EE UU rebaja las expectativas sobre Obama en la Cumbre de las Américas

John Kerry llama a superar el “quién irá” a la cita hemisférica en Panamá pese a que podría suponer el primer gran encuentro entre Barack Obama y Raúl Castro

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry
El secretario de Estado norteamericano, John KerryJIM WATSON / AFP

Estados Unidos quiere que la Cumbre de las Américas que se celebrará en abril en Panamá sea una cumbre centrada en contenidos y no en personalidades. Algo difícil sin embargo cuando la cita trienal podría constituir la primera vez que un presidente de Estados Unidos y uno de Cuba se sientan en la misma mesa de diálogo en más de medio siglo.

A menos de una semana de que Panamá anunciara que ya entregó por primera vez en los 20 años de historia de esta Cumbre hemisférica una invitación oficial a Cuba, Washington, que todavía no ha dicho si el presidente Barack Obama acudirá a la cita, hizo pese a todo un esfuerzo por tratar de desviar la atención sobre este punto.

“Tenemos que ir más allá del eterno debate sobre la asistencia, de quién va, para centrarnos en los temas de fondo de la cumbre”, reclamó el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, en un discurso centrado en la política de EE UU hacia América Latina para 2015.

Si fuera por Washington, señaló, la cita panameña se convertiría no en la cumbre del “quién” sino en la del “cómo”, para analizar de forma conjunta cómo se afrontan los no pocos desafíos que tiene la región y debatir una “agenda robusta de democracia y derechos humanos”.

Y si hay que hablar de invitados, que no sea al menos solo de los representantes del gobierno, apostilló. Según Kerry, EE UU quiere que Panamá sea una cumbre “incluyente” y eso significa que haya una participación “significativa y directa” no solamente de los líderes, sino también de la comunidad empresarial, defensores de derechos humanos y otras “voces creíbles” de la sociedad civil.

La de Panamá será la última Cumbre de las Américas a la que puede asistir como presidente Obama, quien ha participado en las dos últimas ediciones: en Trinidad y Tobago en 2009 y en Cartagena de Indias, Colombia, en 2012. En esa última, los demás líderes de la región dejaron claro que la próxima reunión hemisférica debía contar ya con Cuba.

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Si ambos deciden aceptar la invitación y acuden a la cita, Panamá podría convertirse en el escenario del histórico encuentro entre Obama y Castro.

Aunque los dos mandatarios ya se han visto las caras -Obama saludó brevemente al líder cubano durante el funeral por Nelson Mandela en Sudáfrica hace un año- no han mantenido, como no lo ha hecho ningún líder de los dos países en el último medio siglo, un encuentro pausado.

Su asistencia a la Cumbre de las Américas no significaría necesariamente el inicio de un diálogo bilateral.

Para ello, los dos países tienen que superar aún muchos obstáculos, empezando por la situación del contratista estadounidense preso en la isla desde hace cinco años, Alan Gross. Este caso ha detenido cualquier gesto de parte de un Obama que antes de su primera Cumbre de las Américas en 2009 sí abrió levemente la mano a Cuba, al flexibilizar el envío de divisas y los viajes hacia la isla.

Pero aun así, sería una imagen muy simbólica y deseada por los vecinos tanto de Cuba como de EE UU.

Kerry realizó su discurso sobre la visión estadounidense de la política hacia América Latina en el día en que se celebra el 20 aniversario de la primera Cumbre de las Américas, en Miami a instancias del entonces presidente Bill Clinton.

Lo hizo además en vísperas de una nueva visita a América Latina, que esta vez lo llevará a partir del jueves y hasta el viernes a Perú, para participar en la Cumbre del Clima, y a Colombia, donde Kerry pretende dar una vez más el respaldo explícito de Washington a las negociaciones de paz con las FARC.

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