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Ni un caso en 10 años

España nunca ha prohibido a los gais donar sangre

Bolsa de sangre del banco hematológico de un hospital de Barcelona el año pasado.
Bolsa de sangre del banco hematológico de un hospital de Barcelona el año pasado.

La responsable del Plan Nacional sobre el Sida del Ministerio de Sanidad, Elena Andradas, ha recordado que en España nunca ha estado en vigor una prohibición para que los hombres que han tenido relaciones con otros hombres no donen sangre. Y, también, que "en los últimos 10 años no ha habido ni un caso de transmisión del VIH por una transfusión". Para conseguirlo, el sistema español tiene un sistema de triple filtro. Primero, "personal especializado" somete a un cuestionario al voluntario para donar. "En él nunca se pregunta por la orientación sexual; lo que se quiere es obtener un perfil de su riesgo en función de sus prácticas", explica. En esta primera fase puede resultar que una persona relate una práctica de riesgo de hace poco tiempo, y entonces se le desanime a donar. 

 A continuación viene la ciencia. "Todas las muestras son analizadas para detectar los anticuerpos del VIH, y los de otros virus como los de la hepatitis B y C. En cuanto hay la mínima sospecha, esas bolsas de sangre se retiran, y, además, se informa al donante", prosigue Andradas.

Por último, desde 2002 los bancos cuentan con "la tecnología más avanzada, la que detecta ácidos nucleicos [porciones del genoma] del virus". El resultado es esta ausencia de transmisiones, afirma Andradas orgullosa.

Este dato de las cero infecciones por una transfusión ha sido esgrimido por el gerente de la Coordinadora Estatal de VIH/Sida (Cesida), Toni Poveda, como prueba de que se puede controlar la seguridad de la sangre "sin discriminar". "Hoy día hay tecnología para asegurar esto sin necesidad de aplicar una medida que es discriminatoria, obsoleta y que, además, puede llevar a una relajación a otras poblaciones que pueden pensar que a ellas no les afecta el VIH", ha dicho. "La única forma fidedigna, científica y segura es hacer la prueba", insiste Poveda.

Sin embargo, legislaciones como la española son minoritarias. En la mayoría de los países del planeta no hay legislación específica. En los sesenta que sí la tienen, apenas nueve (España, Italia, Portugal, Polonia, Rusia, Sudáfrica, Tailandia, Chile y México) prohíben esta discriminación, frente a 50 que la regulan. En varios (Brasil, Argentina, Reino Unido, Canadá y Australia, entre otros) se establecen periodos de prueba: el gay puede donar si no ha tenido relaciones sexuales durante un periodo (lo normal es un año).

Esta reglamentación también es rechazada por los afectados. El presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), Jesús Generelo, afirma que estas medidas "no tienen sentido". La sentencia del tribunal europeo habla de tomar "las medidas proporcionadas" y, "con los avances científicos actuales, la prohibición es completamente desproporcionada", afirma. Generelo insiste en que no se puede culpar a un colectivo de los riegos. "Lo que importa son las prácticas, no con quién, y una relación de riesgo la pueden tener gais, lesbianas y transexuales".

El debate aún no ha sido resuelto en el mundo; ni siquiera en los países occidentales. El presidente del Grupo para el Estudio del Sida (Gesida) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), Juan Berenguer, recuerda el debate que hay desde finales de 2013 en EE UU, cuando el Centro de Control de Enfermedades (CDC) propuso mantener el veto a los gais donantes de por vida, y la Asociación Americana de medicina (AMA) se opuso. Con el conocimiento científico actual, explica Berenguer, hay otras medidas que pueden asegurar la calidad de las donaciones. Por un lado, establecer un periodo de carencia desde la última relación sexual —sea quien sea quien la haya mantenido—. La otra, hacer una prueba al donante un tiempo después de que este haya donado. Con ello se asegura que en el momento en que se le extrae la sangre no está en el llamado periodo ventana, que es cuando el virus está en el organismo pero no se detecta con las pruebas, y que actualmente está en unos 11 días, indica el médico. "La decisión del CDC se arrastra de una época en que no se conocía ni siquiera el agente infeccioso que causa el sida. Aunque no estuviera en su ánimo ser discriminatoria, puede resultarlo. Claramente no se puede mantener tal y como está", dice Berenguer. "Hay que llegar a un equilibrio entre respetar los derechos y tener medios que garanticen la seguridad", concluye.

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