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Olegario Vázquez Raña, el empresario cercano al poder

El presidente del Grupo Empresarial Los Ángeles levantó en medio siglo un imperio

Prensa, radio, televisión, hospitales, restaurantes, hoteles, apuestas, protección privada... hoy la lista de negocios de Olegario Vázquez Raña es tan extensa que parece poco probable imaginarse un día en la vida de un mexicano sin su presencia. El presidente del Grupo Empresarial Los Ángeles, quinto hijo de dos esforzados emigrantes gallegos que hoy ha dejado la gestión en manos de su primogénito, Olegario Vázquez Aldir, tardó 50 años en transformar un popular negocio familiar (la tienda de muebles Compañía Hermanos Vázquez) en el imperio que bautizó con el nombre de su esposa.

Nacido en la Ciudad de México en 1935 y trabajador desde los nueve años, el golpe de fortuna llegó cuando el compadre de su hija mayor le regaló una línea de autobús. Según explica el periodista Marco Lara Klahr en el libro Los Amos de México, Olegario se valió de su “perseverancia, su capacidad de trabajo y su aptitud de negociante” para levantar un grupo que hoy da empleo a 35.000 personas, pero también de su “proximidad con el poder gubernamental en plena era priista y durante el mandato del presidente Vicente Fox” (2000-2006), época en la que obtuvo la concesión de Cadena Tres.

“El nombre del canal representaba ya entonces una aspiración”, explica el especialista en telecomunicaciones Gabriel Sosa Platas. “Hoy sólo emite en la capital del país y en sistemas de televisión de pago. En cierto modo la experiencia fue decepcionante, porque desde su creación ha seguido una línea complaciente con el poder político y también con los grandes empresarios, sin diferenciarse de lo que ya ofrecía el duopolio Televisa-TV Azteca”.

He llorado muchas veces (...) el tiro lo tenía metido en la sangre, en el cerebro, en el corazón”,

En 1986 Olegario Vázquez Raña adquirió el primer hospital en la capital del país y doce años más tarde constituyó el Grupo Los Ángeles. Las dos pasiones de este empresario gallego marcan también su biografía: el amor al pueblo de sus padres, Avión, y el tiro deportivo, disciplina por la que representó a México en los Juegos Olímpicos entre 1964 y 1979. Sin embargo, hace varias décadas que Olegario no practica. Un día eligió ponerse al frente de la Federación Internacional de Tiro Deportivo y se dio cuenta de que “no podía ser la máxima autoridad del deporte y competir”. La decisión fue un enorme sacrificio: “He llorado muchas veces (...) el tiro lo tenía metido en la sangre, en el cerebro, en el corazón”, dijo en entrevista a Lara Klahr. En las mismas conversaciones, el empresario niega que en su vida se haya dedicado al comercio de armas, de lo que se le ha acusado.

Aparentemente, un tema relacionado con el deporte, la disputa por el control del Comité Olímpico nacional, fue el motivo que lo llevó a romper relaciones con su hermano Mario en 2005. Tres años mayor que él, el propietario de Organización Editorial Mexicana, la mayor cadena de periódicos en el país, fue durante décadas el líder del clan. En 2003, Olegario se convirtió en competidor formal de Mario en el mercado mediático al hacerse socio mayoritario del Grupo Imagen, un conglomerado que hoy incluye cadenas de radio, el diario Excelsior, Canal 3 y Excelsior TV. Una fuente del actual gobierno del PRI explica que el motivo real del distanciamiento entre los dos hermanos fue la intrusión de Olegario en el mundo de la prensa.

Mario Vázquez Raña falleció a comienzos de febrero pasado. Apenas unos días antes, su empresa, Centro de Información Nacional de Estudios Tepeyac, se retiraba del concurso para la obtención de un nuevo canal de televisión.

Más allá de los hoteles Camino Real, los centros educativos o los servicios financieros, los tentáculos de Olegario Vázquez alcanzan el mercado inmobiliario. Promotora y Desarrolladora Mexicana, también de su propiedad, edifica actualmente el Corporativo BBVA- Bancomer en una de las principales arterias de la capital. Asimismo, en 2014, el grupo de Vázquez Raña compró el equipo de fútbol Gallos Blancos de Querétaro y para la temporada siguiente fichó a Ronaldinho. Todo un golpe de efecto para un imperio que ya tiene heredero, el director general del grupo, su hijo Olegario Vázquez Aldir.