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Mueren 10 obreros en la construcción de un rascacielos en Estambul

El accidente ha suscitado protestas contra la alta siniestralidad laboral en Turquía

Un manifestante se encara a la policía en Estambul.
Un manifestante se encara a la policía en Estambul. EFE

Diez trabajadores han muerto en la obra de construcción de un rascacielos en Estambul, la mayor ciudad de Turquía, después de que el ascensor en el que iban cayera al vacío desde la planta 32 del edificio. Se trata de un bloque de viviendas de lujo de 42 plantas en el distrito de Sisli, en la parte europea de Estambul, en el lugar donde antes se alzaba el estadio del club de fútbol Galatasaray. Turquía tiene una alta siniestralidad laboral y el accidente, del que aún se desconoce la causa exacta, ha provocado protestas en el lugar de la construcción, donde la policía ha usado gas lacrimógeno y cañones de agua contra grupos de manifestantes.“Esto no es un accidente, esto no es el destino, ¡esto es asesinato!”, coreaban los manifestantes.

Trabajadores de la obra han descrito que los ascensores llevaban un tiempo dando señales de estar estropeados, que uno también se cayó hace un mes, aunque entonces no hubo víctimas, y que el ascensor del siniestro se había estropeado hace unos 15 días y aún no había sido reparado por falta de fondos, según ha informado la prensa local.

“Eso es una completa mentira porque en la obra hay dos oficiales de la empresa de la que alquilamos los ascensores [Geda Major] y que intervienen en cuanto hay un problema”, ha respondido hoy en rueda de prensa Aziz Torun, el presidente de la empresa constructora Torunlar GYO, quien ha asegurado que él usó ese mismo ascensor hace sólo unos días. Torun ha asegurado que él usó ese mismo ascensor hace sólo unos días y ha insinuado que los trabajadores podrían no haber actuado con suficiente cuidado a pesar de la formación que reciben en seguridad.

“El Ministerio [de Trabajo y Seguridad Social] ha inspeccionado regularmente nuestra obra. La última inspección fue en abril. Hemos tomado todas las medidas requeridas por la ley”, ha señalado Torun, quien ha añadido que la empresa va a hacer todo lo que sea necesario por las familias de las víctimas. Sin embargo, precisamente en abril, un obrero de 19 años murió en esta misma obra también cuando un ascensor cayó al vacío, en su caso desde la planta 17. La constructora pagó entonces 5.600 liras turcas (unos 2.000 euros) como compensación a su familia, según el periódico turco Sunday's Zaman.

Ya el pasado 15 de mayo, la Asociación de Médicos de Estambul había alertado en su cuenta de Twitter sobre las condiciones de seguridad en esta misma obra. Además, el siniestro ocurrió sobre las ochos menos cuarto de la tarde-noche, a pesar de que los obreros deberían haber terminado su jornada a las siete de la tarde. “No podemos aceptar todo lo que pasa como un accidente laboral. Se deberían haber tomado medidas de seguridad de la mejor forma posible para prevenir cualquier pérdida de vidas en la obra”, dijo anoche el gobernador de Estambul, Huseyin Mutlu, que anunció una investigación oficial.

Tras el accidente, la policía detuvo a ocho directivos de la empresa constructora, que hoy han quedado en libertad tras haber sido interrogados por la oficina del fiscal. “Cuando no se siguen las medidas legales [para la seguridad en el trabajo], los accidentes laborales son inevitables”, ha dicho hoy por su parte el nuevo primer ministro, Ahmet Davutoglu, que ha calificado las muertes de “muy dolorosas y muy tristes”, y ha asegurado a la prensa que “la investigación se va a llevar a cabo en todo detalle”.

Accidentes laborales y protestas

Ya anoche y esta mañana hubo pequeñas manifestaciones y hoy por la tarde la policía antidisturbios ha usado gas lacrimógeno y cañones de agua para dispersar a más de 1.000 personas que se habían congregado en el lugar de la obra para protestar contra las débiles medidas de seguridad requeridas por la ley en Turquía. .

En los últimos años, la economía turca ha crecido muy rápidamente, a alrededor de un 5% de media anual desde 2002, y el sector de la construcción está viviendo un boom, en particular en Estambul. Pero este desarrollo económico viene acompañado de un alto número de accidentes y siniestros laborales y de acusaciones de corrupción.

Entre 2002 y 2012, más de 12.200 personas han muerto en Turquía en accidentes laborales, un dato que lo convierte en el tercer país europeo con una mayor cantidad de muertes de este tipo por número de habitantes, sólo superado por Rusia y Ucrania, según las cifras más recientes compiladas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De cada 100.000 trabajadores, 18 mueren cada año en accidentes laborales en Turquía, mientras que la media de la Unión Europea es de 2,5, según datos publicados por la agencia de noticias semioficial Anadolu y atribuidos a la OIT. Sólo en los primeros siete meses de 2014, 1.100 personas han muerto en Turquía en accidentes laborales, todo según otras cifras publicadas por medios locales.

De hecho, en la memoria de los turcos aún está fresca la tragedia de la mina de Soma el pasado mayo, en la que murieron 301 trabajadores, la mayoría por asfixia, después de que una explosión los atrapara en la mina. Entonces, se produjeron violentas protestas contra las autoridades, a quienes muchos ciudadanos acusaban de permitir unas condiciones de trabajo abusivas e inseguras.

El actual Gobierno también ha sido objeto de un escándalo de corrupción que salió a la luz pública el pasado diciembre y en el que miembros del Ejecutivo fueron acusados de aceptar sobornos a cambio de favores. Tanto la empresa responsable de la mina de Soma como Torunlar GYO han sido relacionadas por la prensa local con la figura de Recep Tayyip Erdogan, elegido presidente de la República el mes pasado y que ocupaba el cargo de primer ministro desde 2003.