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El Callao se rebela contra su historial de inseguridad

La policía peruana refuerza las operaciones en la región portuaria contra los homicidios

Presencia policial en la zona portuaria.
Presencia policial en la zona portuaria.

La región de Callao, que incluye al puerto del mismo nombre, en la costa centro-oeste de Perú, tiene casi un millón de habitantes, de los cuales un 14% vive en situación de pobreza, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Hace décadas, algunas zonas pequeñas del puerto eran conocidas por su peligrosidad, pero hoy el mapa del riesgo es menos fino. “Como en todas partes hay lados movidos, pero a mí que soy del Callao me han robado aquí”, comenta un taxista. “Le dije al muchacho ‘Te estás equivocando, yo vivo aquí, conozco a este y a este otro’, pero me golpeó y me quitó mis cosas. Horas después volví con personas de mi entorno y me devolvieron mis documentos. El celular y la plata se los quedó”.

“Acá siempre hay movimiento: por el puerto, el aeropuerto, los buques”, describe el hombre mientras deja atrás una fábrica de fideos, a casi una hora del centro de Lima.

A las 7.50 de la mañana, un par de mujeres jóvenes llegan al cuartel Alipio Ponce, sede de la Región Policial del Callao, buscando a dos familiares detenidos. “Hace diez minutos los han subido a una camioneta blanca como esa”, señala una al agente de turno.

A inicios de marzo, el nuevo Ministro de Interior, José Luis Pérez Guadalupe, encargó a la Policía Nacional una atención especial en el primer puerto. Cada noche 1.000 efectivos prestados de la Región Lima participan en patrullajes.

“En Europa la proporción ideal es de un policía por cada 250 personas. En El Callao, estamos en uno por cada 800. Los efectivos se quedan hasta la una de la noche y luego vuelven al día siguiente”, explica el coronel Gino Bouroncle, jefe de Estado mayor de la Región Policial Callao, quien es también el oficial de enlace con los siete alcaldes distritales para mejorar la seguridad ciudadana. “Estamos movilizando personal subutilizado de Lima para este plan especial”, comenta Pérez Guadalupe. “Con esta mayor capacidad para patrullar, el índice delincuencial ha bajado y han parado los homicidios”, indicó el general Julio César Otoya, jefe de la Región Policial.

Según el jefe de la División de Investigación Criminal del Callao (Divincri), Domingo Gil, el homicidio es uno de los delitos de mayor incidencia: “En 2013, hubo 60 muertes por proyectil de arma de fuego; 101, en 2014; y en lo que va de año fueron 25 entre enero y febrero, y dos en marzo. En este mismo trimestre el año pasado hubo 23 muertos”.

En la región hubo 5.216 robos denunciados en 2013, y 6.514 en 2014. El coronel Gil afirma que la extorsión es también común, pese a la baja cantidad de denuncias. “Piden dinero en las obras de construcción civil, pero los empresarios prefieren pagar o contratar delincuentes para evitar problemas, en vez de denunciar”, asegura el jefe de la Divincri.

Así como el dominio de las obras de construcción es un motivo de confrontación, muerte y lesiones entre las bandas en El Callao, otro es la salida de droga por el puerto. “Sabemos que hay grupos de estibadores que operan en el negocio de la entrada y salida de droga, y hay otros que quieren entrar”, añade.

El jefe de la Divincri, quien hasta hace tres meses prestaba servicio en la selva, explica: “La cultura es muy diferente, aquí hay rivalidades entre barrios, matan a otro que ha pasado a su territorio por dársela de bacanes. Tener una muerte en su haber, por así decirlo, incrementa el prestigio. Es otra cultura también por la presencia de drogas, alcohol, y desempleo, y un mercado negro de armas”, precisa. El 30,8% de los encuestados en El Callao fue víctima de algún hecho delictivo entre julio y diciembre del año pasado, y las estadísticas del Instituto Nacional Penitenciario de diciembre colocan al distrito de Bellavista (Callao) como el segundo en procedencia de la población en las cárceles de Lima.