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París respalda a Atenas para pactar la renegociación de la deuda

Varoufakis espera lograr un nuevo acuerdo en mayo con los Veintiocho

El ministro francés de Finanzas, Michel Sapin (derecha), junto a su homólogo en Grecia, Yanis Varoufakis, este domingo en París.

El ministro griego de Finanzas, el radical Yanis Varoufakis, ha recibido este domingo en París un mensaje positivo en su primera etapa de la ronda que ha emprendido por capitales europeas: Francia apoyará a Grecia en sus negociaciones en la UE para aligerar el peso de su enorme deuda (175% del PIB) y hará de puente con Alemania. Pero ese apoyo no es incondicional. Francia no admite quitas en esa deuda y exige al nuevo Gobierno de Alexis Tsipras que cumpla sus compromisos y acometa una profunda reforma fiscal.

Varoufakis se entrevistó con el ministro francés de Finanzas, Michel Sapin, en un ambiente relajado. “Francia es un país amigo que quiere facilitar el camino a Grecia para superar las dificultades, aseguró Sapin. “Francia es un excelente puente entre el Norte y el Sur”.

Los dos hablaron de la conveniencia de lograr “un nuevo contrato” entre Grecia y sus socios europeos y confiaron conseguirlo. Varoufakis anunció que a finales de este mes presentará un plan con las propuestas de Atenas para intentar alcanzar un pacto global en mayo.

Aseguró que prevé visitar la mayoría de capitales, incluida Berlín, después de haber recibido una “amable” carta de su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble. También se entrevistará con los máximos responsables del Banco Central Europeo (BCE) y del FMI. Entre las ciudades que mencionó figura Madrid.

Con un discurso muy europeísta, porque “de Europa parten las opciones de prosperidad”, el ministro griego insistió en que los griegos han dado el triunfo a Syriza por los “fracasos” de las políticas de austeridad realizadas hasta ahora, pero también reconoció que Grecia se ha convertido en “un toxicómano adicto a la deuda y siempre a la espera de la dosis de un nuevo préstamo”.

Su Gobierno, explicó, quiere romper con esa adicción y por eso ha renunciado a la nueva entrega de 7.200 millones del segundo rescate europeo.

Sapin relacionó el problema de la deuda con la falta de crecimiento con el argumento de que no se podrán devolver los créditos si hay recesión o estancamiento. “Ningún país puede salir sin crecimiento”, comentó, comprensivo, Sapin. “Juntos seremos capaces de recuperar el crecimiento para todos los europeos, no solo para los griegos”, precisó Varoufakis, que señaló la conveniencia de ligar los pagos de la deuda al crecimiento.

Lo ocurrido en Grecia es utilizado por París como un argumento clave a su favor en el pulso que mantiene con Berlín para frenar las políticas de austeridad y apostar más por los estímulos y el crecimiento. El presidente francés, François Hollande, fue el primer mandatario europeo en felicitar a Tsipras la noche de las elecciones griegas y horas después le invitó a reunirse con él en París, una entrevista que se celebrará el miércoles.

Poco antes de la reunión de Sapin con Varoufakis, el primer ministro francés, Manuel Valls, dijo ante dirigentes de su partido que comprende el mensaje de los electores griegos: “Hay que saludar, respetar y comprender la elección del pueblo griego, que ha sido laminado por la crisis económica y la violencia de la austeridad que se le ha impuesto”.

“Cualquiera entiende que las políticas punitivas de austeridad no pueden ser seguir siendo un proyecto para la UE”, ha añadido Valls. “Hay que convencer de que nuestras tesis son indispensables para que Europa supere la situación de un crecimiento demasiado débil y de un desempleo demasiado elevado”. “Puede ser”, responde Sapin a la pregunta de si París gana ahora más fuerza ante Berlín.

El viernes pasado, Hollande y la canciller alemana, Angela Merkel, intentaron en Estrasburgo acercar posiciones frente a las duras posiciones griegas. En los próximos días se sabrá cuál fue el grado de ese acercamiento.

Sapin rechazó toda opción de quitas en la deuda de griega, pero sí admitió una negociación para “aligerar” su devolución. “Todo lo que pueda aliviar el peso de la deuda griega será bien recibido, pero, por supuesto, no se trata de cancelarla”. De los 315.000 millones que adeuda Grecia, 47.000 corresponden a Francia.

Entre sus exigencias, el ministro francés también pidió una profunda reforma fiscal para evitar el permanente “fraude”, a lo que Varoufakis respondió que su Gobierno tiene una “total determinación” de reformar Grecia.

 

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