE

La única información oficial de la primera reunión entre los equipos de Venezuela y Colombia tras la cita de Quito de los presidentes Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos provino de Bogotá. Allí se confirma lo que trascendió durante la cita de cinco horas que los representantes de ambos países mantuvieron en la Casa Amarilla de Caracas, la sede del ministerio de Relaciones Exteriores en la capital venezolana. El próximo martes 29 de septiembre los ministros de Defensa volverán a verse en la ciudad de Santa Marta, en el Caribe colombiano, para seguir explorando la forma de solucionar el conflicto planteado hace cinco semanas con el cierre de la frontera común.

Los colaboradores de las máximas autoridades castrenses buscarán reactivar los mecanismos de cooperación binacional contra el tráfico de drogas, el contrabando, el crimen organizado y demás manifestaciones de la criminalidad en la línea divisoria de 2.219 kilómetros que comparten ambos países. Caracas achaca a la criminalidad proveniente del país vecino el incremento de la inseguridad y la crónica escasez de bienes que enfrenta desde hace más de dos años.

La prensa estuvo apostada esperando las declaraciones de las cancilleres María Ángela Holguín y Delcy Rodríguez, pero ninguna se detuvo a conversar con los reporteros a la salida. Holguín se trasladó a la residencia del embajador de su país en Caracas y allí presenció la rueda de prensa celebrada en La Habana que anunció la hoja de ruta para la firma de la paz con la guerrilla de las FARC.

A la cita de Caracas, la primera de una serie que promete ser larga, a juzgar por lo declarado por Maduro el martes en su programa semanal de radio y televisión, asistieron los titulares colombianos de Defensa, Minas y Energía y Hacienda y sus pares venezolanos. La reunión fue presidida por las responsables de Relaciones Exteriores de ambos países y fue acompañada por los gobiernos de Uruguay y Ecuador. Es poco lo que avanzaron, a juzgar por el escueto comunicado entregado por Bogotá y el silencio de Caracas. Todo ha quedado diferido para el próximo próximo 29 de septiembre en Santa Marta, donde también se discutirán las propuestas para avanzar en los temas financieros –uno de los puntos que más preocupa al gobierno de Maduro debido a la diaria devaluación del bolívar, la moneda local- y seguirán tratándose los demás puntos acordados en la cita de los presidentes.

Colombia ha querido destacar que tras el cierre de la frontera ha logrado reunificar a 63 familias, que incluyen a 78 menores, separadas por el cierre del paso fronterizo. De Venezuela, en cambio, resalta la insistencia de Maduro en ampliar el estado de excepción a casi toda la línea divisoria. El martes, un día después de la conversación con Santos, el gobernante Maduro amplió el estado de excepción a varios municipios del estado de Amazonas, una región selvática y escasamente poblada del sur de Venezuela, que lindan con el departamento del Vichada. Según calcula el presidente venezolano la normalización de las actividades en la región tomarán entre seis y doce meses y dependerán de las reuniones temáticas que se celebren en los próximos días. De momento la primera no ha arrojado resultados rimbombantes como los que se escucharon en La Habana.