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Una entrega voluntaria que precisó tres bloqueos, 13 días y dos horas

El expolicía rural 'El Americano', acata la orden judicial después de que un tiroteo en Michoacán, México, costara la vida de 11 personas

El Americano, antes de entregarse a las autoridades mexicanas.
El Americano, antes de entregarse a las autoridades mexicanas. REUTERS

Para que Luis Antonio Torres González, Simón El Americano, se entregara voluntariamente después de un enfrentamiento que costó la vida de 11 personas en La Ruana, una comunidad rural al noroeste de Michoacán, al sur de México, tuvieron que pasar 13 días, tres días de bloqueos de las carreteras aledañas a la zona para evitar que fuese detenido y dos horas. El procurador estatal michoacano, Martín Godoy, citó a Torres a las ocho de la mañana y él llegó a las diez. El Americano, primero estratega militar de las autodefensas, luego nombrado policía rural por el Gobierno federal en mayo de 2014 y más tarde separado del cargo porque un vídeo lo mostraba con Servando Gómez La Tuta, el único líder del cartel de Los Caballeros Templarios —predominante en la zona— que permanece en la fuga y uno de los narcotraficantes más buscados del país, llegó con nueve de sus hombres, pese a que las autoridades habían requerido a 25 de ellos. Su abogado, Óscar Salazar, aclaró en una entrevista radiofónica que se entregarían todos, pero en grupos de cinco "por estrategia".

La entrega de El Americano es el episodio más reciente de la enredada historia del conflicto que involucra a las autodefensas y narcotraficantes desde febrero de 2013 en Michoacán, uno de los muchos dolores de cabeza del presidente mexicano Enrique Peña Nieto. El hombre nombrado por el mandatario en enero de 2014 para ocuparse de la situación, el comisionado Alfredo Castillo, destacó este martes que 37 de los involucrados en el enfrentamiento del 16 de diciembre se han entregado "sin disparos". 

Entre las 37 personas que están en custodia de las autoridades mexicanas está Hipólito Mora, uno de los fundadores de las autodefensas michoacanas, y otras 26 personas, entre ellas una mujer. El tiroteo del 16 de diciembre se saldó con once muertes, entre ellas el hijo del propio Mora. Los dos grupos se acusan mutuamente de haber iniciado los disparos. No es la primera vez que El Americano y Mora protagonizan un enfrentamiento. Ya en marzo pasado, Torres acusó a Mora de ordenar el asesinato de dos personas, Rafael Sánchez El Pollo y José Luis Torres Castañeda, e ingresó a La Ruana por la fuerza. Hipólito Mora también se entregó a las autoridades entonces y permaneció en la cárcel dos meses para después salir libre sin cargos. Las muertes de Sánchez y Torres no han sido aclaradas al día de hoy. En México, el 98% de los crímenes permanecen impunes según han denunciado numerosas ONGs a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El hombre que se entregó hoy se llama Luis Antonio Torres González, pero le dicen Simón El Americano. El apodo responde a que nació en Estados Unidos y a que, hasta hace unos cuantos años, se dedicaba a la venta de coches en El Paso, Texas. Pero sus raíces son michoacanas y, una vez estallado el conflicto en febrero de 2013, se convirtió en uno de los estrategas militares de las autodefensas. Un artículo publicado en The Washington Post en enero de este año asegura que, en un viaje a su tierra de origen, fue secuestrado en 2012 y que, tras pagar un rescate de 150.000 dólares, decidió unirse a las milicias. La conexión estadounidense de Torres González no es, en absoluto, un asunto aislado en Michoacán, uno de los principales estados mexicanos expulsores de inmigrantes hacia Estados Unidos. De acuerdo con el censo de 2010, de las más de 990.000 personas que salieron del territorio mexicano hacia el norte, unas 83.000 eran michoacanas.

Una mujer con un cartel que apoya a El Americano se retira del sitio donde despega el helicóptero militar que transporta al expolicía rural detenido.
Una mujer con un cartel que apoya a El Americano se retira del sitio donde despega el helicóptero militar que transporta al expolicía rural detenido. REUTERS

El Gobierno mexicano anunció el 24 de diciembre que enviaría más efectivos de la Policía federal y el Ejército a La Ruana, una comunidad rural de 10.000 habitantes y al municipio de Apatzingán, la ciudad más importante de la región de Tierra Caliente, epicentro del conflicto. También anunció que mandará militares a La Mira, al otro extremo del estado, a más de 250 kilómetros de La Ruana y a 15 de Lázaro Cárdenas, el mayor puerto de carga del país, situado en una región abundante en yacimientos de hierro junto a las costas del Pacífico y en el límite con el también conflictivo estado de Guerrero.

El comisionado Castillo afirmó este martes que la situación legal de los involucrados en el tiroteo del 16 de diciembre se resolverá en 144 horas, unos seis días, y subrayó que serán los tribunales los que determinarán la "verdad jurídica" de los detenidos. Hipólito Mora y El Americano no son los únicos líderes autodefensas que han sido arrestados por las autoridades. El líder más visible del movimiento, José Manuel Mireles, está desde hace seis meses en una prisión de alta seguridad en Hermosillo, Sonora, a más de 1.600 kilómetros de tierras michoacanas, por violar la ley mexicana de uso de armas y explosivos. Lo detuvieron el 27 de junio en La Mira, Michoacán.