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Nairobi recibe a Obama como “un compatriota más”

El presidente es el primer mandatario de Estados Unidos en visitar Kenia

El presidente Obama saluda tras aterrizar en Kenia.
El presidente Obama saluda tras aterrizar en Kenia. AP

¡Karibu Obama! ¡Karibu Obama! Es el grito de bienvenida de un joven enfundado en bandera, gorra y pantalones con la bandera estadouonidense en los aledaños de Moi Avenue, una de las avenidas más céntricas y concurridas de Nairobi. El chico intenta que un semáforo en rojo le dé el aliento para vender parte de los productos fabricados para conmemorar una visita histórica, la del presidente norteamericano Barack Obama.

Nairobi amanecía este viernes fría y húmeda en un clima parecido al de un Estado de sitio para recibir al primer presidente de Estados Unidos en visitar Kenia. El viaje de Obama —que participará en la sexta Cumbre Global de Emprendeduría (GES) y que permanecerá en el país hasta el domingo— tiene además un añadido sentimental, ya que las raíces de su padre están ancladas en un pequeño pueblo del oeste llamado K'ogelo. Quizás por esta razón las principales marcas afincadas en la capital se han esmerado por adornar fachadas y mobiliario urbano para dar la bienvenida “a un compatriota más”, como afirmaba un repartidor de cervezas delante del conocido hotel de lujo Sarova Stanley.

Los principales alojamientos de la ciudad de tres, cuatro y cinco estrellas —todos con escolta armada— llevan días sin habitaciones disponibles. El país, además de la cumbre y la visita del presidente estadounidense, acoge a miles de turistas que esperan observar la gran migración entre los parques del Masai Mara (Kenia) y el Serengueti (Tanzania). Algunos de ellos se quejaban este viernes de los controles de la policía secreta y más de uno recriminaba a gritos, mapa en mano, a los soldados: “¿Me ves cara de terrorista?”.

El descontento también se hacía notar a primera hora de la tarde, cuando los comercios del centro se han visto obligados a cerrar “por motivos de seguridad”. Éste es el caso de Bernard Ndong, que vende móviles en una pequeña tienda. “Este circo que han montado es espantoso. No puedo estar contento de ninguna de las maneras porque mi negocio estará cerrado obligatoriamente durante tres días”, se quejaba.

A escasos 700 metros, la mezquita Jamia, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad y una de las más importantes del país, se preparaba para la oración. “Hoy viernes es el día sagrado para los musulmanes. La llegada de Obama es un buen presagio para todos los kenianos”, aseguraba uno de los fieles antes de entrar al rezo.

Pero el epicentro mediático se situaba en los alrededores del Kenyatta International Conference Center, donde tendrá lugar la cumbre del GES —que organizan de manera conjunta Kenia y EE UU—. Allí, un grupo de masais engalanados con sus típicas telas de cuadros rojos y blancos ensayaban los cantos de bienvenida para Obama. Una visita que los masai también aprovecharán para denunciar los problemas a los que se enfrentan. “Nuestras tierras son sorteadas por miembros del Gobierno mientras que nuestro pueblo histórico va quedando recluido”, afirmaba ames Olekarkar, responsable del grupo Olalang Foundation. “Cantaremos a Obama y y le explicaremos la problemática”.

Con sólo tres días parece complicado que todas las propuestas y sugerencias lleguen a oídos del presidente estadoounidense. Sin embargo, los lazos familiares tendrán su espacio de intimidad en la agenda de Obama. Así lo aseguraba hace unos días su abuela, Mama Sarah Obama, quien revelaba que dormirá en el mismo hotel que su nieto.

Además, el presidente participará en un homenaje a las víctimas y los supervivientes de los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses en Nairobi y Dar es Salaam (Tanzania), donde murieron 229 personas.