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Rusia recorta gastos para afrontar la crisis económica

Moscú presenta un plan hasta 2017 para combatir la caída del crudo y las sanciones

Una mujer frente a un puesto callejero en Moscú. Ampliar foto
Una mujer frente a un puesto callejero en Moscú. Reuters

El Gobierno ruso ha difundido este miércoles un plan con 60 medidas prioritarias para afrontar la crisis económica que ha sido provocada sobre todo por la caída de los precios de los hidrocarburos, la principal fuente de divisas del Estado, y también por las sanciones occidentales. Las medidas “para asegurar el desarrollo sostenido de la economía y la estabilidad social en 2015” formulan objetivos generales que se extienden también a 2016 y 2017, año en el que los responsables rusos esperan que los precios del crudo suban y la economía remonte.

Los datos sobre el coste de estas medidas que deben ser presentadas a las dos Cámaras del Parlamento son aún incompletos, pero según estimaciones preliminares del Gobierno el plan anticrisis en su conjunto requiere 2,3 billones de rublos (30.500 millones de euros al cambio actual), de los cuales un billón se gastó ya en 2014 en la recapitalización del sistema bancario.

Ante el Consejo de la Federación (la Cámara alta del Parlamento), el ministro de Finanzas, Antón Siluánov, ha calculado este miércoles que los “impactos exteriores” han supuesto un perjuicio de 200.000 millones de dólares para la economía rusa. “Todos los expertos reconocen que la situación tiene un carácter a largo plazo. No habrá una recuperación rápida del precio del petróleo, como sucedió en la crisis de 2008-2009”, ha dicho el ministro.

Las medidas prioritarias, que se concretarán en disposiciones y leyes, contemplan recortes de un 10% en la mayoría de las partidas presupuestarias previstas para 2015, aunque, según el Gobierno, no afectan a los gastos de Defensa, el apoyo al sector de la agricultura y el cumplimiento de los compromisos internacionales. Siluánov ha puntualizado que no habrá un aumento de los gastos presupuestarios, pero sí una redistribución de los recursos que se concentrarán en las prioridades. Los gastos de Defensa para 2015 equivalen a un 4,2% del PIB tras haber aumentado cerca de un 30% en su equivalente en rublos en relación a 2014.

Las medidas anticrisis pretenden amortiguar las repercusiones de los aumentos de los precios sobre los sectores sociales más vulnerables. Las autoridades planean restablecer en parte algunas prestaciones sociales, como los medicamentos gratuitos, que habían sustituido por compensaciones monetarias hace unos años. A partir del 1 de febrero las pensiones subirán un 11,4% (el incremento oficial de la inflación en 2014). La pensión media rusa se situará así en 5.104 rublos (casi 67 euros al cambio actual).

Según el ministro de Finanzas, los recursos anticrisis saldrán de las reservas del Gobierno, que a principio de año sumaban 193.000 millones de rublos. Para 2015 los pronósticos oficiales de inflación oscilan entre el 7,5% y el 8%, pero del 1 al 26 de enero el coste de la vida subió un 2,1%, según el servicio de estadística y, en lo que va de año, han vuelto a encarecerse el arroz, el pescado, el aceite de girasol, el azúcar y la margarina y el té, así como las frutas y verduras.

En la escalada de sanciones y antisanciones de 2014, el Gobierno ruso vetó la importación de productos agrícolas y ganaderos de la Unión Europea, y esta medida ha contribuido también a encarecer los precios. Sin especificar, el plan gubernamental contempla recortar los gastos de la Administración y para ello disminuir los costes de “los servicios de comodidad superior”.

El plan anticrisis se orienta a la sustitución de las importaciones, para lo cual se estimulará la producción agrícola y también la industria, sobre todo la orientada a la exportación. Se prevé apoyar la construcción de automóviles (se renovará el transporte estatal y municipal), fabricación de maquinaria agrícola, aeronáutica y atómica. En previsión del incremento de paro se planea fomentar trabajos sociales y el reciclaje profesional. En Rusia había 883.000 parados en diciembre (37.000 más que en noviembre), lo que supone un 5,3% de la población activa. La cifra es muy reducida en relación a otros países, pero la situación es volátil.