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El rey saudí coloca a su hijo al frente de la empresa nacional de petróleo

Mohamed Bin Salmán acumula poder al presidir el consejo de Aramco

Mohamed Bin Salmán, en el centro.
Mohamed Bin Salmán, en el centro. REUTERS

Arabia Saudí ha decidido reestructurar la empresa nacional de petróleo, Aramco, según ha anunciado este viernes la cadena de televisión Al Arabiya. La medida, a iniciativa del príncipe Mohamed Bin Salmán, segundo en la línea de sucesión desde el pasado miércoles, parece destinada a darle más independencia del Ministerio de Petróleo, del que dependía hasta ahora. Según un comunicado colgado de su página web, la dirección del gigante energético recae a partir de este momento sobre un nuevo consejo de diez miembros, presidido por el propio Mohamed, que suma así una nueva parcela de poder.

“Entiendo que es sólo el principio de una reestructuración más amplia de todo el sector. Hay pocos detalles, pero podría ser enorme”, señala a EL PAÍS Alex Schindelar, director de la oficina en Dubái de la publicación especializada Energy Intelligence.

De hecho, la información llegaba a retazos. Al Arabiya no identificaba sus fuentes, pero la cadena, de capital saudí, suele reflejar las posiciones oficiales. Poco antes se había conocido el comunicado en el que Aramco daba cuenta de la reunión de su Consejo de Administración en Seúl. Sólo al final de ese texto se menciona la creación de un nuevo consejo supremo de diez miembros para dirigir la empresa.

“El consejo está presidido por el príncipe Mohamed Bin Salmán al Saud, quien es además segundo en la línea de sucesión, ministro de Defensa, jefe de la Corte Real y asesor especial del Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas”, apunta uno de los últimos párrafos utilizando el título honorífico para referirse a los monarcas saudíes.

Aramco es un gigante energético dedicado a la exploración, la producción, el refinado, la distribución, el transporte y la venta de hidrocarburos. Según los datos que facilita en su web, gestiona unas reservas de gas de 288,4 billones de pies cúbicos y opera 212 plataformas petroleras. Los ingresos del petróleo suponen el 90% del presupuesto saudí.

En otra entrada de la web, se constata el nombramiento de Amin H. Nasser como nuevo presidente y director general de Aramco, un veterano de la empresa, en la que ha tenido diferentes cargos de responsabilidad. La nota tiene fecha del pasado miércoles, el mismo día en que el anterior director general, Khalid al Falih, fue designado ministro de Sanidad. La sorprendente decisión deshizo las quinielas que le señalaban como eventual sustituto del veterano titular de Petróleo, Ali al Naimi, que ya cuenta con 79 años.

Ahora, la reestructuración de Aramco ha dado pie a especular con la posibilidad de que esa cartera clave vaya a pasar a un miembro de la familia real, y los ojos están puestos en el actual viceministro, el príncipe Abdulaziz Bin Salmán, otro hijo del rey.

Sería una novedad, ya que tradicionalmente se consideraba que dar ese puesto a un miembro de la realeza afectaría al delicado equilibrio de poder entre las distintas ramas de la dinastía, lo que podría convertir la política petrolera en rehén del politiqueo principesco. Sin embargo, desde su llegada al poder en enero, el rey Salmán ha dado muestras de estar dispuesto a abandonar esos equilibrismos a favor de una acción más decidida.

Los principales miembros de la familia real han sido quienes siempre han fijado los principios de la política petrolera del principal exportador, entre los que sobresalen el mantener la capacidad para estabilizar los mercados y la reticencia a intervenir en el mercado por razones políticas. No es previsible que eso cambie con la reestructuración. Sin embargo, al haberse conocido en un viernes, el festivo semanal en Arabia Saudí, hace imposible obtener una aclaración oficial.

"Esta decisión va a dar más flexibilidad a la compañía para tomar decisiones basadas en lo comercial y mantener el total control financiero", interpretaba Mohamed al Sabban, un antiguo asesor del ministro de Petróleo, citado por Reuters.

Los nombramientos anunciados el pasado miércoles han transmitido el mensaje de que el rey quiere hacer frente a la enorme burocracia y la corrupción que lastran el desarrollo del país. "Se han elegido en función de la preparación, y no de la edad o del mayor o menor conservadurismo religioso", subraya un alto funcionario.

Incluso analistas críticos, como Khalid al Dakhil, admiten que la remodelación implica cambios en la gestión interna. "Sin duda, se trata de cambios administrativos que pueden mejorar el desempeño, la eficacia y la productividad de la Administración", declara a EL PAÍS.

Aramco ha sido tradicionalmente la institución mejor gestionada del reino. Hasta el punto de que cuando el rey Abdalá quiso hacer frente a los problemas educativos del país y decidió fundar una nueva universidad sin los corsés que impone la ortodoxia religiosa, encargó su puesta en marcha a la empresa de petróleo. De igual modo, en sus instalaciones se han formado los mejores profesionales que tiene el reino.

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