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Los yihadistas en Siria avanzan por el noreste de Alepo

El Estado Islámico arrebata localidades a otras fuerzas alzadas contra el régimen

Un soldado del ejército sirio en las afueras de Alepo Ampliar foto
Un soldado del ejército sirio en las afueras de Alepo

El frente decisivo de Alepo está entre canteras de piedra y cuevas. A 20 kilómetros al norte, en Manasher, las fuerzas especiales de la inteligencia aérea siria y los rebeldes se enfrentan en campo abierto. Morteros y cañonazos de tanques contrastan con la relativa calma del frente urbano.

Decenas de soldados aferrados a las rocas disparan hacia el norte. A pocas decenas de metros, los insurrectos mantienen sus posiciones y responden a su vez con un sinfín de descargas ensordecedoras. “Cada noche intentan avanzar por aquí. Cada noche los repelemos a veces hasta a 10 metros de distancia”, explica Neser, un joven alto y con larga barba que se antoja el líder del comando. Les llaman los tigres, nombre que heredan de su coronel S. H., convertido hoy en héroe de guerra por romper el cerco de los rebeldes sobre Alepo.

Entrenados en la lucha antiterrorista, los tigres son la punta de la lanza que abre camino contra los opositores en este frente. Milicianos llegados de Líbano les apoyan. “Los amigos de Hezbolá (milicia libanesa chií) aseguran algunas posiciones una vez que las tomamos”, afirma Neser.

Las tropas intentan romper el asedio de los rebeldes, que controlan norte, este y parte del sureste de la provincia de Alepo, con lo que dominan algunas conexiones estratégicas como la del aeropuerto internacional con la ciudad industrial de Sheij Nayar junto con la prisión central. En esta última, 400 soldados resistieron durante año y medio el embate de los rebeldes hasta dos meses atrás. Solo 250 salieron con vida. “Los rebeldes querían liberar a decenas de compañeros presos. Nos rodearon. Solo recibíamos comida cuando nuestros helicópteros podían lanzarla desde el aire”, relata un exhausto Hamzi Haidar, soldado de 30 años que sobrevivió al cerco. Con ambos bandos inmersos en la lucha durante meses, los yihadistas del Estado Islámico (EI) avanzan por el noreste. “Se está haciendo más fuerte mientras que Al Nusra (antes aliado del EI) y el Frente Islámico se debilitan. No veo colaboración entre el Ejército sirio y los rebeldes en el norte contra el EI”, dice Hasan el Nuri, candidato a las últimas elecciones. “Nosotros no hemos creado al EI. No los hemos combatido porque no nos hemos cruzado en el frente. Cuando llegue la hora lo haremos”, asegura Neser.

Y la hora parece estar cerca. Hace dos días, los combatientes del EI arrebataron las localidades de Ajtarin y Mare (a 25 kilómetros al norte de Alepo) al Frente al Nusra y al Frente Islámico. Contradicciones de la guerra, el norte de Alepo puede convertirse en la primera batalla que una en un mismo barco a rebeldes y Ejército sirio contra el Estado Islámico. “Los diferentes líderes de las brigadas rebeldes se han reunido para crear una coalición capaz de hacer frente común. Son miles los que se dirigen hasta aquí para frenar el avance”, asevera el opositor Abu Ramzi vía Skype y apostado en la periferia de Alepo.

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