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Haití celebrará elecciones generales antes de que finalice 2015

El presidente alcanza un acuerdo con la oposición que contempla un Gobierno de coalición

Martelly saluda al pueblo haitiano en 2011.
Martelly saluda al pueblo haitiano en 2011. REUTERS

El presidente de Haití, Michel Martelly, llegó a un acuerdo de último minuto con la oposición para celebrar elecciones antes de que finalice 2015. El anuncio llegó poco antes de que se agotara el plazo impuesto por el Parlamento, que de no haberse cumplido obligaba a Martelly a gobernar por decreto en medio de violentas protestas que piden su dimisión. "Gracias al acuerdo vamos a conseguir normalizar la situación política del país", dijo el mandatario.

El anuncio "para restablecer la confianza en las instituciones" indica que existen acuerdos suficientes para redactar una nueva ley electoral que preparará comicios que renovarán dos tercios del Senado, la Cámara de Diputados y 140 cargos municipales. Estas votaciones debieron realizarse hace más de tres años.

Para fortalecer la fe en el sistema se creará el Consejo Electoral Provisional (CEP), que vigilará el proceso. Estará compuesto por nueve personas, entre ellas representantes católicos, protestantes y del vudú, además de sindicatos, asociaciones de mujeres e integrantes de la educación superior. El acuerdo señala que ni el Gobierno ni los partidos políticos tendrán asiento en el nuevo consejo, lo que había entrampado las negociaciones por meses. 

Martelly y la oposición también han convenido en formar un Gobierno de consenso. El primer ministro, que ya ha sido propuesto por el presidente sin el visto bueno de todas las partes, tendrá que ser votado en el Parlamento. Si no consigue la mayoría, un nuevo candidato será elegido por consenso. El futuro Gobierno tendrá que llevar a cabo una gran reforma estructural que "garantice la estabilidad y la gobernabilidad del país". 

El mandato de la mayoría del Parlamento vencía justo el día en que se conmemora el quinto aniversario del terremoto que sacudió a Haití el 12 de enero de 2010. El 29 de diciembre pasado, los representantes de los tres poderes públicos —Ejecutivo, Legislativo y Judicial— intentaron conjurar el estancamiento político con la firma de un pacto que prolongaba el mandato de los diputados hasta el 24 de abril de 2015 y el de senadores hasta el 9 de septiembre, bajo la condición de que la nueva ley electoral fuese aprobada, a más tardar hoy. 

Las protestas callejeras que piden la dimisión de Martelly se han radicalizado en el último mes. “Martelly pasó tres años en el poder sin ser capaz de organizar una elección para renovar una sola de nuestras autoridades locales. Estamos convencidos de que ninguna solución es viable sin la salida de Michel Martelly, quien representa los intereses de los estadounidenses, los países occidentales, los intereses de la oligarquía haitiana”, declaró a Radio Francia Internacional Assad Volcy, uno de los manifestantes que el jueves pasado cortaban las calles del centro de la capital.

Los 15 miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas planean visitar la isla entre el 23 y el 25 de enero próximos para urgir a Michel Martelly a tomar medidas inmediatas para normalizar los procesos legislativos que desde hace varios años lastran los esfuerzos para la reconstrucción. “La prioridad del presidente de Haití debe ser desarrollar un calendario electoral creíble y factible, que pueda ser implementado”, señaló el actual presidente del consejo, el embajador chileno Cristian Barros Melet, el pasado 5 de enero.

El Gobierno de Estados Unidos se ha comprometido a desembolsar 13 millones de dólares para que los comicios se lleven a cabo este mismo año, y confía en que el Gobierno y la oposición alcancen un acuerdo este mismo lunes. “Mientras el mundo reflexiona en este sombrío aniversario, urjo a los líderes de Haití a hacer lo correcto para el futuro de su pueblo”, ha dicho el secretario de Estado de EE UU, John Kerry, a través de un comunicado difundido este 9 de enero. “Solo con más estabilidad, incluida la celebración de elecciones libres y justas, puede Haití asegurar los derechos de sus ciudadanos y atraer la inversión extranjera que necesita”, sostiene Kerry.