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Kerry sólo logra compromisos vagos contra el Estado Islámico

Egipto rehúye combatir a los yihadistas fuera de su país

John Kerry y Abdelfatá al Sisi, este sábado en El Cairo. Ampliar foto
John Kerry y Abdelfatá al Sisi, este sábado en El Cairo.

El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, recibió este sábado una palmada en la espalda de Egipto, uno de sus tradicionales socios en Oriente Próximo, pero abandonó la región sin compromisos concretos sobre su implicación en la alianza internacional contra los yihadistas. A su paso por El Cairo, Kerry reclamó más cooperación para luchar contra los milicianos del Estado Islámico (EI), que han impuesto su ley en zonas de Irak y Siria, a lo que el Gobierno de Abdelfatá al Sisi respondió revirtiendo la petición: El Cairo pretende que la batalla contra el terrorismo sea a nivel global, empezando por su propio territorio.

En una rueda de prensa conjunta el ministro de Exteriores egipcio, Sameh Shukry, Kerry agradeció al presidente Al Sisi que se uniera el pasado jueves —junto a otras nueve naciones árabes y Turquía— a la coalición contra el EI impulsada por el presidente de EE UU. Sin embargo, como la mayoría del resto de países firmantes, ese compromiso no se ha traducido en acciones concretas. “La ideología extremista es compartida por todos los grupos terroristas y nosotros hemos detectado cooperación entre ellos y lo que consideramos un peligro para nuestras fronteras”, aseguró Shukry, en alusión indirecta a los Hermanos Musulmanes, a los que El Cairo considera una organización terrorista.

El ministro de Exteriores del país árabe no fue tan explícito como el jueves, cuando reconoció que sería “ilógico destinar recursos contra el EI que son necesarios para Egipto dentro de una batalla interna”. Y aunque no detalló su grado de cooperación con la alianza, los medios locales dan por hecho que no habrá envío de tropas ni ayuda militar.

El jefe de la diplomacia estadounidense centró así sus esfuerzos, como ha intentado con los países del Golfo, en que la cooperación al menos consiga frenar la expansión de las ideas extremistas. En los últimos meses, el Gobierno egipcio ha utilizado a la institución de Al Azhar, bandera del islam suní moderado, para controlar las mezquitas.

En esa lucha, el Ejecutivo de Al Sisi también ha incluido a los Hermanos Musulmanes, a los que vincula con el yihadismo. En ese sentido, el movimiento islamista recibió este sábado un varapalo de Qatar, que invitó a miembros de la cofradía a abandonar el país, donde se habían refugiado después del golpe de Estado en Egipto del pasado verano, que derrocó al islamista Mohamed Morsi. Tras respaldar la iniciativa estadounidense, Qatar parece limar asperezas de esta forma con Arabia Saudí, principal benefactor del nuevo régimen egipcio.

Kerry viajará ahora a París para ampliar su iniciativa a la comunidad internacional, en una cumbre en la que no estará Irán, pese a que comparte el objetivo con EE UU de acabar con los extremistas suníes.

Por otra parte, el presidente del Parlamento iraní, Alí Ariyaní, advirtió este sábado a Washington de que no ataque Siria en su lucha contra el Estado Islámico.