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LA OTAN BUSCA MISIÓN

España, pendiente del flanco sur

Morenés ha insistido para que la crisis con Rusia no monopolice la cumbre de la OTAN

Reunión de la OTAN sobre Afganistán durante la cumbre de 2012.  Ampliar foto
Reunión de la OTAN sobre Afganistán durante la cumbre de 2012. Reuters

España, Portugal e Italia albergarán, entre octubre y noviembre del año próximo, el Trident Juncture 2015, el mayor ejercicio de la OTAN en las últimas décadas, que prevé el despliegue de más de 20.000 militares sobre el terreno. “En Afganistán hemos aprendido a trabajar juntos y ahora queremos mantener y desarrollar esa capacidad”, explicó el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, en una visita a Polonia en noviembre pasado.

La misión de la OTAN en Afganistán (ISAF) acaba el 31 de diciembre y, si se resuelve a tiempo la disputa entre los dos aspirantes (Ashraf Ghani y Abdulá Abdulá) y el nuevo presidente firma el Estatuto de Fuerzas que le dé cobertura legal, la nueva misión, Resolute Support (Apoyo Decidido), arrancará un día después. Pero la ISAF llegó a contar con más de 100.000 efectivos, mientras que su sucesora, dedicada al asesoramiento e instrucción del Ejército afgano, rondará los 12.000. Las simulaciones por ordenador no bastan para garantizar que los procedimientos de los 28 ejércitos aliados son compatibles —más aún con el creciente desfase tecnológico entre las dos orillas del Atlántico— y que sus efectivos son capaces de responder conjuntamente a una amenaza imprevista. El Trident Juncture (la T corresponde al Mando de Transformación, que lo dirige) es un ejercicio de “alta visibilidad”; es decir, una exhibición de músculo por parte de la OTAN para disuadir a posibles adversarios.

España, Portugal e Italia albergarán en otoño de 2015 el mayor ejercicio de la OTAN en décadas, con más de 20.000 militares

Los países del Este presionaron para trasladar este ejercicio a la frontera con Rusia, pero al final, cuando los preparativos estaban muy avanzados, se impuso la idea de mantenerlo en el Mediterráneo. “Comprendemos la inquietud de nuestros socios y aliados del Este y hemos atendido inmediatamente su petición de apoyo, pero no es justamente en el Este donde se concretan los mayores peligros para la seguridad de todos. El Sahel, el sur del Mediterráneo, el golfo de Guinea o el omnipresente Oriente Próximo continúan siendo los reservorios de la violencia e inestabilidad internacional y así deben ser entendidos y atendidos”, proclamó el ministro de Defensa, Pedro Morenés, el pasado 28 de junio en el Senado. En otras palabras, “toda esta atención al este no puede implicar que olvidemos el sur. Más este no puede significar en ningún caso menos sur”.

España ha pugnado en los últimos meses para evitar que la crisis con Rusia monopolice la cumbre de Gales y, peor aún, la estrategia de la OTAN a medio plazo. Para ello ha contado con el apoyo de sus socios de Italia y Portugal pero, sobre todo, con la comprensión de Washington. El derribo del MH017 de Malaysia Airlines concentró toda la atención en Ucrania, pero el avance del autodenominado Estado Islámico (EI), en Irak y Siria, y el asesinato ante las cámaras del periodista James Foley ha reequilibrado la balanza.

“En las declaraciones finales habrá muchas más alusiones a Rusia, a la que se nombra directamente, pero hemos conseguido que los párrafos fundamentales, los que incluyen medidas concretas, aludan también al sur. Un sur entendido en sentido amplio, que va desde el Magreb a Irán”, explican diplomáticos españoles.

Aunque aún se negocian los términos, la cumbre fijará el objetivo de dedicar el 2% del PIB a los gastos militares

Uno de los documentos que saldrá de Cardiff es el Readiness Action Plan (Plan de Acción para la Preparación), que dará directrices a los mandos militares. “Debemos ser capaces de responder con mucha rapidez a cualquier crisis que se presente. Y eso vale tanto para el este como para el sur, explican fuentes militares. No habrá tropas permanentes junto a la frontera rusa, pero sí infraestructuras listas para recibirlas, depósitos con repuestos y munición y ejercicios más frecuentes.

Pero el reforzamiento de la OTAN requiere algo más que planes. Supone más gasto en defensa. Los aliados han reducido su presupuesto en un 20% en los últimos años, mientras que Rusia lo ha incrementado en un 50%, según estimaciones de la OTAN. La presión de EE UU para que los europeos compartan la carga de su propia defensa viene de lejos, pero la crisis de Ucrania la ha hecho inaplazable.

Aunque aún se negocian los términos (si como un horizonte al que tender sin fecha o una exigencia a plazo), la cumbre fijará el objetivo de dedicar el 2% del PIB a los gastos militares. Este porcentaje ya figuraba en un documento de los ministros de Defensa, pero ahora serán jefes de Estado y de Gobierno quienes lo sancionen.

España, que destina a Defensa el 0,93% del PIB, según las estadísticas de la Alianza, admite que debe incrementar su gasto militar, pero alega que el ritmo debe acompasarse a la recuperación económica. Además, subraya, junto al porcentaje del PIB, deben considerarse otros parámetros, como el “indicador de compromiso”; es decir, la disponibilidad para participar en operaciones. “Hay países, como Grecia, con un elevado gasto militar, que apenas contribuyen a las misiones en el exterior”.

España tiene unos 1.300 militares en África, Líbano y Afganistán, con un coste de más de 790 millones. Además, ha prometido seguir en Herat (con unos 260 militares) dentro de la nueva misión para Afganistán. Su duración teórica será de dos años, pero en realidad solo se prolongará unos meses, pues tras el próximo verano todas las tropas aliadas se concentrarán en Kabul. “Al acortar tanto la nueva misión, la hemos convertido en una retirada ordenada”, se queja un mando militar.
Morenés también ha ofrecido a la OTAN que utilice en el este las unidades ya asignadas a la defensa aliada (el cuartel general de Bétera y un batallón mecanizado, entre otras), así como adelantar a este otoño el despliegue en el Báltico de cuatro cazas Eurofighter (aunque al final, debido al overbooking, irán en 2015). “Si queremos tener algún día la solidaridad de nuestros aliados, no podemos racanearla ahora nosotros”, alegan fuentes diplomáticas.

Las Trident Juncture servirán para poner a punto la oxidada Fuerza de Reacción Rápida (NFR) —que solo se activó para socorrer a las víctimas del terremoto de Cachemira, en 2005—, pero también para probar los sistemas de ciberdefensa, mando y control, drones o defensa antimisiles.

Aunque el escenario descrito por los planeadores del ejercicio es de ficción, tampoco se han esforzado demasiado: el origen de la guerra es una disputa por el agua escasa, el mar se llama Rojo, y el río, Nilo. Un conflicto más realista que imaginario en la orilla sur del Mediterráneo.

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