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Los bancos escoceses anuncian que se mudarán a Inglaterra si gana el sí

Los independentistas acusan al Tesoro británico de intimidar a los votantes

Partidarios del sí a la independencia irrumpen en un acto de la campaña del no a la secesión, el jueves en Glasgow Ampliar foto
Partidarios del sí a la independencia irrumpen en un acto de la campaña del no a la secesión, el jueves en Glasgow Getty

La campaña del referéndum de independencia en Escocia ha llegado a la fase de guerra cuerpo a cuerpo. A una semana de las votaciones, el líder independentista Alex Salmond acusó el jueves al Tesoro británico de haber montado una campaña “de intimidación y alarmismo” para impedir un triunfo del sí en las urnas el 18 de septiembre. Salmond acusó directamente a Londres de haber filtrado a la BBC la noticia de que el Royal Bank of Scotland (RBS) trasladará su sede social a Inglaterra si gana la independencia y de haber presionado al mundo empresarial para que firme un manifiesto contra la secesión de Escocia.

La polémica sobre la marcha del RBS a Inglaterra dominó por completo la rueda de prensa que Salmond ofreció el jueves en Edimburgo, que estaba en teoría convocada para que la prensa extranjera planteara preguntas al líder Partido Nacional Escocés (SNP en sus siglas en inglés) pero acabó siendo copada por las reiteradas preguntas de los medios británicos sobre el anuncio del principal banco escocés. Y por los seguidores que copaban las filas traseras de la sala de actos del centro de convenciones de Edimburgo jaleando al líder de la campaña del sí.

Que el RBS tenía intención de marcharse al sur si Escocia se independiza era un secreto a voces, pero hasta ahora no había habido una declaración formal. El anuncio llegó a las 7 de la mañana de el jueves en Londres en forma de comunicado a las autoridades bursátiles, pero la BBC ya había dado la noticia horas antes citando fuentes del Tesoro británico.

Según Salmond, se trata de una filtración “de enorme gravedad”, no solo interesada, sino ilegal, porque es una noticia sensible con el potencial de afectar a los mercados, por lo que exigió que se abra una investigación oficial y pidió a la BBC que revele sus fuentes. Aunque no lo dijo, Salmond parecía pensar directamente en George Osborne, el canciller del Exchequer y ministro del Tesoro británico. Y, como tal, representante del principal accionista de RBS desde que el Gobierno británico, en tiempos de Gordon Brown, tuvo que acudir al rescate del banco y nacionalizarlo durante la crisis financiera.

El Tesoro negó haber filtrado la noticia y aseguró que se limitó a responder a las preguntas periodísticas que le habían sido formuladas. La BBC, por su parte, se ha defendido diciendo que la noticia era cierta y que siguió los procedimientos editoriales habituales.

El Royal Bank of Scotland ya tiene su cuartel general en Londres

Acosado por los medios londinenses desplazados a Edimburgo, el líder independentista insistió varias veces en que la iniciativa del principal banco escocés no tendrá impacto ni en forma de pérdidas de empleo ni en pérdidas de ingresos para Escocia porque el banco, aunque formalmente escocés, ya tiene su cuartel general operativo en Londres y el Impuesto de Sociedades se reparte de acuerdo a la distribución geográfica de la actividad de la empresa.

Pero los expertos creen que, aunque eso es verdad a corto plazo, el movimiento de RBS hace pensar que sí tendría impacto a largo plazo en Escocia. Y el mercado pareció dar la razón a los expertos premiando al banco con una subida de precio de sus acciones en un día de pérdidas en la Bolsa de Londres.

RBS no es el único banco que piensa emigrar a Inglaterra. En la misma línea se han pronunciado en las últimas horas otros bancos escoceses, como Lloyds, Clydesdale y TSB.

En la recta final del referéndum escocés, los pronunciamientos de esos bancos, como los de otras grandes empresas como Tesco o John Lewis, han generado susceptibilidad en el campo del sí porque coinciden con la reacción de los unionistas desde que el domingo pasado un sondeo pusiera por primera vez a los independentistas por delante en los sondeos.

El miércoles, los tres grandes partidos británicos enviaron a sus líderes a Escocia para hacer campaña en defensa de la unión. El jueves, un centenar de grandes empresarios se pronunciaron también a favor de que Escocia siga formando parte de Reino Unido, una iniciativa apadrinada por el Gobierno británico. En paralelo, la gran banca escocesa ha lanzado la advertencia de su marcha al sur si gana la independencia.

Lloyds y otras entidades también han amenazado con emigrar al sur

Salmond parecía el jueves algo superado por esos acontecimientos, como un escolar que se queja de que los chavales mayores le están acosando. Los mayores son en esta ocasión lo que el líder independentista llama Westminster, una amalgama que incluye a los partidos políticos británicos, la banca, las grandes empresas, la BBC y lo que Salmond definió como “los medios metropolitanos”. Es decir, los medios londinenses.

Al posicionarse como el objeto de los abusos de Westminster, Salmond está llamando una vez más a los escoceses para que se tomen la idea de la independencia no como un riesgo económico, sino como una oportunidad para sacarse de encima a la clase dominante británica. Al final de su rueda de prensa, quiso aclarar una cosa: “Esto no está relacionado con la identidad, está relacionado con la democracia”.

“Es una oportunidad que se da una vez en la vida”, había dicho antes. “Escocia está a punto de hacer historia. Los ojos del mundo están en Escocia. Y lo que está viendo el mundo es un debate articulado, pacífico y vigoroso”, proclamó.

Antes, Kenyon Wright, el sacerdote que a finales de los noventa presidió la Convención Constitucional Escocesa que daría paso a la creación del Parlamento escocés en 1999, recordó que precisamente el jueves se cumplían 17 años del referéndum que aprobó la puesta en marcha del actual sistema autonómico.

Pero, lejos de celebrarlo, Wright aseguró que el sistema ha mostrado sus limitaciones y que es la hora de la independencia. A su juicio, la gran diferencia es que “la autonomía es un regalo que te pueden quitar cuando quieran y la independencia es un derecho que no te pueden quitar”.