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Cebrián: “El periodismo tiene futuro, pero hay que reinventarlo”

El Instituto Tecnológico de Monterrey rinde homenaje al presidente de EL PAÍS

El director de EL PAÍS Antonio Caño, el presidente Juan Luis Cebrián y la filósofa Amelia Valcárcel este jueves en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (México).
El director de EL PAÍS Antonio Caño, el presidente Juan Luis Cebrián y la filósofa Amelia Valcárcel este jueves en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (México).

“El periodismo tiene un enorme futuro, pero hay que reinventarlo. Ese es un reto que corresponde a los periodistas jóvenes”. Con este mensaje, mezcla de esperanza y desafío, cerró este jueves el presidente de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián, el homenaje a su trayectoria que le brindó la Cátedra Alfonso Reyes, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (México). El acto, celebrado en el campus universitario ante una audiencia formada en su mayoría por estudiantes de periodismo, contó con las intervenciones del director de EL PAÍS, Antonio Caño, la filósofa Amelia Valcárcel, y el profesor y crítico Julio Ortega. El periodista y profesor Aurelio Collado ejerció de moderador. El recorrido por la biografía de Cebrián (quien precisó que no se trataba del homenaje a una persona sino “a una generación y a una manera de entender las cosas”) sirvió para reflexionar sobre la relación entre periodismo y democracia, dos elementos que, a juicio del primer director del diario, no se pueden separar. “Los periódicos forman parte de la democracia representativa y la crisis de esta, les afecta. En un momento de crisis económica, asistimos a un resurgir de los movimientos populistas, de los valores de la identidad frente a los de la Ilustración”, afirmó Cebrián.

En este escenario, el presidente ejecutivo del Grupo PRISA alertó del peligro que corre ese universo de libertades, laico y reformista, nacido al calor de la Ilustración y que estuvo en la génesis la democracia española y de EL PAÍS. “Era el mundo que queríamos defender. Pensábamos que la dictadura era una anomalía histórica y que se podía llegar a la reconciliación; eso fue la Transición”, explicó Cebrián, quien recordó que la decisión de publicar una edición especial la noche del golpe de Estado, el 23 de febrero de 1981, cuando una columna del Ejército se dirigía hacia el periódico, fue un acto de coherencia. “Como periodistas, teníamos que sacar la edición diciendo lo que estaba pasando y lo que pensábamos de lo que estaba pasando”, rememoró.

Interrogado por los estudiantes que asistían al acto, Cebrián analizó la actual crisis de la prensa escrita y advirtió que, dado que el actual modelo impreso está llamado a desaparecer, el reto consiste en trasladar la calidad del papel a la red. “El liderazgo y los maestros van a seguir existiendo en el mundo digital, pero no tienen por qué ser los mismos”, dijo.

El director de EL PAÍS, Antonio Caño, calificó a Cebrián como “mito de la profesión” en España. “No se puede entender el periodismo español sin Juan Luis Cebrián, que se inventó EL PAÍS y lo convirtió en periódico de referencia”, afirmó. En su intervención, trufada de recuerdos personales, Caño destacó tanto el “coraje” de Cebrián por haber sacado el periódico la noche del 23-F, con el titular El País, con la Constitución, como su capacidad de anticipación ante fenómenos como el efecto de la red en los medios.

El peso intelectual del periódico, “sinécdoque” de la España que surge después de la dictadura, fue subrayado por la filósofa Amelia Valcárcel: “El diario ahormó una manera liberal, laica y cartesiana de pensar la democracia española”. La pensadora, quien elogió la capacidad de Cebrián para contar con “los mejores" pidió a la cabecera que “se mantenga en la brecha” para hacer frente a los vendavales venideros y recordó que la verdadera transición en España, aquella que aún no ha terminado, empezó en 1898, “cuando un país ensimismado empezó a buscar un lugar distinto en el mundo”.

El narrador peruano Julio Ortega también se refirió a esta dimensión histórica del periodismo en un momento de incertidumbre y amenazas para la democracia. “Resulta dramáticamente necesario un periodismo dialógico que apele a la inteligencia crítica del lector”, señaló Ortega. En su discurso, el ensayista elogió el liderazgo intelectual y comunicacional de Cebrián. “Siempre he leído EL PAÍS como si leyera un parte meteorológico antes de salir a la calle; me permite elegir”, resumió.