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Los mercados reciben con calma el resultado de la consulta

Los inversores temen más el contagio político que el económico

Un cámara ante un panel informativo de la bolsa de Madrid este lunes tras el referéndum griego.
Un cámara ante un panel informativo de la bolsa de Madrid este lunes tras el referéndum griego. EFE

“Es un día triste para Europa pero no ha sido una sorpresa terrible”. La primera reacción del economista jefe de Unicredit, Erik Nielsen, el lunes tras el referéndum griego ya apuntaba a un comportamiento de caídas moderadas en los mercados pero lejos de los desplomes de otros episodios en la crisis de deuda europea.

“Probablemente, es demasiado pronto para poner un precio a los posibles escenarios antes de que sepamos algo más de la respuesta política”, apuntaba Peter Oppenheimer, de Goldman Sachs, en una nota a clientes.

“La teoría del dominó cada vez parece más desfasada. El contagio real vendrá sólo si se produce contaminación política, si los partidos no centristas van ganando apoyos en Italia, España o Francia”, escribía Jens Nordvig, de Nomura.

Los mercados parecen convencidos de que los instrumentos de que se han dotado en estos años la Unión Monetaria y el Banco Central Europeo (BCE), los cortafuegos, están funcionando y que el resultado del referéndum no provocará un final abrupto de la crisis griega. “La ausencia de una gran alteración de los mercados este lunes parece apuntar a que los acreedores europeos se mantendrán firmes [frente a Grecia] y a que confían en que el contagio seguirá contenido”, auguraba Jonathan Loynes, de Capital Economics.

Una crisis de corte institucional

Sin debacle bursátil y a la espera de buscar una solución estable a los problemas de liquidez de la banca helena "se trata de una crisis institucional más que económica" señalan los analistas de Banca March.

El nuevo día D es el 20 de julio cuando vencen 3.500 millones de euros con el BCE. Por ahora, el mercado confía en que habrá un acuerdo antes de esa fecha.

Hay elementos puramente técnicos que explican la reacción de los inversores, como aclaraba este lunes un analista desde Londres. La decisión el 27 de junio del primer ministro griego, Alexis Tsipras, de convocar un referéndum pilló desprevenidos a los inversores, que confiaban en que Grecia cerraría un acuerdo con los acreedores. No fue así y de ahí las abultadas pérdidas del lunes día 29, que se amortiguaron en la semana.

En esta ocasión, los inversores apenas mantenían posiciones sobre activos griegos antes del referéndum y las pérdidas han sido muy moderadas. En Europa, los países de la periferia han sido los más castigados. Milán encabezó los números rojos, con una caída del 4%, seguido del 2,2% del Ibex 35.

Las primas de riesgo de ambos países subieron 16 y 18 puntos, respectivamente, hasta los 162 puntos en el caso italiano y los 160 puntos en el español, lejos de los 650 puntos que se registraron en la crisis de 2012. Las pérdidas del euro no llegaron ni al 0,5% en la sesión, sin perder la cota de las 1,10 unidades por dólar.

Nielsen desconfía de tanta racionalidad y cree que la volatilidad aumentará conforme avancen los días y las semanas “y se evidencie que nos aproximamos al final de Grecia como miembro de la eurozona”. Ese, si se concreta, será otro escenario.