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Moscú prepara el veto a la importación de coches y amenaza con prohibir vuelos

Rusia amenaza con prohibir vuelos en respuesta a las nuevas sanciones de la Unión Europea

Milicianos prorrusos, en el destruido aeropuerto de Lugansk. Ampliar foto
Milicianos prorrusos, en el destruido aeropuerto de Lugansk.

“Al dar este paso, la Unión Europea ha hecho, de facto, su elección contra una solución pacífica de la crisis interucraniana”, advirtió este jueves el Ministerio de Exteriores de Rusia tras conocer la nueva ronda de sanciones comunitarias. Añadió que Bruselas deberá explicar a los ciudadanos comunitarios por qué los pone en riesgo de sufrir “confrontación, estancamiento económico y desempleo”. Por su parte, Moscú ya tiene preparadas las contramedidas que tomará como respuesta. Como dijo el asesor presidencial Andréi Beloúsov, el Kremlin está resuelto a golpear en aquellas áreas de “productos no agropecuarios en las que los europeos dependen más de Rusia que Rusia de ellos”. “Se trata, por ejemplo, de la importación de automóviles, ante todo usados, así como de algunos productos de la industria ligera que nosotros podemos producir”, declaró Beloúsov.

El Ministerio de Desarrollo Económico ya ha preparado la lista de las mercancías cuya importación será prohibida o limitada, afirmó Beloúsov, quien, no obstante, dijo tener todavía esperanzas de que “el sentido común prime” y no se vean “obligados a introducir estas medidas”.

Está claro, sin embargo, que el sentido común del que hablaba el asesor presidencial no ha primado y que esta nueva ola de prohibiciones mutuas golpeará tanto a los rusos como a los europeos. También en vísperas de las primeras sanciones, las esperanzas de que, como entonces dijera el primer ministro ruso Dmitri Medvédev, Occidente comprendiera que estas “llevan a un callejón sin salida”, fueron vanas.

Además de las limitaciones a las que se refirió Beloúsov, el primer ministro Medvédev había reconocido que, tras conocer las primeras medidas de castigo de EE UU y la UE —a las que Moscú respondió prohibiendo la importación de una serie de productos agropecuarios—, el Gobierno ruso estudió las contramedidas en caso de una segunda ronda de castigo.

Medvédev señaló entonces que Moscú podría prohibir la utilización del espacio aéreo de Rusia para los vuelos de las compañías aéreas europeas y estadounidenses hacia la región del Asia-Pacífico; además, se analizó la posibilidad de modificar los puntos de entrada y salida del espacio aéreo ruso. Algunos expertos consideran que esto sería un golpe para ciertas aerolíneas.

Rusia podría recurrir ante la Organización Mundial de Comercio la legalidad de las sanciones, dijo Belóusov. “Si ganamos, será un escándalo internacional y los países occidentales se verán obligados a retirarlas, pero si perdemos se habrá creado un precedente sumamente negativo”. “Negativo en primer lugar para el sistema del comercio mundial, pues significará que cualquier país podrá, persiguiendo sus propios intereses, sus intereses políticos, introducir contra otro medidas que contradicen radicalmente los principios del libre comercio”, apostilló.