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Análisis

Y el despegue económico, aplazado

Altamente dependiente del precio del barril, las previsiones de crecimiento han sido rebajadas por el Banco de México a un 3%

México, en plena crisis de confianza, se ha visto zarandeado por la vertiginosa caída de los precios del crudo. En una economía altamente dependiente del precio del barril, las previsiones de crecimiento han sido rebajadas por el Banco de México a un 3% y la secretaría de Hacienda ha recortado el gasto público en 9.000 millones de dólares (0,7% del PIB). Los sueños de lograr este año el despegue económico, ese 5% proclamado como objetivo de legislatura, han vuelto a aplazarse. Y ni siquiera hay esperanzas de que 2016 pueda convertirse en un buen año.

La inestabilidad de algunas zonas, como Guerrero, donde hasta Coca-Cola ha dejado de distribuirse por los continuos asaltos de la izquierda radical, no hacen sino ensombrecer la recuperación, y en el horizonte se ciñe no solo la amenaza de un segundo ajuste interno, sino de otro golpe exterior. Estados Unidos, con un dólar cada vez más poderoso frente al peso, se apresta a subir sus tipos de interés, una medida que apartaría a México de los flujos de capital y deprimiría aún más el consumo interno, el arcano de toda economía.

“Soy moderadamente pesimista. No veo una recesión ni una crisis grave, pero sí un problema estructural que no se ha resuelto: el mercado interno no se recupera, y mientras eso ocurra, la economía seguirá frenada”, afirma Gerardo Esquivel, profesor-investigador del Colegio de México.

Ejemplo palmario de esta mala racha es Pemex, la petrolera estatal. Justo el año en que se ha puesto fin a su monopolio del crudo, la compañía que durante décadas fue el símbolo de la prosperidad mexicana ha cerrado con 17.900 millones de dólares de pérdidas, las mayores de su historia. Y, a sabiendas de que la crisis del petróleo se mantendrá a lo largo del año, la empresa tiene que hacer frente a un recorte de gasto de 4.100 millones. Ante este abismo, sus directivos hablan por primera vez de despidos. Un tabú se ha roto. Posiblemente se vean caer otros en los próximos meses.

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