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Un ataque de la coalición en Yemen causa una masacre en un mercado

Al menos 33 civiles han muerto y otros 67 han resultado heridos en Harez

Dos cuerpos en la morgue del hospital de Hajjah.
Dos cuerpos en la morgue del hospital de Hajjah.

Al menos 33 civiles murieron y otros 67 resultaron heridos en la madrugada del sábado al domingo en Harez (noroeste de Yemen) en un ataque aéreo de la coalición liderada por Arabia Saudí sobre la provincia de Amran, uno de los bastiones de los rebeldes Huthis. Los proyectiles impactaron sobre un mercado. En Adén, al sur del país, los combates entre las fuerzas progubernamentales y los Huthis se recrudecen. En total, unas 100 personas fallecieron este lunes en todo el país en esta serie de ataques. 

En la morgue del hospital público de Hajjah —el único en funcionamiento en la región—, a tres horas en coche de Harez, ya no caben más cuerpos. Por lo que han tenido que comprar 10 cámaras refrigeradoras de helados para conservar los cadáveres. Rostros de jóvenes, mujeres y ancianos envueltos en mantas esperan apilados en las cámaras hasta ser enterrados.

“Estaba en el mercado y de repente cayó la primera bomba, luego le siguieron otras dos. Todo estaba lleno de cuerpos. Una masacre”, relata Abdalá Alí de 15 años, uno de los supervivientes. El sábado por la noche, el ataque de los aviones de la coalición liderada por Arabia Saudí alcanzaron un mercado, una gasolinera y varias calles de Harez, un poblado cercano a la frontera saudí. Los heridos siguen apelotonados en los cuartos colindantes y en los patios del hospital público Yumjuría de Hajjah.

“Después del iftar [ruptura del ayuno], todo el mundo va al mercado, donde están los restaurantes y tiendas de Kat [hierba popular que consume en Yemen] y allí mascamos y pasamos el rato”, añade Alí. Con 11 médicos y un centenar de camas, el hospital público Yumjuría es el último en pie en 10 provincias a la redonda. Una carencia que no puede permitirse la región, una de las más castigadas por los bombardeos de la coalición. Como otras del norte es uno de los bastiones de los rebeldes del movimiento chií. “Abastecemos al 50% de la provincia de Hajjah, es decir somos el único hospital disponible para un millón de personas”, explica Ali Nasser, director del hospital.

Víctimas del embargo, la medicación escasea y dependen de los escuetos stocks que provee el Ministerio de Salud. La falta de material médico y de combustible, también debida al embargo, impiden salvar vidas a tiempo. Tres heridos de nacionalidad etíope murieron en la ambulancia.

Un ataque de la coalición en Yemen causa una masacre en un mercado

Las ciudades de la región fronteriza norte con Arabia Saudí se van vaciando de habitantes. Estos, a su vez, van saturando progresivamente los poblados más al sur. Hajjah, de 80.000 habitantes, acoge a 23.000 desplazados dice Nasser. Rebeldes Huthis armados custodian los caminos que llevan a la ciudad. También el interior de sus calles. “Los bombardeos son diarios, e indiscriminados”, asevera el cirujano Issam Al Qaraula, quien no esconde su desprecio hacia el país vecino, que encabeza la coalición que forman nueve países —también Emiratos Árabes, Kuwait, Bahréin, Qatar, Sudán, Egipto, Jordania y Marruecos, además del apoyo logístico de EEUU— para combatir al movimiento chií.

Poca esperanza guardan los Yemeníes de que los intentos de mediación de la ONU para una tregua humanitaria den frutos. En Aden, una de las principales ciudades del país, los combates continúan. Un bombardeo de la coalición alcanzó allí posiciones rebeldes y mato a ocho; en los ataques murieron también seis civiles, según declaró un responsable provincial a la agencia France Presse. La capital, Saná, ha vivido este fin de semana dos de las noche más intensas de bombardeos desde que se iniciaron el pasado 26 de marzo.

Los yemeníes viven atrapados y cada vez más vulnerables por las múltiples guerras que libran los rebeldes Huthis, la coalición, Al Qaeda, tribus suníes del centro del país y el Ejército yemení. El machaque de las bombas está extendiendo la ira de los civiles contra sus vecinos saudíes. En las calles de Saná un grupo de niños lanzaban petardos hacia el cielo. “¡Este es para los saudíes!”, coreaban varios niños.