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Turquía bombardea al PKK en Irak y vuelve a atacar al Estado Islámico

Aviones turcos atacan posiciones de la milicia kurda

Protesta en Estambul por una operación policial contra militantes kurdos.

En una nueva acción que promete inflamar aún más el conflictivo Oriente Medio, Turquía bombardeó la madrugada del sábado las posiciones del grupo armado kurdo Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en las montañas del norte de Irak. De forma simultánea, los cazas turcos atacaron al Estado Islámico (EI) en Siria por segundo día consecutivo, después de que Ankara anunciase que se suma a la guerra contra el grupo yihadista.Los ataques han asestado un golpe quizás definitivo al proceso de paz entre el Estado turco y el PKK

“Estas acciones no son puntuales y continuarán en tanto que haya una amenaza contra Turquía”, advirtió el primer ministro, el islamista moderado Ahmet Davutoglu, quien explicó que ha dado la orden de continuar las operaciones contra ambas “organizaciones terroristas”.

El grueso de los ataques se centró en las bases de la organización kurda. Según un comunicado de la mesa de gestión de crisis establecida por el Gobierno de Ankara, los objetivos —campos de entrenamiento, arsenales y baterías antiaéreas— fueron “golpeados de forma efectiva” por las bombas turcas en varias zonas inmediatamente al otro lado de la frontera turco-iraquí, y también en el macizo montañoso de Kandil, un centenar de kilómetros en el interior de Irak, junto a la frontera iraní, donde se encuentra el cuartel general del PKK. La guerrilla kurda aseguró que la mayoría de las bombas cayeron sobre aldeas y estructuras civiles. Un comandante del PKK murió en los bombardeos, y dos civiles y tres milicianos kurdos fueron heridos, según un comunicado del grupo.

Los ataques contra el EI se dirigieron a la zona en torno de la localidad siria de Ar Rai, fronteriza con Turquía. Aunque los bombardeos turcos han provocado que los yihadistas se alejen unos kilómetros de esta parte de la frontera turco-siria, no han mermado la capacidad operativa del EI, como demostró el que ayer hiciesen estallar dos camiones cargados de explosivos en la localidad siria de Tel Abyad, fronteriza con Turquía y recientemente conquistada por las milicias kurdas.

El Ejecutivo turco defiende el paralelismo entre las operaciones militares contra el EI y el PKK, acompañadas también de macrorredadas policiales en el interior del país en las que han sido detenidas unas 600 personas, lo que ha enervado la paciencia del movimiento nacionalista kurdo. Por si fuera poco, junto a decenas de webs islamistas y cercanas al PKK se ha bloqueado el acceso a un gran número de respetados medios de comunicación izquierdistas y kurdos —incluido uno ligado al Gobierno del Kurdistán iraquí—, sin relación con los grupos armados.

Estos hechos han asestado un duro golpe, quizás definitivo, al frágil proceso de paz iniciado en secreto en 2012 entre el Estado turco y el PKK, ya muy tocado desde hace meses por la falta de avances en las negociaciones y por la decisión del grupo kurdo de poner fin al alto el fuego decretado en marzo de 2013. En los últimos días, el PKK ha cometido hasta cinco asesinatos —tres de ellos de agentes de policía—, ha secuestrado a 34 personas, a las que puso en libertad al cabo de unas horas, y su mando llamó ayer a “incrementar la lucha” ante la “declaración de guerra” del Estado, al que acusa de utilizar los bombardeos contra el EI como excusa para atacar a los kurdos.

El primer ministro Davutoglu acusó al grupo armado de “aprovecharse” del proceso de paz e instó a su brazo político y legal, el Partido de la Democracia de los Pueblos (HDP), con representación parlamentaria, a “elegir entre la violencia y la paz”. Algo a lo que el HDP respondió que lo que busca el partido islamista gobernante es instaurar “un clima nacionalista y militarista, incendiando el país” para así obtener la mayoría absoluta en caso de que no se logre pactar un gobierno de coalición y deban repetirse las elecciones. Con todo, el partido kurdo, en un mensaje tanto al Gobierno como a su ala militar, apostó por la “lucha pacífica, la justicia y la negociación”.

 

 

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