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Merkel ataca en su mensaje de Fin de Año al movimiento xenófobo

La canciller alemana defiende la decisión de haber acogido en 2014 a 200.000 refugiados

Funcionarios alemanes miran el vídeo del mensaje de Merkel. Ampliar foto
Funcionarios alemanes miran el vídeo del mensaje de Merkel.

En un raro gesto político, la canciller alemana, Angela Merkel, ha utilizado este miércoles su tradicional mensaje de Fin de Año a la nación para pedirle a sus compatriotas que permanezcan alejados de las protestas contra la supuesta “islamización” de Occidente, iniciadas hace 11 semanas en Dresde por el movimiento Patriotas europeos contra la islamización de Occidente (Pegida).

El nacimiento de Pegida y las manifestaciones en Dresde causaron consternación en los círculos políticos germanos además de revivir el fantasma de la xenofobia. Bajo el lema “Nosotros somos el pueblo”, que utilizaron los alemanes orientales para protestar contra el régimen comunista de la RDA (República Democrática de Alemania), Pegida logró reunir el pasado 22 de diciembre a más de 17.000 personas que mostraron su rechazo a la política de inmigración del Gobierno alemán y a la llegada de refugiados.

Aunque la canciller ya había criticado anteriormente el movimiento Pegida al advertir que en Alemania no había lugar para los prejuicios y mentiras utilizados por los líderes del grupo xenófobo, en su mensaje de Año Nuevo, Merkel fue mucho más clara y directa. “Hoy alguna gente ha vuelto gritar ‘¡nosotros somos el pueblo!’, pero lo que ellos realmente piensan es: ‘Vosotros no pertenecéis a este pueblo a causa de vuestro color de piel y religión”, dijo la canciller, según el texto distribuido por la Oficina de Prensa del Gobierno. “Por eso les pido que no sigan a quienes convocan estas manifestaciones ya que a menudo sus corazones albergan prejuicios, frialdad, incluso odios”, añadió.

En otro pasaje de su mensaje, la canciller defendió la decisión de las autoridades de acoger a miles de refugiados que llegaron al país en el curso del año (unos 200.000) huyendo de guerras y persecuciones religiosas. “Muchos de esos refugiados han escapado literalmente de la muerte y por eso es natural que nosotros les ayudemos y acojamos a gente que ha buscado refugio en nuestro país”, dijo.

Al referirse a la política de asilo de su Gobierno, Merkel recordó una pequeña anécdota que había escuchado recientemente, la de un kurdo que se había nacionalizado alemán y que tuvo que abandonar Irak para salvar su vida. “El kurdo contó que lo más importante para él en Alemania era poder ver cómo sus hijos podían crecer aquí sin miedo. Es quizás el mayor elogio que se le puede hacer a nuestro país: que los hijos de los perseguidos puedan crecer aquí sin miedo”, dijo la canciller.

Merkel inició su mensaje, el décimo que pronuncia de forma ininterrumpida desde 2005, señalando que el año que se acaba sería recordado como uno repleto de acontecimientos que nadie podía predecir a fines de 2013, por ejemplo el desafío que planteo Rusia al orden europeo, con su intento de ignorar el principio de autodeterminación en Ucrania.

“Nadie discute que nosotros queremos seguridad en Europa junto con Rusia y no contra Rusia. Pero también nadie pone en duda que Europa no puede ni quiere aceptar que se imponga el supuesto derecho del más fuerte que desprecia el derecho internacional”, dijo Merkel, quien recordó también que Europa había decidido no dejarse dividir y que defendería de forma conjunta sus valores.