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Prohibida la circulación en varias ciudades de EE UU por la tormenta

Las autoridades en el noreste piden a los ciudadanos que se queden en casa mientras las aerolíneas cancelan miles de vuelos

Un hombre camina junto a la obra del artista suizo Peter Regli, en Nueva York, este lunes.

Las grandes ciudades del noreste de Estados Unidos se enfrentan desde anoche a una gran tormenta de nieve, la mayor del invierno y que potencialmente podría llegar a batir en Nueva York y Boston los registros, con espesores de más de medio metro. El temporal afecta a una docena de estados de la costa este y hasta a 60 millones de ciudadanos. Como precaución, se han cancelado cerca de 6.000 vuelos en los principales aeropuertos de la región y en algunos se ha prohibido la circulación por las carreteras y se ha suspendido el transporte público.

"Por favor, quédense en casa", aconsejó el Gobernador de Nueva Jersey a sus vecinos ante la llegada de la tormenta, que le ha obligado a mandar a sus domicilios a todos los trabajadores públicos del Estado, salvo los más esenciales, hasta el miércoles. Por su parte, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, pidió a los vecinos que no subestimaran el poder de la tormenta y que se prepararan para lo peor. A los 70 centímetros de nieve que se pueden acumular en algunos lugares de Nueva York, norte de Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts se le sumarán vientos de hasta 100 kilómetros por hora. Por eso las autoridades piden cautela extrema. Los cuatro declararon el estado de emergencia para poder movilizar efectivos.

Según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, en sus siglas en inglés), se trata de una "tormenta de nieve potencialmente letal" que podría dejar hasta 76 centímetros de nieve en algunas zonas de la región noreste de EE UU, con vientos cercanos a los 100 kilómetros por hora en Nueva York y otras ciudades.

La tormenta, sin embargo, irá tomando fuerza de forma progresiva durante la tarde del lunes

La mañana del lunes arrancó con un ligero polvo cayendo en la ciudad de Nueva York mientras que en Boston lucía el sol. La tormenta, sin embargo, ha ido tomando fuerza de forma progresiva durante la tarde del lunes y se esperaba su máxima intensidad por la noche. Eso obligó además a cancelar los espectáculos de la tarde en Broadway y aplazar dos partidos de la NBA.

Las primeras proyecciones hablaban de que Nueva York podía quedar sepultada en una noche con hasta 90 centímetros de nieve. Con esa precipitación se superaría cómodamente el récord actual, que data de 2006, cuando se registraron 68 centímetros en Central Park. La última estimación, sin embargo, rebajaba la cantidad de nieve acumulada a entre 45 y 60 centímetros. Es una cantidad suficiente para forzar a las autoridades a adoptar medidas para minimizar su efecto.

Andrew Cuomo, gobernador del Estado de Nueva York, anunció con la nieve ya cayendo que el tráfico quedaba prohibido desde las 23.00 en las autopistas principales que recorren el área metropolitana de la mayor ciudad de EE UU y anticipó que suspenderá el servicio de tren de cercanías durante la noche hasta nueva orden. Dannel Malloy, el gobernador de Connecticut, se anticipó anunciando una prohibición de viajes por carretera a partir de las 21.00.

Bill de Blasio adoptó una medida de precaución similar, al prohibir que se circule con coche en la ciudad de Nueva York para facilitar las labores de limpieza, que se complicarán por la combinación de viento y nieve. "Son medidas para garantizar la seguridad", añadió. El metro de Nueva York operará en horario regular hasta las 20.00 y a partir de ese momento lo hará de forma limitada hasta tener cerrado todo el sistema de transporte para las 23.00.

El aeropuerto de Boston anunció, por su parte, que cerrará al tráfico durante la noche y se mantendrá el martes las llegadas y las salidas suspendidas hasta que las pistas estén completamente limpias. Las aerolíneas Uniten y American cancelaron por precaución todos los vuelos para el martes en los aeródromos de Nueva York, Boston, Nueva Jersey y Filadelfia.

Tanto las autoridades locales como estatales están pidiendo a los ciudadanos que adapten los horarios de trabajo y que vuelvan antes a casa para no correr riesgos innecesarios. También se les piden que eviten los parques y que aprovechen las horas antes de la llegada de la tormenta para comprar alimentos. El fuerte viento puede provocar problemas en el suministro eléctrico.

Los colegios públicos estuvieron abiertos durante la mañana del lunes en Nueva York, pero se cancelaron las actividades de la tarde y cerrarán todo día el martes. A la espera de tener las cantidades finales de nieve, se da por hecho que la tormenta entrará entre las diez mayores en la historia de Nueva York. Los parqués de Wall Street esperan operar los dos días con normalidad. La última vez que se vio interrumpida la cotización fue con la tepestad Sandy en 2012.

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