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Los gendarmes de Peña Nieto

El presidente de México abandera a una nueva policía para vigilar zonas asediadas por el narco

Se trata de 5.000 nuevos agentes

Elementos de la Gendarmería saludan la bandera
Elementos de la Gendarmería saludan la bandera AP

Enrique Peña Nieto ha cristalizado este viernes una de sus más añejas promesas de campaña: la creación de una Gendarmería Nacional que combatirá a la delincuencia organizada. El presidente de México ha abanderado a la nueva división de la Policía Federal, que engrosará el complejo y caótico universo formado por los 440.000 policías que existen en este país. El anuncio ha dejado indiferentes a algunos analistas de seguridad, que ponen en duda que los nuevos elementos puedan apagar los focos rojos que los criminales han encendido en los últimos años.

En abril de 2012 el aún aspirante del PRI aseguró que de llegar a la presidencia crearía una “Gendarmería Nacional” con 40.000 elementos. El primer esfuerzo, 20 meses después, es mucho más austero. Son 5.000 los gendarmes que saldrán a las calles para tratar de reducir el secuestro y la extorsión, que según Peña Nieto han disminuido durante su mandato el 6.8% y 19.9%, respectivamente. Los homicidios han bajado un 27% en los primeros siete meses de 2014 comparados al mismo periodo de 2012.

La obligación de la Gendarmería será salvaguardar los empleos y mantener el funcionamiento cotidiano de las ciudades


Monte Alejandro Rubido, comisionado de seguridad 

El comisionado nacional de seguridad pública, Monte Alejandro Rubido, ha dicho que el objetivo de los Gendarmes será “salvaguardar los empleos y mantener el funcionamiento cotidiano de las ciudades”. El Gobierno ha rechazado dar a conocer el lugar donde la nueva policía hará su estreno. Rubido, sin embargo, habló de los contextos en las que podrá actuar, como la de Michoacán, donde el cártel de los Caballeros Templarios se apoderó de las zonas productoras de limón, encareciendo el fruto un 150% por amenazas, extorsiones y el cobro de cuotas a los productores, distribuidores y habitantes de los pueblos.

Casos similares se han presentado en Tamaulipas, donde el Cártel del Golfo y los Zetas han hecho lo mismo con el cultivo de sorgo. En el sur del país, en Tabasco, los secuestros suelen repuntar cuando es tiempo de cosechar el plátano, el cultivo más importante de ese Estado. Cuando la presencia del crimen organizado altere la vida social y económica de un poblado será el momento de actuar para la nueva corporación, según Rubido.

Las autoridades han destacado la vena civil de la Gendarmería en un país donde el 63% de la población confía poco o nada en la policía, según la encuesta de victimización de 2013 realizada por el instituto mexicano de estadística (INEGI). “Son jóvenes que tienen 28 años en promedio y sin antecedentes policiales”, señala Rubido. La fuerza está inspirada en la gendarmería francesa y en los carabineros chilenos y ofrece un sueldo mínimo de 14.000 pesos (1.067 dólares) más prestaciones, por encima del promedio nacional (9.250 pesos; 705 dólares).

México no es un país sin policías. La nación azteca cuenta con 367 policías por cada 100.000 habitantes, una cifra ligeramente superior a la media mundial (342). La Gendarmería engrosará las filas de la Policía Federal, una corporación que ha crecido sostenidamente desde 2008 y que alcanzará los 41.000 elementos con los gendarmes graduados este viernes. “Crece un 18% la capacidad de reacción, acompañamiento y lucha para la Policía Federal”, asegura Rubido. Los analistas, sin embargo, creen que no es un asunto de cantidad, sino de calidad.

“Este Gobierno no ha definido una estrategia clara de seguridad. En el fondo no hay un modelo policial para el país. Se están haciendo soluciones improvisadas”, afirma Guillermo Valdés, exdirector del Centro de Investigación y Seguridad Nacional –el aparato de inteligencia del Estado – durante el gobierno de Felipe Calderón.

Este Gobierno no ha definido una estrategia clara de seguridad. En el fondo no hay un modelo policial para el país. Se están haciendo soluciones improvisadas

Guillermo Valdés, exdirector del CISEN

Valdés, al igual que Ernesto López Portillo, director de INSYDE, una ONG enfocada a temas de seguridad, coinciden en la falta de una visión a largo plazo. “La promesa de mejorar la policía en el país dio pie a la creación del Sistema Nacional de Seguridad Pública hace 20 años. Su objetivo era homologar y estandarizar el servicio. Es el día que no se logra”, señala López Portillo.

México cuenta con un laberinto formado por 2.500 policías municipales y otras 32 estatales. Cada una tiene un mando y tareas diferentes. El Gobierno de Calderón trató de depurarlas aplicando exámenes de control de confianza (toxicológicos, sicométricos y poligráficos). Esa fue su obsesión. Periódicamente reunía a los gobernadores para medir los avances y llamarles la atención si no llegaban a las metas. Pero seis años no fueron suficientes.

Con la llegada de Peña Nieto las cosas cambiaron. Su Gobierno trató de desmarcarse del mensaje de seguridad que marcó a su antecesor. Afirman, no obstante, que continúan el trabajo de limpieza. “A la fecha llevamos el 99% de la Policía Federal certificada, el 92% de la estatal y el 80% de los municipales ya han presentado los exámenes”, señaló Rubido. El comisionado indicó que el objetivo de la Administración es instaurar el mando único, un modelo que eliminaría las policías municipales y crearía una gran policía en cada estado en coordinación con la federación, “para amalgamar las costumbres”.

Por lo pronto, el Gobierno de México continuará una estrategia desconocida pero que parece darle resultados. “Nadie sabe por qué están bajando los homicidios”, confiesa López Portillo. “Solamente nos dicen que están teniendo éxito, pero no nos dicen cómo. La mala noticia es el incremento del secuestro, la extorsión y la tortura”, agrega.

La Gendarmería está lista para entrar en acción. Le aguardan varios retos. Uno de los más urgentes se encuentra a escasos kilómetros de la capital del país. El Estado de México, la entidad natal del presidente Peña Nieto, atraviesa una crisis de inseguridad. Podría ser un gran bautismo de fuego para la policía del presidente.