Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los jóvenes europeos dan un paso adelante para cambiar la UE

Un grupo de veinteañeros se reúne con líderes historicos para hablar del futuro de la Unión

Timothy Garton Ash durante la reunión celebrada en Londres
Timothy Garton Ash durante la reunión celebrada en Londres

Ester Juan Gimeno, de 21 años, se pegó la noche del pasado viernes viajando a Londres desde Maastricht, la ciudad en la que estudia. Esta mallorquina no se dejó la espalda en dos trenes y un autobús para ver a The Who, Belle and Sebastian o Suede en el mítico festival de Glastonbury, que se celebraba este fin de semana. Se cruzó medio continente para asistir a una singular cumbre europea liderada por 45 veinteañeros. Ella cursa estudios europeos en Maastricht, y sus ideas fueron escuchadas por pesos tan pesados en la historia de la Unión como el expresidente de la República Francesa Valery Giscard d’Estaing (89 años) y otros 24 representantes de la vieja escuela.

Se llaman a sí mismos “los 89ers”. Son jóvenes nacidos alrededor del año 1989, la generación Erasmus e Easy jet, que han dado un paso adelante por la Unión Europea. La iniciativa germinó como respuesta a la llamada a la movilización los jóvenes europeos que hizo el historiador Timothy Garton Ash en un artículo de The Guardian titulado “Las nuevas generaciones hablan por Europa”.

“Los jóvenes de mi generación estamos muy involucrados en movimientos de sociedad civil en nuestros países pero hay un abismo entre esos movimientos y Bruselas”, cuenta Ester al teléfono y afónica por el aire acondicionado del bus. Sueña que la conferencia sea el germen de “un movimiento social paneuropeo entre la juventud”.

Garton Ash fue otro de los ‘seniors’ en esta primera cumbre de los 89ers, celebrada en la London School of Economics (LSE). “Tenemos toda una generación que ha crecido con la mejor Europa que nunca hemos tenido, relativamente libre, hay pasión en ellos, pero ¿cómo conectas eso con las instituciones del proyecto europeo? Si uno toma el proyecto de los indignados en España u otros movimientos, ninguno parece estar conectado con el rendimiento en la UE. Además, muchos ciudadanos europeos creen que Europa se ha convertido en un problema porque tienes un cierto nivel de tecnocracia y ortodoxia que parece emanar de la propia institución”, comentó Garton Ash durante la conferencia.

Para tratar de aproximar la UE a sus ciudadanos, los 45 jóvenes debatieron durante todo el día en distintas mesas redondas con líderes europeos. Sobre la mesa, cuatro grandes temas: ‘Políticas e instituciones europeas’, ‘La UE como actor global’, ‘Asuntos económicos’ y ‘Políticas sobre identidad europea’.

Cada grupo elaboró dos propuestas de políticas concretas que en los próximos tres meses serán criticadas y enmendadas por think tanks, empresas, ONGs y todo europeo que quiera participar en el proceso. Las críticas se podrán hacer a través de una plataforma crowsourcing y el resultado de este proceso se presentará en octubre ante la Comisión Europea.

“De entre las ocho políticas propuestas en la jornada, destacaría la creación de un Erasmus para profesionales, especialmente para periodistas y políticos, para que la sensación de ciudadanía de la Unión Europea se haga real”, comenta Michael Cottakis, el griego líder de la iniciativa que cursa un posgrado en Estudios Europeos en la LSE. Cottakis también menciona con especial interés la propuesta de crear un sistema de defensa común de ciberseguridad de aquí a 30 años. Además, entre las propuestas que se debatirán y mejorarán en la plataforma de crowdsourcnig estará la de reducir el poder de las corporaciones y los lobbies en la UE. “La idea es que un banco no tenga más poder que, por ejemplo, una ONG”, explica Cottakis.

¿Pero qué pasará con la UE si iniciativas como la de los 89ers fracasan?, le preguntamos a Garton Ash. “Estamos experimentando la mayor crisis del proyecto europeo desde que nació. Si esta generación no se moviliza, el proyecto se desvanecerá poco a poco. No es que vaya a colapsar de un día para otro sino que pasará como el final del Imperio Romano: Las instituciones permanecerán, los títulos y las oficinas se seguirán rellenando con personas nuevas pero irá perdiendo su impacto gradualmente, y la vida estará en otro sitio”.