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María Barroso, fundadora del partido socialista portugués

Profesora, actriz y activista siempre, estaba casada con el ex presidente de la República Mario Soares

María Barroso con su marido Mario Soares, en 2006.
María Barroso con su marido Mario Soares, en 2006. AP

Lisboa enterró el miércoles a María Barroso. Nadie tenía nada contra ella.

Una caída en casa el pasado 25 de junio precipitó el fallecimiento de María Barroso que, en la madrugada del martes, ponía punto final a 90 años de vida. Nacida en Olhao el 2 de mayo de 1925, de padre militar y madre profesora. María Barroso heredó la rebeldía de su padre, deportado a las Azores por levantarse contra la dictadura de 1926; y la pedagogía de su madre. María Barroso estudió en la Universidad de Letras de la capital portuguesa, donde conoció al que posteriormente sería su marido, Mario Soares. “Encontré en él el deseo de luchar por un mundo mejor”, explicaba en una entrevista en 2009.

María Barroso de Soares -en los 67 años de matrimonio jamás renunció al apellido- ejerció de profesora y pedagoga, dirigiendo El Colegio Moderno. Completó sus estudios educativos con la interpretación. Actuó en películas como Cambiar de vida (1966) y Benilde ou Virgem Mae (1973), y en obras teatrales como La Casa de Bernarda Alba (1949), interpretando a Adela. “Muchas veces los censores eran ignorantes y no se apercibían del significado de las cosas”, declaraba al Expresso en 2009. En otras, sí. La Dictadura acabó por prohibir al Teatro Nacional que la contratara. En un par de veces, fue interrogado por la policía de Salazar tras declamar el poema Prometeu.

En 1949, se casó por poderes con Mario Soares, en prisión en Aljube. Mientras él iba de cárcel en cárcel, ella trabajaba en colegios y criaba a sus hijos. En 1973 fue la única mujer presente en el acto de fundación del partido socialista portugués, en la ciudad alemana de Bad Münstereifel. Alí estaba, por su puesto su marido, que acabaría siendo primer ministro y presidente de la República. Convertirse en primera dama no minó la personalidad y la autonomía de Maria Barroso, que a veces mostraba posturas opuestas a las de su marido, como en el caso de las cuotas femeninas para la política. “Ya sé”, declaraba ella, “ que es una forma artificial, pero es la única que consigue ayudar a transformar mentalidades”.

En cuatro ocasiones (de 1976 a 1983) fue elegida diputada en la Asamblea de la República, para después enfocar su vida hacia las fundaciones humanitarias como Pro Dignidade (1994), creada para prevenir la violencia y promover los derechos humanos. Agnóstica de toda la vida, “la Iglesia apoyó a Salazar” comentaba, en 1989 se convirtió al catolicismo a raíz del accidente aéreo de su hijo Joao, que casi le cuesta la vida. Nunca faltaba a la misa de los domingos, a la que llegaba una hora antes para conversar con el párroco y los parroquianos. Actriz hasta la muerte, enseñaba a declamar a los feligreses que iban a leer en los actos religiosos. Ayer, María de Jesús Simões Barroso Soares fue arropada por el pueblo lisboeta en su último paseo, al cementerio de los Placeres.