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Los turistas rusos no viajan al extranjero por culpa de la crisis

Los viajes bajan el 35% por la crisis del rublo, la caída del petróleo y las sanciones

Una tienda de lujo de Moscú en rebajas esta semana.
Una tienda de lujo de Moscú en rebajas esta semana. Bloomberg

La cantidad de turistas rusos que viajan al extranjero ha disminuido por el efecto combinado de la bajada de precios del petróleo, la crisis del rublo y las sanciones internacionales. Según los datos de la Asociación de Operadores Turísticos de Rusia (ATOR) la demanda del turismo internacional se redujo en 2014 en el 35%, mientras el turismo nacional aumentó en un tercio. “La caída de la moneda nacional llevó a un crecimiento significativo de las tarifas en rublos del transporte aéreo internacional, mientras que la subida de los precios de los vuelos nacionales no supera el 1%. Todo eso, se une a la recuperación de Crimea y la promoción activa del turismo doméstico”, detalló Maya Lomidze, la directora ejecutiva de ATOR.

La mayoría de turistas rusos que dejan el país en los 11 días de vacaciones de invierno esquían en las estaciones europeas de Suiza, Italia, Francia o Austria, o se broncean en las playas de Egipto, Turquía, Tailandia o Bali. Los habitantes de las regiones del Extremo Oriente están acostumbrados a ir a China, Tailandia o India. Un viaje de 10 días a Turquía o Europa le cuesta hoy a un ciudadano ruso 1,5 o 2 veces más que en septiembre, puesto que se calcula en dólares o euros, pero se paga en rublos según el tipo de cambio. Un paquete de viaje a Egipto o Tailandia cuesta a partir de 1.000 dólares (820 euros) pero, si hace unos meses eso equivalía a unos 40.000 rublos, ahora subió hasta los 60.000.

Irina Tiúrina, portavoz de la Unión de la Industria Turística de Rusia, explica que, si durante la crisis del 2008-2009 la demanda de viajes al extranjero cayó en un 15-25%, a principios de diciembre ya se notaba la baja en un 50 y hasta un 70%.

“Tengo varios clientes que habían comprado los billetes de avión y pagado su viaje en septiembre, pero ahora quieren entregar los billetes y quedarse en casa. Otros me han pedido organizarles un viaje a Sochi, donde tendrán a su disposición los centros olímpicos, o Yalta para festejar el Año Nuevo y la Navidad a la orilla del mar”, explica Vera, propietaria de una pequeña compañía turística de viajes exclusivos.

Según la ATOR, los establecimientos turísticos de Yalta (Crimea), Krasnaya Poliana (Sochi), Veliki Ústiug, la patria del Ded Moroz (el Santa Claus ruso) o las pequeñas ciudades del Anillo de Oro están todos ocupados para el fin del año y arranques de enero.

“Las 67.000 habitaciones hoteleras de Sochi están todas reservadas. Hemos aumentado la capacidad de tráfico de las estaciones de esquí en más de 48 veces, hemos aumentado el número de asientos en los restaurantes y cafés. Pero, sin embargo, la demanda actual supera sustancialmente las capacidades“, explica Dmitry Kozak, vice primer ministro ruso.

“El precio medio de vacaciones con dos comidas al día, alojamiento y tres excursiones durante 10 días en cualquier zona de Rusia será de 15.000 a 19.000 rublos por persona”, dice Maya Lomidze. Si de todos modos, el turista ruso quiere salir del país, Lomidze recomienda Praga, Hungría o Finlandia como una opción más económica, pero insiste en que escojan las estaciones de montaña de Chiget, Dombái, los Urales, Altái o Sajalín.