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Mogherini insta a la ONU a apoyar la misión militar europea en Libia

La jefa de la diplomacia comunitaria apela a la necesidad de salvar vidas

La alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini.
La alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini. EFE

La alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, ha urgido hoy al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a que le dé el apoyo necesario para la misión militar que la Unión Europea planea en Libia. “Asumimos responsabilidades y trabajamos duro y rápido, pero no podemos hacerlo solos”, ha admitido la jefa de la diplomacia europea ante el máximo órgano de decisión en Naciones Unidas.

Mogherini ha acudido a Nueva York para obtener el aval que debe permitir a la UE desplegar la operación militar contra el negocio de las mafias que trafican con inmigrantes desde Libia hasta las costas europeas, principalmente italianas. “Nuestra prioridad es salvar vidas y prevenir más fallecimientos en el mar”, ha asegurado la exministra italiana de Exteriores, que ha enmarcado este proyecto comunitario en la necesidad de garantizar la seguridad en Europa, pero también en las obligaciones humanitarias.

“Contamos con su ayuda para salvar vidas y desmantelar las organizaciones criminales que explotan la desesperación de la gente”, ha abundado. La alta representante se está empleando a fondo para conseguir un apoyo sin el cual la misión no puede arrancar. Al no haber un Gobierno estable en Libia, la presencia militar de la UE solo puede producirse si el Consejo de Seguridad de la ONU le otorga un mandato para intervenir. Mogherini lleva días tratando de vencer los recelos rusos –y en menor medida chinos- a este proyecto y, frente al plan inicial de intervenir por videoconferencia, Mogherini decidió a mediados de la semana pasada viajar a Nueva York para apelar en persona al Consejo de Seguridad.

La diplomacia europea cree contar ya con esos apoyos de Moscú y Pekín y espera conseguir a finales de semana un mandato explícito de la ONU para lanzar la operación. A cambio, la UE deberá renunciar a plasmar en la descripción de la operación la idea estrella de destruir los barcos de los traficantes, un aspecto controvertido que Rusia no comparte. Aun así, Bruselas espera diseñar un modelo que contemple utilizar “todos los medios necesarios”, incluidos los coercitivos. De momento se piensa en una misión que operaría en las costas libias y en alta mar para identificar a los traficantes, requisarles los barcos y, de un modo u otro, inutilizarlos.

“Europa está lista para hacer lo que le corresponde. No siempre ha sido el caso, pero ahora estamos preparados”, ha subrayado la alta representante en Nueva York.

Desde Bruselas, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha celebrado “los esfuerzos europeos para dar una respuesta más amplia en Libia” y ha mostrado su disposición a activar una misión de la Alianza de formación y asistencia al Ejército de ese país “cuando la seguridad lo permita”, no ahora. Stoltenberg no contempla un papel aliado en este terreno, en buena medida porque la Alianza aún tiene muy presente la intervención que lideró –tras el lanzamiento por parte de varios países europeos- en Libia en 2011. La operación se saldó con la caída de Gadafi, pero el abandono prematuro del país lo sumió poco después en el caos que ha conducido a la situación actual. Probablemente la UE tampoco estará interesada en pedir asistencia a la OTAN para evitar el estigma de ese símbolo en suelo libio.

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