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Un dinosaurio al norte de México

El dos veces alcalde del municipio más rico de México, que se jacta de su rudeza contra el narco, busca el poder por tercera vez

San Pedro Garza García (México)
Mauricio Fernández.

No hay eco. La sala encapotada por un techo de Almagro del siglo XVI de 17 metros de alto produce una acústica perfecta. El pasado anega cada rincón. Las cabezas de un tiranosaurio rex y un triceratops flanquean la estancia. Una de las espadas de Hernán Cortés reposa en el centro, y dos calacas con sus respectivas catrinas de tamaño real custodian la espalda del visitante. No es un museo. Es la sala de la mansión de Mauricio Fernández Garza, uno de los candidatos por el partido de derechas (PAN) a la alcaldía de San Pedro Garza García en el Estado de Nuevo León, al norte de México. El municipio más rico del país y uno de los más opulentos de Latinoamérica.

Mauricio Fernández, o El Inge para sus personas de confianza, ya ha sido dos veces alcalde de San Pedro, en 1989 y 2009. No es un político común. Es un hombre de 65 años que, en una misma conversación, puede hablar sobre una nueva especie marina prehistórica -un cocodrilo con alas- hallada en el yacimiento del Vallecillo, en Nuevo León, y que se llamará Mauriciosaurio Fernandeze, en su honor; o puede explicar su estrategia para echar del municipio al crimen organizado. “Me tocó entrar en la peor época, había dos secuestros por semana, era un descontrol y yo le di reversa a todo eso. Ataqué de frente. Cuatro delincuentes son los que han anunciado matarme y los cuatro están muertos. El score va 4-0”, cuenta sin titubear.

“Emana de la dinastía de los Garza Sada, eje fundacional de la estructura capitalista de San Pedro”, explica Aurelio Collado, director de la carrera de periodismo en el Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey. Su padre fue uno de los fundadores del PAN del Estado y su madre era hija de uno de los creadores de Grupo Monterrey, uno de los consorcios industriales más importantes de México. Pero nuestro personaje, además de su lado empresarial, tiene una pasión artística y un entusiasmo por la política.

Cuatro delincuentes son los que han anunciado matarme y los cuatro están muertos

El lema con el que llegó a la alcaldía en 2009 fue: blindar San Pedro. Y así lo hizo. Para Fernández se puede hacer todo lo que no está expresamente prohibido. Cuando llegó al cargo aseguró: “Me voy a tomar atribuciones que no me corresponden porque vamos a tomar al toro por los cuernos”. Segundos después anunció que el narcotraficante Héctor El Negro Saldaña, quien conducía un Lamborghini amarillo por las calles de San Pedro como si fueran suyas, había sido ejecutado. Lo afirmó cuatro horas antes de que lo encontraran acribillado en la capital. Cuenta Fernández Garza que su táctica es la “rudeza”, la cual se divide en dos partes: inteligencia e intolerancia.

—¿Utiliza la intimidación?

—Yo me informo. Si me entero de que tú estás haciendo algo ilícito en el municipio pues voy y te digo "si te agarro haciendo eso te voy a... te va a ir mal, mal, mal, así que o le pelas o atente a las consecuencias".

Durante su gestión echó a más de la mitad de los policías y capacitó al resto para encapsular a este municipio de 122.000 habitantes con un PIB de casi 30.000 dólares por persona –la media nacional es de un poco más de 10.000- . Se comporta como si fuera inmune a un posible proceso judicial y no tuviera que dar cuentas de sus actos a nadie, ni siquiera a su propio partido.

Su carismática seriedad y experiencia política lo hace estar 5 a 1 en las encuestas para las elecciones del próximo 7 de junio. El ingeniero llega puntual, siempre puntual, en dos camionetas todoterreno blindadas y acompañado de por los menos cuatro guardaespaldas que no le quitan ojo. Va de casa en casa por los barrios más populares de San Pedro para entregar a las familias unos rosales y su película, un documental sobre su vida titulado El Alcalde. Todos saben quién es. Y casi todos salen a saludarle: “Ya lo conocemos”, asegura la mayoría que promete votar por él.

Quienes lo rechazan aseguran que el político pactó con el narco y ahora los hijos del crimen organizado viven entre los suyos. Fernández Garza no lo niega. “San Pedro es el municipio más seguro. Aquí quieren vivir todos. Los buenos y los malos”, asegura el ingeniero de mediana estatura, corpulento y pelo grisáceo peinado para atrás. Solo en 2003 salió de los límites de su municipio para ser gobernador del Estado de Nuevo León, pero perdió. Una de las razones de su derrota es, según Collado, su postura a favor de la legalización de la marihuana. Ahora, no pretende buscar algo más allá que la alcaldía, posiblemente consciente de que, aunque ganara, sus métodos no podrían ser exportados.

Coleccionista nato: fósiles marinos y terrestres, monedas... y ¡techos!

Mientras termina por definir los proyectos de vialidad para San Pedro, trabaja en su tercer libro donde ha dibujado más de 2.000 monedas poco conocidas y busca poblar un rancho de 5.000 hectáreas con más de 50 especies exóticas. Es un hombre ecléctico y de variadas amistades. Disfrutaba hablando con el exmandatario cubano Fidel Castro. “En cambio, con Gabo (Gabriel García Márquez) batallaba mucho porque te hablaba en doble, triple, cuádruple sentido y no sabía por dónde iba”, rememora sin pretender quedar bien con nadie.

“Es un ser medio oscuro, tenebroso, que sale por las noches a matar malandros (delincuentes). Es el Robin Hood de los ricos”, concluye Collado. Político de antaño, con colmillo y amante de los huesos de hace millones de años. Si Mauricio Fernández Garza tuviera que ser un animal, sería un dinosaurio.

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