Holanda alerta del riesgo de cáncer de un anticancerígeno

La adriamycina se receta para los tumores de mama y de pulmón

El Consejo de Salud holandés, un organismo científico independiente que asesora al Gobierno y el Parlamento del país, ha aconsejado al Ministerio de Asuntos Sociales y Empleo que incluya la adriamycina (comercializada como Doxorubicin o Rubex) en la lista de productos considerados cancerígenos. Según sus expertos, la fabricación, administración y limpieza posterior de los restos de medicamento y el material empleado para administrarlo —por parte de personal cualificado— “aumenta el riesgo de desarrollar cáncer”.

Lo más peligroso es la manipulación en hospitales y la fabricación

Aunque los miembros del Consejo de Salud no hablan de porcentajes “por falta todavía de datos relativos a experimentos con animales y ensayos clínicos con humanos”, sí recomienda añadir la adriamycina a la denominada Categoría 1B. Esta clasificación ha sido establecida por la Comisión de Salud de la Unión Europea para incluir en ella las “sustancias susceptibles de producir cáncer”. En la Categoría 1A se incluyen aquellos otros compuestos “reconocidos como cancerígenos para las personas”.

“Si bien los estudios epidemiológicos efectuados hasta la fecha no son concluyentes, sí disponemos de pruebas suficientes en animales acerca de la adriamycina como sustancia cancerígena”, señalan los expertos del ente holandés. En otro pasaje del informe que han remitido el Gobierno, explican que la exposición del personal médico puede producirse por contacto (a través de la piel), ingestión o inhalación. “Los lugares probables son durante su manejo en farmacias y hospitales, o bien laboratorios de investigación”.

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La adriamycina forma parte de la quimioterapia intravenosa destinada a entorpecer el crecimiento y diseminación de las células cancerígenas en el organismo. Está catalogada como un antitumoral antibiótico, y entre otros, se utiliza contra el cáncer de mama, ovario, útero, vejiga, tiroides, estómago, hígado, pulmón, páncreas, próstata, la enfermedad de Hodgkin y algunas leucemias. Es sabido que su uso puede afectar al corazón, dañar los tejidos si escapa de la vena, y aumentar la posibilidad de padecer cánceres distintos al tratado en origen. Esto último sucede a veces con otros tratamientos.

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El análisis ha sido efectuado a instancias del propio Ministerio de Asuntos Sociales, que deseaba averiguar el riesgo derivado de la exposición laboral, y las concentraciones de las sustancias consideradas peligrosas. Dada la falta de pruebas de laboratorio, el Consejo de Salud no ha podido calcular el número de cánceres anuales que podrían derivarse del contacto con la adriamycina. Asuntos Sociales informará ahora a las distintas instancias médicas holandesas.

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