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El rescate de un banco aviva el temor a una crisis financiera en Rusia

Moscú planea medidas para limitar las exportaciones de grano

Oficina de Trust Bank en Moscú con la publicidad que protagoniza el actor Bruce Willis.
Oficina de Trust Bank en Moscú con la publicidad que protagoniza el actor Bruce Willis. Reuters

La crisis económica y cambiaria que sufre Rusia se cobró ayer su mayor víctima hasta la fecha. El banco central anunció el rescate de Trust Bank, una entidad financiera mediana conocida en el país, entre otras cosas, por los créditos hipotecarios que daba a los militares. El Trust recibirá 30.000 millones de rublos (unos 435 millones de euros) para sanear sus finanzas e impedir la bancarrota, especificó la autoridad monetaria.

El frenazo económico, que puede llevar a Rusia a la recesión en 2015, y el difícil acceso a los mercados internacionales de bancos y empresas rusas como consecuencia de las sanciones impuestas por Occidente, han disparado los impagos de créditos y, con ello, las dificultades de los bancos y otras compañías. Tanto que, en los últimos días, las autoridades han rebajado las exigencias de capital a las entidades y han propiciado cambios contables para proteger en cierta medida a las empresas y los bancos del impacto de la caída del rublo sobre sus cuentas.

Además, el banco central tuvo que intervenir en el mercado en las últimas semanas para permitir que la principal petrolera rusa, Rosneft, hiciera frente al pago de 5.700 millones de euros de su deuda, contraída en 2012 para comprar la empresa TNK-BP. Ígor Sechin, que encabeza el gigante ruso, dijo que este año han cancelado 20.000 millones de euros de deuda generada por créditos obtenidos, y aseguró que la compañía no necesita comprar dólares en el mercado de divisas para cobrar su deuda, “ya que genera suficiente moneda extranjera con sus ganancias”. El próximo vencimiento, de otros 5.700 millones, está previsto para el 13 de febrero.

El Kremlin anunció el lunes que introducirá un arancel a la exportación de grano. La medida, pendiente de ser definitivamente aprobada por el Gobierno, ha sido acordada después de que Rusia haya conseguido este año una cosecha récord de 104 millones de toneladas y con el fin de “garantizar la seguridad alimentaria” del país en tiempos de crisis. El proyecto correspondiente será presentado este martes, según anunció el viceprimer ministro Arkadi Dvorkóvich tras reunirse con el jefe de Gobierno, Dmitri Medvédev. La drástica caída del rublo hizo que las exportaciones de grano se dispararan, por lo que ha surgido la necesidad de “garantizar el pan a la población”, señaló Medvédev. Rusia es el cuarto exportador mundial de cereales.

La autoridad monetaria inyectará unos 435 millones de euros en la entidad

Con estos mimbres, no es de extrañar que el exministro de Finanzas, Alexéi Kudrin, advierta de que Rusia se está hundiendo en una “crisis económica en toda regla”, que se sentirá plenamente en 2015. Incluso si los precios del petróleo —principal fuente de divisas del país— se recuperan hasta los 80 dólares por barril, el Producto Interior Bruto (PIB) caerá un 2% o más y llegará al 4% si el barril se estabiliza en torno a los 60 dólares.

Krudrin dirigió durante más de 10 años las finanzas rusas, hasta su cese en 2011 por sus divergencias con el entonces presidente Medvédev. A su juicio, “lo más importante es normalizar las relaciones de Rusia con sus socios económicos, en primer lugar con Europa y Estados Unidos”, señaló, al tiempo que advertía de que prolongar el conflicto en las regiones ucranias rusohablantes de Donetsk y Lugansk “constituye un riesgo del endurecimiento de las sanciones”, lo que “disminuye la eficacia de las medidas anticrisis”.

Para Kudrin, que preside la organización independiente Comité de Iniciativas Ciudadanas, la aspiración a “defender la soberanía” del país “no está reñida con la posibilidad de que Rusia conserve su condición de socio comercial fiable. El economista considera que la crisis conllevará una “dolorosa” caída del nivel de vida de la población, lo que significa que “las protestas aumentarán” el próximo año, pero, opinó, éstas no pondrán en peligro “el funcionamiento de las instituciones del Estado”.

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