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La violencia entre israelíes y palestinos se extiende durante el Ramadán

Un adolescente que tiraba piedras pierde la vida tras ser tiroteado por un coronel israelí

Palestinos armados en el funeral del joven tiroteado en Cisjordania.
Palestinos armados en el funeral del joven tiroteado en Cisjordania. AP

Dos semanas después del comienzo del Ramadán y cuando se acerca el aniversario del último conflicto en Gaza, los ataques contra civiles y militares israelíes se han extendido por Jerusalén Este y Cisjordania. Los apedreamientos y agresiones con cuchillos se han multiplicado, causando decenas de heridos, y dos judíos han perdido la vida en atentados con armas de fuego. Al menos dos palestinos han fallecido también en el curso de estos ataques y enfrentamientos. El último ha sido un adolescente tiroteado este viernes por un oficial israelí cerca del puesto de control de Qalandia, en la principal vía de acceso desde Ramala hacia la Ciudad Santa.

Un portavoz del Ejército aseguró que Mohamed Hani al Kasba, de 17 años, estaba tirando piedras a un vehículo de las fuerzas de seguridad junto a otros jóvenes que intentaban acudir a la Explanada de las Mezquitas, en el recinto histórico de Jerusalén. Los militares que formaban la patrulla abrieron fuego después de disparar al aire al encontrarse en situación de “peligro inminente”, según el portavoz castrense, que confirmó que los disparos contra el muchacho, que se había aproximado al vehículo para romper el parabrisas, fueron efectuados por un coronel del Ejército.

El adolescente fue trasladado a un hospital de Ramala donde falleció poco después a consecuencia de las graves heridas que sufrió en la cabeza y el tórax. La policía militar israelí ha abierto una investigación sobre los hechos. Dos hermanos de la víctima murieron también a manos de militares israelíes en 2002, durante la segunda Intifada, según la agencia palestina de noticias Maan, que informó de que varios testigos relataron que el muchacho había intentado escalar el muro que separa Cisjordania de Jerusalén en ese punto.

Miles de palestinos se encontraban desde primera hora de la mañana en el puesto de Qalandia para intentar acudir al rezo del viernes en la mezquita de Al Aqsa de Jerusalén, considerada el tercer lugar sagrado del islam. El Ejército israelí reforzó su habitual despliegue de seguridad de los viernes después de la muerte del adolescente.

Tras la reciente ola de incidentes y atentados, las autoridades israelíes han suspendido la autorización general que permitió que decenas de miles de palestinos –todas las mujeres y los hombres mayores de 40 años– pudieran acceder a la Explanada de las Mezquitas en los primeros días del Ramadán. Solo los hombres mayores de 50 años y las mujeres mayores de 30 tenían autorización este viernes para acudir al rezo en Jerusalén.

La sociedad y la prensa israelí han recibido con inquietud la reciente ola de ataques. El ministro de Educación y líder del partido procolonos Hogar Judío, Neftalí Benet, llegó a amenazar al primer ministro, Benjamín Netanyahu, con una ruptura de la coalición si no se ponía coto a la violencia. Más de 40 personas sospechosas de integrar una célula de Hamás en Nablus, al norte de Cisjordania, fueron detenidas el jueves por el Shin Bet, el servicio de seguridad interior de Israel. Las fuerzas policiales de la Autoridad Palestina detuvieron también en la noche del jueves al viernes a un centenar de militantes islamistas en Cisjordania.

El ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, ha atribuido la ola de ataques a dirigentes de Hamás financiados por Irán que se han asentado en Estambul tras haber escapado de Damasco. Según la prensa israelí, sin embargo, los servicios de inteligencia militar consideran que los últimos atentados son obra de grupos radicales locales sin conexión entre sí. “Ya no se trata de lobos solitarios, hay una cierta organización”, aseguró una fuente militar citada por el diario Yedioth Ahronoth, al referirse al reciente ataque con armas de fuego desde un vehículo en marcha contra colonos judíos en Cisjordania, que se saldó con un muerto y tres heridos.

El director del Shin Bet, Yoram Cohen, informó esta semana a la Comisión de Defensa de la Knesset que durante 2014 se registraron 1.834 ataques frente a los 683 de 2012, aunque precisó que el incremento del año pasado se debió a la operación militar israelí en Gaza. Cohen aseguró ante los diputados que en 2014 se desarticularon 130 células de militantes palestinos, en su mayoría de Hamás, y que en lo que va de 2015 se han interceptado otras 60 células. El director del Shin Bet reveló también que gracias a las investigaciones de sus servicios y a la cooperación palestina en materia de seguridad se han podido desactivar decenas de amenazas de ataques y atentados no conocidos por el público.