Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Europa rechaza el plan griego por 100 millones de IVA y flecos en pensiones

Las posiciones están muy cerca y en Bruselas se espera un acuerdo en las próximas horas

El ministro de Finanzas francés, Michel Sapin (centro), habla con su homólogo griego, Yanis Varoufakis, este miércoles en Bruselas.
El ministro de Finanzas francés, Michel Sapin (centro), habla con su homólogo griego, Yanis Varoufakis, este miércoles en Bruselas. AP

El Eurogrupo finalizó la tarde del jueves, por enésima vez, sin acuerdo entre Grecia y sus acreedores. Pero las diferencias entre la última oferta de Grecia y la propuesta definitiva de los socios europeos y el FMI, según una comparativa elaborada por este diario, son mínimas: apenas 107 millones en IVA y flecos de escasa enjundia en pensiones y privatizaciones. “Es extraño que no alcancemos un acuerdo por 100 millones”, aseguró uno de los más estrechos colaboradores del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dentro de la reunión. Las posiciones de ambos están muy cerca y en Bruselas se espera un acuerdo en las próximas horas. Pero la dramatización continuará hasta el último minuto.

Los socios europeos y el Fondo Monetario Internacional llegaron esta mañana al Eurogrupo con una última propuesta. Grecia presentó media hora antes de la reunión la suya. Las medidas prioritarias de ambos planes son prácticamente las mismas, según una comparativa de ambos textos realizada por EL PAÍS. Los ministros volverán a reunirse durante el fin de semana, y los jefes de Estado y de Gobierno retomarán las negociaciones a lo largo de la cumbre que arrancó ayer. Sin embargo, y a pesar de las declaraciones subidas de tono de algunos ministros como el alemán Wolfgang Schäuble —“las posiciones están más alejadas que nunca”— esa comparativa es una suerte de juego de las siete diferencias: no hay grandes discrepancias más allá de la gestualidad y las palabras de los mandarines europeos.

Los dos documentos se parecen como dos gotas de agua: incluso en el diseño y el tipo de letra. Contienen párrafos iguales al 100%. El de Grecia tiene una página más: diez, por 9 de la oferta de los acreedores.

Grecia propone una reforma del IVA que le reportará ingresos adicionales por 1.693 millones de euros: 107 millones menos de lo que piden los acreedores. Los griegos pretenden que todos los alimentos —y no solo los básicos— disfruten de un IVA reducido del 13%, así como los hoteles. Los socios rechazan esas excepciones. En ese impuesto, Atenas quiere también tipos reducidos para las islas, a diferencia de los acreedores.

Apenas hay diferencias en recortes fiscales: la mayor es que los europeos y el FMI pretenden una rebaja del gasto militar de 400 millones; los griegos quieren dejar ese tijeretazo en 200 millones. Hay acuerdo en los tipos impositivos a las empresas. Grecia quiere, además, un impuesto de una sola vez del 12% a las compañías que obtengan beneficios de más de 500.000 euros, y propone imponer un impuesto a los yates: el FMI se opone a esos dos tributos y, en general, prefiere los recortes de gasto a los incrementos impositivos porque sostiene que así se dañará menos el crecimiento. Además, Grecia se opone a un recorte de medio punto del PIB (unos 900 millones) en los gastos de la seguridad social.

En cuanto a las privatizaciones, el acuerdo es prácticamente completo: Grecia tan solo se opone a vender sus aeropuertos regionales y el mayor operador de telecomunicaciones (OTE). “Diferencias muy menores”, según las fuentes europeas consultadas.

Donde hay algo más qde jaleo es en la reforma de pensiones. Lo más sustancial es que Atenas quiere activarla el 31 de octubre, cuatro meses después que los acreedores. Los ahorros previstos son exactamente iguales: entre el 0,25% y el 0,5% del PIB este año, y un 1% del PIB en 2016 (1.800 millones). Hay acuerdo en retrasar la edad de jubilación a 67 años en 2022. Y el grueso de las medidas coincide, salvo en cuatro asuntos. Uno: Grecia quiere adelantar el fin de los subsidios a las pensiones más bajas a finales de 2018 —un año antes que los acreedores—, pero como contrapartida no quiere aplicar ese tijeretazo inmediatamente. Dos: Atenas quiere suavizar el pago de los pensionistas al sistema de salud, del 4% actual a un 5% (los acreedores piden un 6%). Tres: Grecia quiere retrasar un año la eliminación de las exenciones en las cotizaciones. Y cuatro: el equipo del primer ministro Alexis Tsipras se niega a que el sistema de pensiones tenga que autofinanciarse completamente. En Europa eso ocurre en la mayoría de los países, pero no en todos. Grecia paga con impuestos una parte sustancial de las pensiones: nueve puntos de los 16 puntos de PIB que cuesta el sistema, uno de los más onerosos de la UE.

Hay otro asunto esencial que separa a las dos partes: Grecia pide una reestructuración de deuda, tal y como prometió el Eurogrupo en noviembre de 2012. Los acreedores creen que no es el momento, aunque la canciller Merkel ya ha dejado claro que hay margen de maniobra para incluir un alivio de la deuda griega, que asciende al 180% del PIB.

Más información