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Evo Morales no tiene rival

El partido del presidente de Bolivia aventaja con claridad a sus rivales a 2 meses de las elecciones con la ayuda del oficialismo

Evo Morales en un acto electoral en La Paz (Bolivia). Ampliar foto
Evo Morales en un acto electoral en La Paz (Bolivia). EFE

A menos de 75 días de las elecciones generales en Bolivia, el oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) se ha convertido en el protagonista de la campaña electoral, seguido muy de lejos por otras cuatro agrupaciones que, en condiciones desventajosas, aspiran a conquistar el voto ciudadano a fin de promover otra alternativa al futuro del país. Evo Morales, que se presenta a una tercera reelección, parece no tener rival. 

Esta es la segunda vez que se convocan elecciones generales amparadas en la nueva Constitución, un proceso lleno de luces y sombras. Por un lado, es la primera vez en la historia que más del 50% de las candidatas son mujeres. Tres de ellas aspiran a la vicepresidencia y alrededor de 382, de un total de 753 mujeres, encabezan las listas para ocupar cargos en la Asamblea Legislativa. Sin embargo, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), debilitado y cuestionado, no ha logrado dar plena certidumbre al proceso electoral tanto por la revisión de algunas decisiones referidas, por ejemplo, a la cartografía electoral, que fue impugnada por sectores ciudadanos, y por la asignación de escaños parlamentarios. Está pendiente la transparencia del padrón electoral, cuyo incremento ha superado todo cálculo previo del mismo TSE. De momento, no ha logrado disipar la idea de que sus decisiones favorecen al oficialismo.

La negativa de los candidatos gubernamentales a alejarse del ejercicio del poder durante la campaña electoral genera suspicacias tanto por el denunciado abuso de los bienes y medios públicos con fines proselitistas, como por las fuertes desventajas que afrontan los adversarios que ya no cuentan con el respaldo económico del Estado, como en anteriores comicios, ni tienen facilidades para utilizar los medios de comunicación, con restricciones en la difusión de propaganda política.

El MAS respalda el tercer mandato del actual presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera; la Unidad Democrática postula al empresario Samuel Doria Medina y su acompañante el ex gobernador de Beni Ernesto Suárez; el Movimiento Sin Miedo ha proclamado al ex alcalde de La Paz Juan del Granado y a la ex diputada de Santa Cruz Adriana Gil como candidatos a la presidencia y la vicepresidencia. Por su parte, Democracia Cristiana ha presentado al ex presidente Jorge Tuto Quiroga y a la indígena Tomasita Yarhui y, el nuevo Partido Verde de Bolivia postula al indígena Fernando Vargas y a Mary Margot Soria.

Los candidatos de cinco agrupaciones políticas para la presidencia, la vicepresidencia y 157 escaños en la Asamblea Legislativa, disputarán la preferencia ciudadana en los comicios que están fijados para el próximo 12 de octubre.

Una de las primeras objeciones estaba referida a la inconstitucionalidad de la reelección de Evo Morales, que aspira a un tercer mandato consecutivo, en contravención a principios de la misma Carta Magna. La consulta del MAS fue declarada válida por el Tribunal Constitucional.

“La reelección de Evo Morales es anticonstitucional”, ha afirmado el ex presidente de Bolivia Carlos D. Mesa, a poco de ser designado por el mismo presidente como portavoz de Bolivia ante el mundo para explicar la demanda marítima que el Estado ha planteado ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Mesa se refirió al proceso democrático y a las elecciones durante un ciclo de conferencias en una Universidad privada de La Paz.

Como fuere, Morales pisa fuerte y, aún sin encuestas ni tendencias de votos, la ciudadanía percibe que el resultado de las urnas le va a ser favorable pese a que se reconoce que ha disminuido su popularidad en los últimos tiempos. Los sondeos de opinión tienen que ser autorizados por el TSE y tanto las encuestadoras como los medios están advertidos con sanciones si incumplen el reglamento.

Los réditos de Morales son incuestionables. Una economía estable y en bonanza, la distribución de la riqueza mediante pagos a los sectores más vulnerables, como el binomio madre niño, escolares y adultos mayores, que provienen de los excedentes derivados de la nacionalización de empresas productoras y de servicios. Pese a afrontar el mayor número de conflictos sociales de toda la historia, el Gobierno mantiene estabilidad.

"En los casi nueve años de gobierno, el Poder Ejecutivo ha logrado controlar la Asamblea Legislativa, los poderes Judicial y Electoral", señala la profesora universitaria María Teresa Zegada, en Cochabamba. Este control le permite el manejo de todo el aparato del Estado, también en la tarea de “la destrucción del otro”, es decir, restar fuerzas a los potenciales adversarios mediante la persecución judicial, como es el caso de los cuatro candidatos a la presidencia.

Se suma a ello el “voto corporativo” o el voto consigna impulsado por el propio Morales y su partido en las organizaciones sociales. “Ya no se trata de una democracia de partidos sino de corporaciones”, anota Zegada, al aludir el nuevo modelo de pactos que promueve el MAS con dirigentes sindicales para asegurar el voto de cada uno de sus afiliados.

“Es una suerte de acuerdos clientelares aún de sectores que no están convencidos de los resultados del proceso de cambio, pero cuyos líderes convienen un intercambio de intereses con el poder político en un pacto de reciprocidades”, menciona la socióloga Zegada. Estos acuerdos incluyen a los empresarios que han dado un giro en su posición crítica y ahora se muestran afines a la visión del MAS. En este contexto, la oposición –que está fragmentada- aparenta no tener demasiadas opciones para hacer frente a Morales, y a un electorado muy desinformado pero también indeciso.