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La extrema derecha de Alemania planea aliarse frente a Merkel

Según una encuesta, un tercio de la población comprende las protestas antiinmigración

Manifestación en contra de la inmigración, el 22 de diciembre en Dresde. Ampliar foto
Manifestación en contra de la inmigración, el 22 de diciembre en Dresde. reuters

El partido euroescéptico Alianza para Alemania (AfD) y el movimiento xenófobo Patriotas europeos contra la islamización de Occidente (Pegida) iniciarán la próxima semana una crucial ronda de conversaciones en Dresde para estudiar la posibilidad de poner en marcha una alianza política destinada a cerrar las puertas del país a la inmigración y frenar la llegada de refugiados. Este encuentro podría dar vida a un nuevo Frente Nacional de derecha en el país.

La principal dirigente de AfD en Sajonia, Frauke Petry, envió la invitación, que ya ha sido aceptada por los líderes del movimiento xenófobo. En el encuentro, que está amparado por la legitimidad parlamentaria que tiene AfD en el Land de Sajonia, participarán la líder del partido y los trece diputados regionales. Aún no está claro si el líder de Pegida, Lutz Bachmann, asistirá al encuentro, pero varios dirigentes del movimiento han confirmado su asistencia.

El encuentro puede tener un desenlace fatal para el Gobierno alemán, que intenta convencer a la población de mantenerse alejada de las protestas contra la supuesta islamización del país, un llamamiento que tuvo como principal protagonista a la canciller Angela Merkel, cuando incluyó una dura crítica al movimiento xenófobo en su mensaje de fin de año y que fue aplaudido incluso por la oposición. "Hoy alguna gente ha vuelto a gritar '¡nosotros somos el pueblo!', pero lo que ellos realmente piensan es: Vosotros no pertenecéis a este pueblo a causa de vuestro color de piel y religión", dijo Merkel. "Por eso les pido que no sigan a quienes convocan estas manifestaciones, ya que a menudos sus corazones albergan prejuicios, frialdad, incluso odio", añadió.

El mensaje de Merkel fue criticado por el máximo líder de AfD, Bernd Lucke. "La señora Merkel clasifica a la gente como xenófoba, en lugar de darse el lujo de escucharla y la obligación de la canciller es escuchar a la gente", dijo Lucke, citado por el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Un miembro del gabinete federal también se mostró crítico con la canciller. El gesto augura nuevos problemas para la buena marcha del Gobierno de gran coalición. El ministro de Cooperación y Desarrollo, el socialcristiano Michael Müller, se posicionó claramente contra las denuncias formuladas por Merkel. "La gran mayoría de la gente que participa en las manifestaciones de Pegida no son racistas", dijo el ministro. "Sobre todo los alemanes de bajos ingresos tienen la sensación de que a causa de los refugiados, a ellos no les alcanza el dinero. Los refugiados, poro también los inmigrantes, son vistos por esta gente como competencia".

La Unión social-cristiana de Baviera (CSU), el partido donde milita el ministro Müller, todavía no se ha posicionado en contra de Pegida, y la presidenta del partido La Izquierda, Katja Kipping, ha denunciado que la CSU se había convertido en el "brazo parlamentario" de Pegida.

Según una encuesta publicada por la revista Stern, un tercio de la población muestra comprensión por las protestas y admite sin pudor que el islam tiene demasiada influencia en la vida cotidiana del país. La misma encuesta revela que el 71% de los simpatizantes de AfD apoya sin vergüenza a Pegida.

El movimiento xenófobo, que logró reunir a más de 17.000 personas el 22 de diciembre, volverá a salir a las calles el próximo lunes en Dresde y también en Colonia, donde Kogida, una agrupación hermana, ha convocado una manifestación en los alrededores de la catedral de Colonia. Las autoridades de la famosa catedral han anunciado que ese día apagarán los reflectores que iluminan de noche el edificio milenario en señal de protesta, una medida que también será imitada en Dresde, donde las autoridades han decidido dejar a oscuras el edificio de la Semperoper.