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Los estudiantes de arquitectura plantan cara al alcalde de Lima

Una movilización inédita exige a la autoridad metropolitana un plan de desarrollo urbano en vez de obras aisladas sin consultar

Marcha en Lima el viernes en defensa del urbanismo de la ciudad
Marcha en Lima el viernes en defensa del urbanismo de la ciudad

“Lima, te quiero, por eso te defiendo”, “¡planificación, no improvisación!”, clamaron por tres horas unos 1.000 estudiantes de facultades de arquitectura y urbanismo de la capital peruana durante la Marcha por una Lima planificada, en la que exigieron al alcalde metropolitano Luis Castañeda anular la construcción de un intercambio vial que ha iniciado sin estudios técnicos -tomando el presupuesto de un proyecto de recuperación del río Rímac- y la construcción de un tercer carril de pista en la Costa Verde, debido a que reduce el espacio de las playas.

El alcalde Castañeda asumió el cargo el 1º de enero, por tercera vez, luego de dos períodos consecutivos de 2003 a 2010, y los limeños se enteraron de la construcción de un nuevobypass en el centro de la ciudad cuando, en marzo, obreros cercaron cuatro de las avenidas más transitadas y retiraron los bustos del pensador José Carlos Mariátegui, y del líder sindical Pedro Huillca. La obra no cuenta con expedientes técnicos ni estudios de impacto ambiental, y la procedencia del presupuesto no fue consultada con el Ministerio de Economía y Finanzas ni la Contraloría General de la República: esta entidad anunció un informe sobre este proyecto para la semana que termina, pero aún no lo ha divulgado.

“Cada gobierno municipal, por ley, debe elaborar un plan que regula la ciudad por diez años; desde 1980 todos los alcaldes han cumplido, el único que no lo hizo es Castañeda, cuyo plan es no tener plan y así gestionar la ciudad de manera autoritaria e instintiva”, explicó a EL PAÍS el arquitecto y profesor de la Universidad Nacional de Ingeniería Willy Ludeña, en la marcha, mientras los jóvenes coreaban: “Lima quiere un plan, no quiere un bypass”.

Ludeña, de 60 años, calificó la movilización como histórica: “He ido a muchas marchas, pero ésta es la primera vez de una convocada por la arquitectura y desde la arquitectura, por estos jóvenes que son parte de un núcleo honesto de la sociedad y que han tenido una capacidad de reacción inédita”. El arquitecto se refería a la Unión de Estudiantes de Arquitectura de Lima (UDEAL), formada por universitarios de 10 de las 14 facultades de esa carrera, quienes organizaron la movilización del viernes por la noche recorriendo cinco distritos y seis kilómetros.

Esta organización invitó a la marcha al colectivo Acción Ciudadana por Lima, que exige al alcalde Castañeda mantener los programas municipales de cultura y defiende las playas de la Costa Verde de Lima, entre otros aspectos. José Luis Franco, de Acción Ciudadana, comentó que habrá más protestas por los mismos motivos.

Marcha en Lima
Marcha en Lima

Lima tiene más de 9.750.000 habitantes y transporte público deficiente. Un video elaborado por la UNEAL indica que tres de cada cuatro usan el transporte público, pero el intercambio vial que propone Castañeda es una solución para vehículos particulares, creará un cuello de botella en una de las avenidas, y causará inseguridad al aislar espacios públicos colindantes.

“Antes que arquitecto soy ciudadano”, “Disculpen por las molestias, estamos trabajando por una Lima con visión”, “Limeño: soy estudiante y vengo a despertarte”, fueron algunos de los cientos de carteles que prepararon. A diferencia de protestas recientes en las que hubo fricción con la policía y violencia, los jóvenes intuyeron un riesgo menor: decenas participaron en bicicleta, y reclamaban por el respeto a su lugar en las vías.

“La fama trae soberbia, el alcalde se cree impune: a mí también el bypass me perjudica porque no puedo pasar”, comentó Héctor, de 52 años, un reciclador que recibió un volante de uno de los universitarios.

Tres manifestantes cargaron durante todo el recorrido unas ‘rocas’ hechas de cartón, en alusión a las que la Municipalidad de Lima lanzó la semana pasada a la playa La Pampilla -la preferida de los surfistas- para proteger de un oleaje anómalo el tercer carril, aún en obras, de la Costa Verde. Las piedras han causado la muerte de lobos marinos y aún no han sido retiradas. Esta vía está siendo erosionada y tampoco tiene estudios técnicos detallados previos a la construcción.