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La derecha gana en Buenos Aires pero se debilita para las presidenciales

El partido del candidato conservador Mauricio Macri venció solo por tres puntos

Rodríguez Larreta y Macri festejan su victoria en Buenos Aires. Ampliar foto
Rodríguez Larreta y Macri festejan su victoria en Buenos Aires. EFE

El candidato presidencial conservador de Argentina y alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, festejó el pasado domingo la victoria de su aspirante a sucederlo, Horacio Rodríguez Larreta, pero la estrecha diferencia sobre el rival en el balotaje, de 51,6% a 48,3%, le impidió sonreír demasiado. Las encuestas pronosticaban que vencería por 10 puntos de diferencia. Así, el partido Propuesta Republicana (PRO) retiene su bastión por una estrecha diferencia y sus rivales se ilusionan con quitarle votos para las presidenciales.

El conservador Mauricio Macri aprovechó la victoria en el cuarto distrito más poblado de Argentina, Buenos Aires, para iniciar su campaña electoral. Todos sus rivales para las primarias, de voto obligatorio, del próximo 9 de agosto interpretaron sin embargo su ajustado triunfo como una oportunidad para aprovechar su debilidad y quitarle votos.

Hasta ahora, Macri figura como el principal candidato opositor para enfrentar al kirchnerista Daniel Scioli, el moderado gobernador de la provincia de Buenos Aires en las elecciones presidenciales.

PRO, el partido fundado por Macri, había vencido hace dos semanas en la primera vuelta de los comicios a la alcaldía con el 45% de los votos, frente al 25% del centroizquierdista Martín Lousteau, y el 22% del kirchnerismo. Lo curioso es que el pasado domingo Lousteau, exministro de Economía del Gobierno de la peronista Cristina Fernández de Kirchner entre 2007 y 2008, contaba con el respaldo de algunos aliados de Macri para las presidenciales. Entre ellos, estaba la centrista Unión Cívica Radical (UCR), tradicional rival del peronismo, pero también del Partido Socialista, que postula sin demasiadas ambiciones a Margarita Stolbizer como jefa de Estado.

Un ajustado triunfo

“El domingo en la capital se enfrentará Macri contra Macri”, había dicho el jefe de Gabinete de Ministros del Gobierno kirchnerista, Aníbal Fernández, antes de los comicios en esta ciudad rica pero con violentos barrios de chabolas. Sin embargo, una mayoría de los votantes kirchneristas prefirió a Lousteau en lugar de votar en blanco, lo que acortó la diferencia con respecto al conservador Rodríguez Larreta.

Macri preveía una victoria amplia que le permitiera mostrar fortaleza en el único de los 24 distritos de Argentina en el que gobierna el PRO. De todos modos, festejó el ajustado triunfo con un discurso en el que intentó desterrar los miedos que provoca su figura, dado que es hijo de un poderoso empresario local y está rodeado de varios exfuncionarios del Gobierno del peronista neoliberal y privatizador Carlos Menem (1989-1999).

El candidato Macri prometió que mantendrá la asignación universal por hijo: unos 90 dólares mensuales que, a partir del Gobierno de Fernández, reciben los parados y trabajadores informales por cada descendiente menor de 18 años, siempre y cuando los envíen a la escuela y les hagan pasar los debidos controles médicos. Entre sus ideas también negó que vaya a reprivatizar Aerolíneas Argentinas, la petrolera YPF y los fondos de pensiones, pese a que su partido había votado en el Congreso en contra de que Fernández los devolviera al poder público.

El alcalde prometió gestionarlos con eficiencia. “Me llamó la atención la contradicción del discurso de Macri. Ahora le gusta que Aerolíneas e YPF sean estatales”, comentó el candidato kirchnerista Scioli. “Ganar las elecciones por tres puntos es una situación incomodísima para alguien que pretendía ser el representante de la oposición en el país”, opinó su correligionario Aníbal Fernández.

Uno de los candidatos presidenciales del peronismo opositor para las primarias, Sergio Massa, que a principios de año superaba a Macri en los sondeos y se ha derrumbado, se ilusionó con el resultado porteño: “El sectarismo y la soberbia solo generan derrotas”.

Massa está disgustado porque Macri lo excluyó del frente Cambiemos, del que participa la UCR. Mientras tanto, Lousteau, el feliz derrotado en los comicios de Buenos Aires, dijo que en las primarias presidenciales votará al candidato de la UCR, Ernesto Sanz, pero si pierde ante el líder conservador, como es de esperar, en las generales de octubre optará por la progresista Stolbizer en lugar del líder conservador.