Rousseff promete medidas para activar la economía

La Bolsa vuelve a subir en medio de un clima de incertidumbre

Dilma y parte de su equipo el pasado domingo en una rueda de prensa.
Dilma y parte de su equipo el pasado domingo en una rueda de prensa. i.g (EFE)

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), comenzará oficialmente su segundo mandato el próximo 1 de enero. Pero no esperará a entonces para tratar de reactivar la economía del país a base de una batería de medidas que la misma Rousseff prometió, aunque sin especificar, en una entrevista concedida el lunes, sólo un día después de vencer en las elecciones. “No voy a esperar a terminar esta legislatura para impulsar acciones que transformen o mejoren el crecimiento de nuestra economía”, aseguró. Y añadió, ante la insistencia de la periodista que le preguntaba: “Las anunciaré el mes que viene”.

Hay quien preconiza un mandato tumultuoso y polarizado consecuencia de una elección ajustada, ganada por un 51,64% contra un 48,36%, con una oposición comportándose a cara de perro, con medio país detrás. La presidenta reelecta quiso quitar hierro al asunto: “No creo que vaya a pasar eso. Porque el que se dedique a eso estará haciendo un flaco favor a Brasil. En un país democrático, gana el que conquista la mayoría y eso es simplemente lo que pasó”. Y añadió: “Ahora es tiempo de que nos unamos todos para garantizar al país un futuro mejor. También debemos abrir un diálogo con todas las fuerzas productivas y sociales, incluidas las del sector financiero. El clima es de construcción de puentes y no de buscar las diferencias entre las personas”.

El comportamiento del sector financiero es clave: el lunes, la Bolsa brasileña cayó un 2,7%, el dólar subió y las acciones de la petrolera Petrobras se despeñaron. Este martes, el clima mejoró algo, el mercado rebrotó y el índice bursátil de referencia, el Ibovespa, quedó con unos positivos 2,19%. Los expertos auguran un tiempo de incertidumbres financieras y de sube y baja en la Bolsa hasta que Rousseff (que este miércoles se marcha a Bahía para descansar de la campaña) designe a su nuevo ministro de Economía. La periodista se lo preguntó en la entrevista. Incluso adelantó el nombre del actual presidente del banco Bradesco, Luiz Trabuco. “Me gusta mucho Trabuco, pero ahora no es el momento de lanzar nombres”.

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Pese a la afirmación de Rousseff, da la impresión de que el momento de lanzar nombres es precisamente ahora. De hecho, los periódicos brasileños vienen llenos de nombres de posibles aspirantes a ministros de Economía, en una quiniela infinita y recurrente que no se va a detener hasta que Rousseff decida. El diario Valor económico, además de airear el nombre de Bradesco, añade que Lula se lo ha recomendado a Rousseff. No sólo ese. El expresidente brasileño recomienda a otros dos: Henrique Meirelles, expresidente del Banco Central, y Nelson Barbosa, exsecretario ejecutivo del Ministerio de Economía. La intención de Lula, según el diario citado, es colocar en un puesto clave a alguien que sirva de interlocutor con los mercados, ariscos ante Rousseff, y así recuperar el grado de inversión y de confianza de los inversores que el país disfrutaba en 2008, cuando Lula estaba en el poder.

Mientras, el actual ministro de Economía, Guido Mantega, acusado por muchos analistas y representantes de los agentes financieros de pecar y querer contagiar un optimismo sin base real, compareció ante los periodistas para asegurar que la victoria electoral demuestra que la población está de acuerdo con las directrices económicas del actual Gobierno. Asesores cercanos a la presidenta citados por el diario Folha de São Paulo aseguraban, bajo anonimato, que era todo lo contrario, que la población aprobaba los programas sociales (y por eso habían votado mayoritariamente) y no su visión económica.

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Sobre la firma

Antonio Jiménez Barca

Es reportero de EL PAÍS y escritor. Fue corresponsal en París, Lisboa y São Paulo. También subdirector de Fin de semana. Ha escrito dos novelas, 'Deudas pendientes' (Premio Novela Negra de Gijón), y 'La botella del náufrago', y un libro de no ficción ('Así fue la dictadura'), firmado junto a su compañero y amigo Pablo Ordaz.

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