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Merkel recibe fuertes críticas internas desde Baviera por su política de asilo

El jefe del Gobierno bávaro considera un "grave error" la cuota de refugiados para el país

El jefe del Gobierno bávaro, Horst Seehofer, en primer plano
El jefe del Gobierno bávaro, Horst Seehofer, en primer plano EFE

La política de asilo que ha impulsado la canciller alemana, Angela Merkel, y que la ha convertido en una especie de líder moral de Europa, ha sido cuestionada con una inédita dureza por Horst Seehofer, jefe del Gobierno bávaro y uno de sus principales aliados políticos, que teme que la llegada de los refugiados al país se convierta en un peligro para la seguridad interna de Alemania. En una inusual y contundente crítica dirigida a la canciller alemana, el líder de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) —partido hermano, pero independiente, de los democristianos de la CDU— denunció que la decisión de Merkel de permitir la llegada masiva de refugiados era “un grave error que nos mantendrá ocupados durante un largo tiempo”.

Seehofer, un político que acostumbra a utilizar las peligrosas herramientas del populismo para asegurar la permanencia en el poder de su partido en Baviera, señaló que la llegada masiva de refugiados al país obligaría al Ejecutivo a declarar un estado de emergencia nacional que solo provocaría el caos en Alemania. En otra afrenta directa a Merkel, el político bávaro anunció, desde las páginas de la edición de este sábado de la revista Der Spiegel, que invitaría al primer ministro húngaro, Viktor Orban, a una reunión de su partido en Múnich, que debe tener lugar el próximo 22 de septiembre, para buscar una solución común al problema de los refugiados.

Las duras críticas expresadas por Seehofer representan hasta el momento el punto culminante de una ofensiva bávara para frenar la llegada de refugiados al país y que ya había tenido como protagonistas en el curso de la semana al exministro del Interior, Hans Peter Friedrich y al actual ministro de Finanzas de Baviera, Markus Soder. Friedrich calificó como “extremadamente irresponsable” la decisión de permitir la llegada de refugiados sirios sin antes haber investigado su procedencia o su militancia política.

“No tenemos los medios para saber si entre los refugiados han llegado combatientes del Estado Islámico o ‘durmientes islamistas’”, dijo Friedrich, peso pesado de la CSU y voz influyente en el grupo parlamentario democristiano en el Bundestag. “La acción del Gobierno es un error político sin precedentes que tendrá consecuencias devastadores a largo plazo”, añadió.

Markus Soder, por su parte, denunció desde las páginas del periódico Merkur que la crisis de los refugiados había desbordado completamente al Ejecutivo de Merkel. “La decisión de abrir las fronteras debía ser una excepción, pero se ha convertido en una regla”, dijo el político bávaro, que aspira a liderar el Land más rico de Alemania.

Las duras críticas de la CSU a la política impulsada por Merkel representan el reverso de una moneda que había cosechado solo elogios en la prensa nacional y extranjera, que llegó a calificar la posición adoptada por el Gobierno de “cuento de hadas”, a causa de la generosa y espontánea reacción de un vasto sector de la población, que recibió casi con los brazos abiertos a los refugiados. La CSU pretende advertir de que la espontánea caridad puede convertirse en exasperación a causa del enorme desafío que representa integrar a decenas de miles de personas musulmanes.

A pesar de las críticas, Merkel aún no ha dado señales de corregir su política ante los refugiados. “El derecho fundamental de asilo para las víctimas de la represión política no tiene límites”, dijo la canciller al periódico Rheinische Post este viernes. Este sábado, durante un encuentro en Berlín con militantes de su partido, Merkel dijo: “En medio de una situación de emergencia, hemos adoptado, en las últimas semanas, una decisión y estoy convencida de que ha sido la correcta”. La decisión de la canciller fue respaldada este sábado por Thomas Oppermann, el jefe del grupo parlamentario socialdemócrata, quien calificó las críticas de la CSU como “baratas” y sin perspectiva”.

La capital de Baviera, Múnich, se declaró este sábado desbordada y sin camas suficientes ante la llegada de miles de refugiados en las últimas horas y la previsión de que sigan los flujos migratorios desde Austria todo el fin de semana, informa Efe.

"Ya no sabemos qué podemos hacer con los refugiados", declaró a la prensa el alcalde de la capital de Baviera, el socialdemócrata Dieter Reiter, quien reclamó a los otros estados federados que asuman también su responsabilidad.

Las autoridades locales estiman que este sábado llegarán a Múnich, en el sur de Alemania, alrededor de 10.000 nuevos solicitantes de asilo. Es la primera gran ciudad del país que desde hace semanas encuentran los refugiados en su ruta desde los Balcanes y Hungría por su cercanía a la frontera con Austria.