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La geopolítica del petróleo

Arabia Saudí ha aumentado la producción pese a la caída en picado de los precios

Un empleado de la compañía petrolera saudí Aramco observa los trabajos en el pozo de Al Howta, en Arabia Saudí. Ampliar foto
Un empleado de la compañía petrolera saudí Aramco observa los trabajos en el pozo de Al Howta, en Arabia Saudí.

En el otoño pasado, con el desplome casi en vertical del precio del petróleo, algunos analistas dieron por acabado al cartel de los países exportadores de crudo, la OPEP. La decisión de Arabia Saudí, que lidera la organización, de no recortar la producción y permitir la caída de precios hizo pensar que el cartel había dejado de controlar el mercado. Era un comportamiento muy diferente al que los productores mantuvieron en la crisis asiática de 1998 y en la financiera de 2008, cuando acordaron recortar progresivamente la oferta de crudo hasta estabilizar los precios. Ahora la geopolítica ha entrado en juego.

“La caída del precio del petróleo refleja un fuerte aumento de la oferta procedente de Estados Unidos, la inesperada decisión de la OPEP de no recortar producción y una ralentizada demanda mundial, menos relacionada con el débil crecimiento global que con el aumento de la eficiencia energética y el desarrollo de fuentes alternativas”, explica Larry Kantor, jefe de análisis de Barclays Research, en una nota reciente. Atendiendo a ese entorno, sería difícil de entender que Arabia Saudí alcanzara en marzo su mayor nivel de producción en 30 años, con una oferta media diaria de 10,2 millones de barriles.

Ese aumento de la producción saudí coincide con el lanzamiento de la ofensiva militar sobre Yemen, una operación costosa y de largo plazo que exige unas finanzas saneadas. “El componente económico de la guerra favorece a Arabia Saudí más que a los Huthi. Y la coalición militar liderada por los saudíes, y apoyada por la inteligencia estadounidense, es muy superior a la de las milicias Huthi. Dicho lo cual, la coalición suní puede frenar el avance de los Huthi en Yemen, pero ganar la guerra y devolver la estabilidad al país no va a ser fácil”, apuntan Álvaro Ortiz y Tomasa Rodrigo, de BBVA Research.

Riad quiere frenar el avance de Irán en la región y quiere hacerlo antes de que un posible acuerdo con las potencias occidentales sobre el programa nuclear derive en el levantamiento de sanciones y, con ello, su vuelta a pleno rendimiento al mercado petrolero. Con esa perspectiva, el crudo ha recuperado en las últimas semanas parte de sus pérdidas y el barril de Brent, el de referencia para Europa, supera ya los 63 dólares.

En estos meses, Arabia Saudí ha centrado su estrategia en el mantenimiento de la cuota de mercado más que en revertir el desplome de los precios en más de un 50%. Ha optado, por ejemplo, por abaratar sus entregas de crudo en Asia, consciente de que otros productores de fuera de la OPEP, como Rusia o EE UU, no podían mantener por mucho tiempo los niveles de producción con unos precios en torno a los 40 dólares de meses atrás. Algunos analistas aseguran que la oferta de gas y petróleo de esquisto en Estados Unidos empezará a reducirse en la segunda mitad de este año y que eso reequilibrará la balanza a favor de Riad. Pero ya se ha puesto en marcha todo un plan de rebajas fiscales para los productores estadounidenses por si la situación se repite. La batalla del petróleo se perfila larga.